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Érase una vez Brad Pitt y sus torsos al aire: lo que ha cambiado el cuento

El mundo lo descubrió marcando abdominales en 'Thelma y Louise' y, casi 30 años después, luciendo de la misma guisa en 'Érase una vez en Hollywood', ha logrado su primer Óscar como actor. Entre ambas escenas, muchas cosas han cambiado.

Brad Pitt aguarda a que graben su nombre en su primer Óscar como actor.
Brad Pitt aguarda a que graben su nombre en su primer Óscar como actor.
Eric Gaillard/Reuters

Con el torso al aire. Así ha enfrentado Brad Pitt los dos hitos más importantes de su carrera profesional. Primero, en 'Thelma y Louise', el filme que le lanzó a la fama mundial. Casi 30 años después, de la misma guisa, subió a un tejado de Los Ángeles en una de las escenas de 'Érase una vez en Hollywood', película con la que acaba de lograr su primer Óscar como actor. ¿Qué ha cambiado en el cuento en las tres décadas que separan ambos momentos?

30 años entre estas dos fotos: a la izquierda, Brad Pitt en 'Thelma y Louise'. A la derecha, en 'Érase una vez en Hollywood'.
30 años entre estas dos fotos: a la izquierda, Brad Pitt en 'Thelma y Louise'. A la derecha, en 'Érase una vez en Hollywood'.
Heraldo.es

Brad Pitt regresa por la puerta grande sin, en realidad, haberse ido nunca. Y lo hace con la intención de rizar el rizo: reivindicarse más que nunca como actor, más allá de su cara bonita, sin dejar por ello de ocupar, a los 56 años, un puesto de honor entre los más atractivos del cine mundial.

A su favor, una herramienta que en los últimos meses le ha valido innumerables titulares: la capacidad de reírse de sí mismo.

Recuperado, al menos de cara al público, del bache anímico que le supuso la ruptura con Angelina Jolie, con la que llevaba once de relación y con la que tiene seis hijos, Pitt ha transitado la larga temporada de premios ganando y haciendo reír al auditorio con sus discursos.

Brangelina ha quedado atrás y, al menos él, ha comenzado una especie de segunda parte en su carrera profesional,quizá no intencionada, pero finalmente claramente marcada por su película con Quentin Tarantino.

'Érase una vez en Hollywood' es simbólica en sí misma. Un homenaje a la grandeza de la industria del cine estadounidense, a sus estrellas, pero también a sus secundarios; a sus éxitos y a su cara B.

Brad Pitt como Cliff Booth en 'Érase una vez en Hollywood'.
Brad Pitt como Cliff Booth en 'Érase una vez en Hollywood'.
Heraldo.es

En ella, Pitt da vida a Cliff Booth, un doble de escenas de acción y un buscavidas en el Hollywood de los años 70. La escena en la que, desnudo de cintura para arriba y encaramado en un tejado de Los Ángeles, arregla una antena es un chiste sobre sus comienzos en el cine, con Ridley Scott y Geena Davis. Pero también una reivindicación de su palmito, de sus capacidades como actor que sabe y puede elegir, y de su poderío como productor, donde Pitt tiene una larga y mucho más laureada carrera (por ejemplo, tiene un Óscar a la Mejor Película con 'Infiltrados').

Curiosamente, 'Érase una vez en Hollywood' se llevó solo dos Óscars de los 10 los que aspiraba, en una ceremonia que será recordada como un antes y un después en la estratégia comercial y artística de los grandes estudios.

En este ambiente, Pitt ha sabido mantener el foco sobre él. Cada galardón que ha recogido le ha dado titulares más allá de lo cinematográfico. En los Bafta, comparó el Brexit con su soltería. En los Globos de Oro le hizo sombra al presentador: “Iba a traer a mi madre a la ceremonia, pero cada vez que me ven con una mujer dicen que ando con ella, así que hubiera sido raro”, bromeó . En los Premios SAG, dieron la vuelta al mundo las fotos con su eterna ex, Jennifer Aniston. El reencuentro de la pareja despertó nostalgias entre sus fans, pero también, y paradójicamente, supuso la demostración de la madurez personal y profesional de ambos por separado.

En el caso de Pitt, los meses de trabajo junto a Quentin Tarantino y Leonardo DiCaprio, con los que forma una suerte de 'rat pack' del siglo XXI, se antojan clave. Y así parece confirmarlo su discurso del pasado domingo en los Óscar, en el que el actor, por primera vez en meses, se puso algo más serio. Con el Óscar en la mano, Pitt no pudo por menos que mirar atrás para recapacitar sobre ese cuento hollywoodiense que él mismo ha venido protagonizando.

Esto tiene que ver con Quentin Tarantino, porque eres original, eres único, porque la industria del cine sería peor sin ti. Ya lo dijo Cliff Booth -su personaje en la película-, busca lo mejor de la gente, pero espera lo peor", le dijo Pitt al cineasta al recoger el que es su primer Óscar como actor. Y a DiCaprio: "Leo, podemos ir a tomarnos unos cócteles unos días, con unas buenas vistas". Pitt se acordó de sus comienzos. "No soy muy de mirar atrás, pero esto me ha hecho hacerlo. Pienso en los colegas que me llevaron al cine a ver 'Dos hombres y un destino'. Y en Geena (Davis) y Ridley (Scott) que me dieron mi primera oportunidad, y toda la gente maravillosa que he conocido por el camino, hasta llegar hoy aquí. 'Erase una vez en Hollywood'... qué gran verdad".

Brad Pitt, en las bambalinas del Dolbt Theatre tras ganar el Óscar.
Brad Pitt, en las bambalinas del Dolbt Theatre tras ganar el Óscar.
Matt Petit/Reuters

Pitt sigue formando parte del ADN del Hollywood dorado. El domingo, los óscares se los llevó 'Parásitos', pero la foto de la noche la protagonizó él, con una media sonrisa satisfecha, un refresco en la mano, a la espera de ver su nombre grabado en la estatuilla dorada.

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