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Quentin Tarantino: "Prefiero cualquier tiempo previo a los teléfonos móviles"

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt protagonizan 'Érase una vez en... Hollywood', que se estrena este jueves en España.

Quentin Tarantino en la alfombra roja de Cannes.
Quentin Tarantino en una imagen de archivo.
Efe

Quentin Tarantino es analógico. Sus películas, su música y sus gustos se centran en los años anteriores al milenio. Ahora, en 'Érase una vez en... Hollywood' viaja a 1969 donde Rick Dalton, representado por Leonardo DiCaprio, un actor en horas bajas, y su doble, Cliff Booth, al que da vida Brad Pitt, intentan buscarse la vida en una industria que no reconocen. Una película que es un tributo al cine clásico.

-Ha recreado escenarios originales sin utilizar ningún tipo de imagen reproducida por ordenador.

-Prefiero cualquier tiempo previo a los teléfonos móviles. Yo no uso el ordenador ni para escribir.

-¿Cómo desarrolló el guion de esta historia?

-Cuando escribo, creo el personaje dentro de una metáfora. Luego, según voy exponiéndole al escenario, va apareciendo su trayectoria. Los guionistas suelen atascarse porque no se enfrentan a los personajes desde esa perspectiva. Yo nunca me bloqueo. Con este filme me centré en la historia, sabía dónde iba mi personaje central, qué iba a ocurrir con él, con los dos.

-Y Sharon Tate se convierte en su musa.

-Sí. Ella es el corazón de la historia. La entiendo como un rayo de luz dentro de tanta sordidez. La pérdida de Sharon dejó muchas cicatrices porque enseñó el lado oscuro de los seres humanos.

-¿Qué representan los personajes de Pitt y DiCaprio?

-Son dos caras de una misma persona en situaciones diferentes. Rick se enfrenta a la peor depresión de su vida y Cliff ya ha superado esa fase y afronta su destino resignado.

-El personaje de Manson es secundario en esta fábula donde el director Roman Polanski se convierte en la imagen del éxito. ¿Habló con el director?

-No. Tenemos un amigo en común a quien le expliqué el guion y que habló con él. Soy admirador de su trabajo, en particular de 'La semilla del diablo'. Me encanta.

-Su película habla, sobre todo, del éxito y del fracaso.

-No sé en qué estaba pensando al escribir el guion. Tienes a Sharon y a Roman que están viviendo el éxito en Hollywood. No hay lugar mejor, especialmente después del estreno de 'La semilla del diablo'. Pero luego está Rick, que vive muy bien, pero poco trabajo. Hace dinero, pero no consigue el éxito que desea. Y Cliff, que trabaja todo el día, pero no es nadie. En Hollywood hay grandes éxitos y grandes fracasos y unos viven junto a los otros, en la puerta de al lado. Eso es lo que representa mi película.

-¿Cuál es su opinión de Hollywood? ¿Se siente descontento con la industria?

-No tengo ningún problema, he podido rodar un filme difícil con artistas de mucho talento y un estudio que nos apoyaba en todo. En un mundo donde la gente ya no construye escenarios porque los dibujan en el ordenador, poder recrear la ciudad de Los Ángeles ha sido un privilegio. Nosotros cambiamos Los Ángeles para que todo el mundo pudiera ver la ciudad en 1969. No hay mierdas de CGI, no jodas. Eso no es interesante ni excitante. Lo que he hecho va contra la industria, pero le sienta muy bien.

-¿Hay un paralelismo entre aquel Hollywood y el de hoy?

-Ahora, estamos saturados por las películas de superhéroes. Mi película es la única que se estrena en dos meses que es original, sin estar basada en un libro o es un un 'remake'.

-DiCaprio llegó a su película después de su mejor año en Hollywood, mientras que Pitt sufrió peor año. ¿Fue a propósito construir sus personajes desde su propia vida?

-No. Ese aspecto de la narración es pura coincidencia, te lo prometo. Yo no tengo nada que ver con el mal año de Brad. (Se ríe)

-Les ha permitido revivir su vida profesional.

-Todos han vivido éxitos y fracasos. Margot (Robbie) vino a América y consiguió una serie de televisión que fue cancelada y se quedó a luchar. Los tres pueden mirar a su pasado y ver cómo han evolucionado en una industria donde todos tenemos amigos que se han visto obligados a renunciar a sus sueños. Hablando con Leo le dije que imaginara qué hubiera pasado con su carrera de no haber conseguido el papel en 'Los problemas crecen', porque no hubiera conseguido tampoco 'Vida de este chico'.

-Ha dicho que va a rodar únicamente diez películas y esta es la novena, ¿piensa escribir libros cuando se retire del cine?

-Sí, estoy seguro de que voy a dedicarme a escribir libros y hacer cosas que me gustan. Durante los próximos diez años escribiré novelas, luego tengo intención de escribir guiones. Voy a escribir y dirigir teatro.

-¿Cómo era usted en el 1969 de Los Ángeles?

-La primera vez que pisé Hollywood fue ese año. Mis padres me llevaron a ver 'Dos hombres y un destino' al Teatro Chino. Me cambió la vida ese año.

-La música es muy distinta a la que suele aparecer en sus películas

-Una de las cosas que he hecho es inspirarme en una radio estación, 93KHJ, que era la que todo el mundo escuchaba en los 60 en Los Ángeles. La conectaba todo el mundo. Decidimos utilizar parte de su material, sus canciones, sus presentadores y los comerciales. La radio suena constantemente en la película, de una forma similar a lo que ocurre en 'American Graffiti'. La música y la radio se unen con las voces de los anuncios y el presentador, que lo utilizo casi como narrador. El espectador siente que está llevándole por las calles de Los Ángeles.

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