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"Si las instituciones no muestran sensibilidad, la Orquesta Reino de Aragón desaparecerá"

La agrupación musical lanza una llamada de emergencia para poder continuar con su proyecto.

La Orquesta Reino de Aragón, junto a Santiago Auserón, durante el concierto ‘Vagamundo’ en el Auditorio de Zaragoza.
La Orquesta Reino de Aragón, junto a Santiago Auserón, durante el concierto ‘Vagamundo’ en el Auditorio de Zaragoza.
Mariano García

La noticia venía gestándose hace semanas pero no saltó hasta ayer. En un comunicado titulado ‘La Orquesta Reino de Aragón llama al 112’, los responsables de este proyecto sinfónico quisieron subrayar ante la opinión pública "la situación de fragilidad que sufrimos", que han realizado "un esfuerzo titánico para sobrevivir", y que necesitan "planificación y recursos acordes al proyecto".

Lo que venía a decir la orquesta, de una manera suave, es que, si en lo artístico el proyecto navega viento en popa y a toda vela, es a costa de enormes esfuerzos personales imposibles de mantener eternamente. Que necesita más ayuda institucional que la recibida hasta ahora y que confía en que llegue con los nuevos equipos de gobierno salidos de las elecciones. Y, si esta ayuda no llega... desaparecerá.

"En España hay 28 orquestas públicas que reciben entre dos y doce millones de euros para su funcionamiento –señalaba ayer, al margen del comunicado, Sergio Guarné, director general de la orquesta–. Tenemos una ayuda económica de 50.000 euros como formación residente del Auditorio de Zaragoza, y para nosotros es muy importante sentir con ella el ‘abrazo’ de la mayor infraestructura musical de Aragón. Nos da oxígeno para vivir. Pero con 50.000 euros, que es la décima parte de nuestro presupuesto anual, no se puede desarrollar un proyecto de orquesta sinfónica profesional".

Con esa vocación nació la ORA, para dotar a Aragón de una sinfónica de calidad. Pero lo hizo en plena crisis económica, lo que le ha obligado a enormes esfuerzos e incluso ha llegado a lastrar en parte su desarrollo.

Llevando el tema al terreno de las cifras, se puede tomar como termómetro del problema la última producción de la ORA, una ‘Madama Butterfly’, en la que se ha invertido más del triple de la ayuda pública que recibe la orquesta: 170.000 euros. La orquesta tenía que recuperarlos a principios de este mes en cinco funciones y ha ido bien: más de 4.300 personas vieron la ‘Butterfly’ en Zaragoza (lleno en las funciones del sábado y domingo en el Auditorio; la del viernes al 90%), lleno en Huesca y gran entrada en Tudela.

"Afortunadamente, todo lo que hemos hecho este año ha sido un éxito –asegura Guarné–. Pero nos la jugamos en cada proyecto que emprendemos. A día de hoy las finanzas de la orquesta están completamente saneadas. Hemos tenido inspección de Trabajo y todo está correcto y en orden. El problema es que algún día llegará un proyecto que no funcione de público como esperábamos y, si nos damos una torta, desapareceremos".

Una nueva temporada

A la espera de que esa ‘torta’ no llegue nunca, la ORA está decidida a mantener ciertas líneas rojas.

"No vamos a bajar en ningún momento el nivel de calidad artística que nos hemos marcado. Por menos de 170.000 euros no se podía hacer una ‘Madama Butterfly’ de calidad. Pero, si hubiéramos dispuesto de 300.000, por poner una cifra, habríamos pagado mejor a los músicos, al coro y a los solistas, que muchos de ellos han participado en el proyecto por amistad personal y no por las condiciones económicas que podíamos ofrecer. Habríamos mejorado la puesta en escena y el alojamiento de los artistas, y no hubiéramos comprado el vestuario en Amazon, como hicimos".

La orquesta presentará en septiembre la nueva temporada, consciente de que, según el comunicado de ayer, "no somos ningún capricho, sino una necesidad, y confiar en la ORA es una inversión de futuro justa".

"Si las instituciones no muestran sensibilidad, la Orquesta Reino de Aragón desaparecerá", concluía Guarné".

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