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La cultura despierta en Ucrania con la apertura de cines y el Teatro Nacional

La ópera de Kiev acoge conciertos y representaciones teatrales y varios cines de todo el país han reabierto aunque con películas antiguas porque no llegan nuevos títulos desde que empezó la guerra.

La actividad cultural despierta a cuentagotas en Ucrania tras dos meses de guerra
La actividad cultural despierta a cuentagotas en Ucrania tras dos meses de guerra
MIGUEL GUTIERREZ

El Teatro Nacional Ivan Franko ha retomado esta semana sus representaciones pero en un edificio distinto al habitual por motivos de seguridad. Su sede está ubicada cerca de las dependencias gubernamentales donde trabajan colaboradores del presidente Volodímir Zelenski y no se puede llevar al público allí, según relata su máximo responsable, Nevolov Oleksiy.

El lugar provisional escogido para las funciones es la ópera de Kiev, en la plaza del Maidán, donde cada día a las 14.00 se representa 'Shelmenko y Denshchyk', una comedia costumbrista de 1806 sobre la voluntad de una mujer de casarse con un hombre distinto al que su padre ha elegido para ella.

Se combinan las representaciones gratuitas para el Ejército con la apertura al público general. Olexesiy Palamarenko es uno de los actores. Atiende los medios de comunicación vestido con indumentaria militar, porque, según explica, “en una situación extrema cualquiera puede ser soldado”. “La agresión rusa ha despertado en mí un espíritu de guerrero”, asegura.

Cuando sube al escenario, Olexesiy siente que también está sirviendo a su país. “Es un orgullo hacer reír a la gente que está triste. Me gusta sentir su alegría y ayudarles a desconectar”, se enorgullece.

El teatro como "alegre" servicio a la "patria"

Maria y Anastasya son madre e hija y las dos se han alistado voluntariamente en el Ejército. Una realiza tareas de ayuda humanitaria y la otra es contable. Las dos están muy felices de haber asistido a la representación.

“Llevábamos muchos días trabajando sin descanso y nos ha venido muy bien reírnos y pasar un rato agradable”, dice la madre, que antes de la guerra iba muy a menudo al teatro con sus amigas.

Ese es precisamente el objetivo con el que el Teatro Nacional ha retomado sus funciones. Su responsable no dejó nunca de trabajar para hacerlo posible y se siente orgulloso de que sus actores estén ya sobre los escenarios de Kiev.

“Poner a funcionar nuestro teatro es muy importante para todo el país. La gente iba con regularidad a las funciones y queremos que en la medida de lo posible puedan evadirse, disfrutar y pasar un buen rato”, explica el máximo responsable del teatro nacional que lleva el nombre de Ivan Franko, uno de los grandes intelectuales ucranianos nacido en la parte Oeste del país, la que culturalmente está más alejada de Rusia.

También las salas de cine empiezan activarse. En el caso de los multicines Multiplex, sus directivos han decidido activar tres de los siete complejos que tienen en la ciudad de Kiev y también los de otras ciudades como Leópolis (en el Oeste) y Nipro (en el Este, la gran ciudad más cercana al frente) porque creen que los ciudadanos tienen que desconectar y evadirse de la realidad de la guerra.

En el complejo de cines que hay a las afueras de Kiev, en un centro comercial abierto pero completamente desierto, se ofrecen 16 pases al día, a los que uno puede asistir incluso con un refresco y una bolsa de palomitas que se compra a la entrada. ¿La pega? Los más cinéfilos se ven obligados a repetir película.

“La última que nos llegó es 'Unshuttet’ y de eso hace dos meses y medio. Estábamos esperando a que entrase ‘Batman’, que se puede ver en todo el mundo menos aquí”, lamenta Vlad Starosten, que la perspectiva es que en aproximadamente un mes puedan distribuirse nuevos títulos en Ucrania.

Antes de la guerra iban a estos cines unas 1.500 personas al día. Ahora solo acuden unas 200, y eso que las sesiones infantiles las han puesto a una grivna (cuatro céntimos de euro). La sala de proyecciones está medio vacía pero se escuchan risas. A veces no hay más remedio que interrumpirlas.

Cuando suena la alarma, la gente está obligada a bajar al refugio. Si la alarma no dura mucho se reanuda la sesión, y si se alarga damos un abono para que los espectadores vengan otro día”, explica Vlod Starosten.

Las salas reabrieron el 17 de abril y tuvieron que lidiar con el problema de que algunos de sus trabajadores se habían marchado de la ciudad. Lograron encontrar nuevos. Según cuenta el responsable de los cines, mantener la actividad cultural de Kiev es una manera de apoyar la reactivación económica de Ucrania.

Es difícil encontrar bares con música en vivo, pero alguno hay en Kiev, donde los músicos callejeros tocan en ocasiones para ellos mismos, porque, aunque la cultura se va reactivando, esta capital de tres millones de habitantes funciona aún a medio gas y con sus calles apagadas y semidesiertas.

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