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Internacional

La rabia por las nuevas restricciones contra la pandemia estalla en Italia

Las principales ciudades son escenario de protestas contra el decreto que obliga a cerrar los bares por la tarde y clausura los cines, teatros y gimnasios.

Protestas contra las medidas del Gobierno en Turín.
Protestas contra las medidas del Gobierno en Turín.
ALESSANDRO DI MARCO/EFE

La rabia por las nuevas restricciones contra el coronavirus empieza a estallar en las calles de Italia. En la noche del lunes se registraron protestas, algunas de ellas violentas, en Milán, Roma, Nápoles, Turín, Trieste y Palermo, entre otras ciudades, protagonizadas en buena parte por los trabajadores de los sectores más castigados por el decreto aprobado por el Gobierno italiano el pasado domingo. Con este nuevo paquete de medidas, que estarán en vigor hasta el 24 de noviembre, quedan clausurados los cines, teatros, gimnasios y piscinas, mientras que los restaurantes, bares, cafeterías y heladerías tendrán que cerrar a las seis de la tarde, incluso los fines de semana.

Los incidentes más duros se registraron en Milán, Roma y Turín, donde algunas tiendas de lujo fueron atacadas y saqueadas y se produjeron choques violentos entre grupos de radicales y las fuerzas de seguridad. Hubo varias decenas de detenciones en diversas ciudades del país, algunas de ellas de menores de edad.

Se esperan nuevas manifestaciones en los próximos días debido al alto grado de malestar social existente en Italia. El Ministerio del Interior advirtió de que es posible que las concentraciones sean utilizadas por el crimen organizado, como ya ocurrió la semana pasada con las protestas de Nápoles, que habrían estado en parte orquestadas por la Camorra. También grupos anarquistas y de ultraderecha parecen dispuestos a instrumentalizar este período de gran rabia ciudadana.

Para intentar rebajar la tensión, el Gobierno de Giuseppe Conte asegura que gastará 6.800 millones de euros en un nuevo paquete de ayudas para los sectores más castigados por las restricciones, como son la hostelería y el turismo. Más allá de las promesas millonarias, el Ejecutivo debería ocuparse de que los fondos lleguen cuanto antes a los destinatarios. Hay quien todavía no ha recibido el dinero de los planes de ayuda anunciados la pasada primavera.

"Los primeros meses del confinamiento cobré porque estaba de baja de maternidad, pero desde mayo no he visto ni un euro. Cuando me tenía que reincorporar me aplicaron un ERTE, del que no me ha llegado todavía nada"», se lamenta Annarita, que trabajaba como guía en un autobús turístico en Roma. "Por suerte nosotros nos podemos mantener porque mi marido sigue trabajando, pero otras familias están mucho peor".

Ese puede ser a partir de ahora el caso de Luca, padre de dos hijos que gestiona una pequeña cafetería en un barrio residencial de la capital italiana. "La obligatoriedad de cerrar a las seis de la tarde nos mata. Nosotros es por la noche cuando más caja hacemos, porque tenemos muchas mesas al aire libre y la gente viene a tomar un aperitivo al terminar el día. Claro que hay que controlar la pandemia, pero no entiendo por qué no dicen el porcentaje de contagios que se dan en los bares y restaurantes y el porcentaje de otros sectores que siguen abiertos. No sé cómo vamos a salir adelante", se lamenta mientras limpia la barra.

Evitar masificaciones

Conte justificó las nuevas restricciones por la necesidad de evitar las masificaciones tanto en el ocio nocturno como en la red pública de transportes durante el día. "Hemos reducido todas las ocasiones de sociabilidad que animan a las personas a salir de casa", comentó el primer ministro en un artículo publicado este martes en el diario 'Il Fatto Quotidiano'. El nuevo decreto recomienda a los ciudadanos dejar lo menos posible sus viviendas y no compartir espacios cerrados con personas con las que no convivan.

Con estas restricciones, el primer ministro esperó que puedan reducirse los contagios al tiempo que se facilita el rastreo de los infectados. "Sin estas restricciones la curva estaba destinada a escapársenos de las manos", advirtió. Este lunes se registraron 17.000 nuevos casos, una cifra más baja que en los días anteriores, aunque se realizaron unas 40.000 pruebas menos. El porcentaje de PCR positivas fue del 13,6%, el más alto de esta segunda ola de la pandemia. 

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