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Sí, quiero tarta: de Harry Potter o con flores preservadas

Las tartas personalizadas están de moda desde hace tiempo, aunque el fondant ya no es tan protagonista.

Tartas de Verónica, en Cuarte de Huerva, ofrece tartas personalizadas.
Tartas de Verónica, en Cuarte de Huerva, ofrece tartas personalizadas.
Francisco Jiménez

En casi todo álbum de fotos familiar hay una tarta. A pesar del cambio de modas, se han mantenido y han evolucionado en propuestas más llamativas. Siguen haciendo las delicias en el paladar y desde hace unos años, también en las redes sociales.

Las pastelerías especializadas viven su agosto entre marzo y junio. Los cumpleaños son el principal motivo, pero también bodas, comuniones, bautizos, despedidas de soltero, jubilaciones, o incluso aniversarios en el trabajo.

Las bases de estas tartas son "bizcochos buenos", coinciden en los obradores aragoneses. "Cuando las comen, muchos dicen que les recuerdan a las de sus abuelas", indica Ana Zapater, del fragatino Taller de Ana. Natalia Oliván, de Lazo de Chocolate de Monzón, cuenta que sus bizcochos son "muy naturales". Para el más básico utiliza huevos, aceite, harina y azúcar y siempre hace un guiño a los productos aragoneses. En Tartas de Verónica, en Cuarte de Huerva, Verónica Enguita sigue recetas que provienen de Estados Unidos o Inglaterra. Estas pasteleras han acusado la subida del precio de la luz y de las materias primas, como la mantequilla que cuentan que ha incrementado su coste un 30% en relación a hace un año.

Si la base nace de los recetarios de siempre, sus formaciones y las redes sociales son una fuente de inspiración –a la par que buen escaparate– para las decoraciones. Hace unos años, se vivió un 'boom' del fondant, que en la actualidad se mantiene en pequeños elementos de decoración. "Entonces los bizcochos tenían que ser más consistentes porque tenían que aguantar el peso de la capa de azúcar, lo que los hacía un zamacote", recuerda Natalia. En la misma línea, Enguita menciona que en la mayoría de los casos "se acababa quitando la capa de fondant y dejándola en el plato".

En lugar de fondant, se decantan por una crema de mantequilla con colorantes, lo que ofrece un color más atractivo. Las tendencias que se aprecian ahora en el mercado son tartas desnudas, amarmoladas, con motivos florales o basados en dibujos animados. Desde patines, hasta estaciones, pasando por campos de fútbol. La imaginación para encargar estas tartas es infinita. "La más curiosa que me han pedido tenía una mitad de Batman y la otra parte de Harry Potter", recuerda Enguita. Una tarta sencilla cuesta hacerla unas dos horas y es preferible que se encargue con más de una semana de antelación.

A veces estas tartas tienen trampa y cartón –más bien porexpán-. Las que llaman "falsas" están formadas por pisos comestibles y otros de corcho blanco con cobertura. Son recurrentes para el posado de la fotografía en acontecimientos. "Antes que una falsa, siempre aconsejo que se lleven una pequeña, pero de verdad, y que la saquen en la recena", recomienda Ana Zapater.

El precio varía en función del tamaño y de la decoración que se desee. En unos obradores se pueden encontrar tartas de este estilo a partir de unos 40 euros, pero pueden llegar a los 800, como el ejemplo que ponen de una con detalles pintados a mano.

"A mí me encargaron la tarta de la boda y ahora ya llevo varias de cumpleaños de sus hijos"

Ya sea en el ámbito rural o en las ciudades, estas artesanas tienen una fiel clientela. "A mí me encargaron la tarta de la boda y ahora ya llevo varias de cumpleaños de sus hijos", agradece Verónica. "Yo sirvo en las bodas del Pirineo", comenta Ana desde Fraga. Mientras que hasta la pastelería montisonense de Natalia llegan clientes de Barbastro, Binéfar, Tamarite, Castejón de Sos o Sariñena, además de sus vecinos de Monzón. En Utebo o Pinseque comieron tartas de Verónica durante el confinamiento: "Entonces se suspendieron las celebraciones, pero la gente seguía cumpliendo años, así que ofrecí un formato más pequeño que se ha quedado".

Tartas de Verónica, en Cuarte de Huerva, ofrece tartas personalizadas.
Tartas de Verónica, en Cuarte de Huerva, ofrece tartas personalizadas.
Francisco Jiménez

Pasteleras en la segunda vida

Los caminos de estas reposteras estaban alejados de las mangas pasteleras, lenguas y hornos. Tiempos de embarazo o los cumpleaños de sus hijos les pusieron el delantal para no quitárselo. Se han formado en Zaragoza, Madrid y Barcelona y en su día a día hacen frente a la "competencia desleal" de particulares que las elaboran en sus casas y las venden a través de las redes sociales. Algo amargo entre tanto dulce.

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