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Un libro que indaga en la cocina y en la historia de Aguarón

‘El alda del delantal’, de María Jesús Ruesca, recopila casi un centenar de recetas tradicionales de este pueblo zaragozano.

María Jesús Ruesca Hernández, con el libro ‘El alda del delantal’.
María Jesús Ruesca Hernández, con el libro ‘El alda del delantal’.
Blanca Lanaspa

Hasta tres años de paciente trabajo necesitó María Jesús Ruesca Hernández para recopilar el casi centenar de recetas de cocina que se incluyen en el libro ‘El alda del delantal’, publicado por Acrótera Gestión del Patrimonio. 

Lo que en un principio se planteó como una actividad de la Asociación de Mujeres Algairén de Aguarón derivó en un interesante proyecto de recuperación e indagación sobre el origen del rico patrimonio culinario de esta localidad del Campo de Cariñena. "Yo había oído muchas recetas y había visto hacer a mis abuelas y a mi madre otras muchas también, pero ya nadie las trasmitía. Desde la Asociación de Mujeres nos planteamos recoger y guardar esas recetas para las generaciones posteriores", señala la autora.

Conforme iba recopilando las recetas, María Jesús Ruesca empezó a investigar también sobre la historia que había detrás, cómo habían llegado algunas a Aguarón y cuándo, pues "había algunas que chocaban mucho y que despertaban mucha curiosidad; por ejemplo, un recetario de una de las familias más pudientes del pueblo, de finales del siglo XIX, con muchas recetas francesas, que llegaron a través de las relaciones con los viticultores franceses que llegaron al pueblo a causa de la filoxera".

Hay otras recetas más sencillas que se han hecho desde hace mucho tiempo en el pueblo pero no estaban recogidas en ningún sitio. De otras sí hay referencias en recetarios medievales del siglo XVI o tienen una clara ascendencia sefardí. Con casi todas ellas, se puede hacer un viaje hacia atrás en el tiempo y constatar que los cambios y acontecimientos históricos influyeron en la vida y, por consiguiente, en la alimentación de nuestros antepasados.

Muchas de las recetas se ilustran con fotografías de los documentos en los que las mujeres del pueblo dejaron constancia de ellas porque la autora "quería que quedasen trasmitidas con el lenguaje que ellas utilizaban, que también se está perdiendo, y yo he introducido las aclaraciones que he creído necesarias".

Entre las más llamativas, la autora menciona las recetas de una mondonguera, "como se hacían siempre, algo que ya no se hace porque todo se compra elaborado". Otra muy especial fue el mostillo, algo típico en las zonas vitivinícolas pero que es diferente en cada zona y que en esta comarca tiene sus particularidades.

En la actualidad, Ruesca sigue recopilando recetas y tiene el objetivo de ampliar el radio de acción a otras localidades de la zona, como Cariñena, Cosuenda y otros pueblos que también comerciaron mucho con Francia.

Son en total 97 recetas las que se incluyen en el libro pero ahora el archivo va aumentando porque cada vez más gente aporta recetas y otros datos sobre el origen de las mismas e incluso fotografías y otros documentos que pueden ser de utilidad para conocer la historia, las costumbres y la cultura de esta localidad.

El libro fue diseñado por su hija, Blanca Lanaspa Ruesca, y finalmente el proyecto inicial de la Asociación de Mujeres fue apadrinado por Acrótera con la colaboración del Ayuntamiento. Acrótera es una empresa con veinte años de actividad relacionada con la investigación y divulgación del patrimonio cultural aragonés, principalmente entre el público infantil, con mucho material relacionado con el cómic.

Migas con patatas.
Migas con patatas.
B. L.

Receta: Migas con patata

Ingredientes: Un kilo y media de pan cortado para migas y ya remojado, 750 gramos de patata cocida y escachada, seis tazas de aceite de oliva  y ajos al gusto.

Preparación: Se pone el aceite en la sartén y cuando esté caliente, se fríen los ajos. Se añaden las migas y se van removiendo. Cuando están a medio hacer, se añaden las patatas machacadas y se terminan de hacer. 

Esta receta, incluida en el libro ‘El alda del delantal’, fue aportada por Felicidad Tapia Ruesca y le fue facilitada por su suegra, Engracia Orós, que llegó a Aguarón junto con su marido e hijos procedente de la localidad de Vistabella, durante la Guerra Civil, para alejarse del frente bélico. Estuvieron unos años de santeros en la ermita de San Cristóbal de Aguarón. Después bajaron al pueblo, donde Engracia y su marido, Mariano Lanaspa, se instalaron hasta el final de sus días.

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