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vinos de aragón

Las Margas, frescura aterciopelada

La añada 2018 del vino de Bodegas Bodem (D. O. Cariñena) exhibe mucha calidad y complejidad aromática.

Botella de Las Margas 2018.
Botella de Las Margas 2018.
HA

Ya está en el mercado la añada 2018 del tinto de garnacha Las Margas, que algunos lectores de HERALDO ya pudieron degustar en primicia las pasadas Navidades, pues fue uno de los vinos elegidos para ofrecer como regalo a amigos y familiares, dentro de una caja personalizada. Si ya entonces apreciamos como se merece la calidad de este vino, ahora podemos afirmar que ha ganado en finura con el paso de estos tres meses en botella. Y seguirá ganando, pues es uno de esos tintos de garnacha nacidos para ofrecer sus mejores cualidades durante mucho tiempo.

Cada botella de Las Margas 2018 atesora las cualidades que el suelo y el clima de esta parte de la D. O. Cariñena, junto a la sierra de Algairén, le proporcionan. El abanico de referencias frutales y minerales, de especias y hierbas que se reflejan en su paleta aromática y gustativa es tan extenso como gratificante. Yo resumiría esa riqueza en la constatación de una rica y agradable frescura aterciopelada que deja a su paso por la boca.

Buena parte de esa complejidad es debida también al proceso de elaboración, ya que se vinifica en dos fases: una parte fermenta en racimos enteros y con raspón y la otra se estruja ligeramente, se despalilla, hace la maceración prefermentativa de cinco días y fermenta con levaduras autóctonas. Además, el 25% del vino madura en barrica, otro 25% en depósitos ovoides y el 50% restante en acero inoxidable.

Tiene un grado alcohólico del 14,5% y su precio de venta al público está en 10,90 euros.

Todo un acierto, pues, esta nueva añada del interesante proyecto bodeguero emprendido por la familia Geirnaerdt-van Ekeris en Aragón.

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