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Gastronomía

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El restaurante Deliranto, de Salou, recibe una estrella Michelín

Los cinco establecimientos aragoneses con este galardón mantienen el reconocimiento un año más.

Restaurante Deliranto, nueva estrella Michelín.
Restaurante Deliranto, nueva estrella Michelín.
Deliranto

El instante más oscuro es el que precede al amanecer. Y en el ocaso del año siempre salen las estrellas, unas que para muchas personas brillan más que la más brillante perseida. Michelín, se llaman, y en la noche de este miércoles se ha presentado en Sevilla la Guía España y Portugal 2020, una publicación de 110 años de historia que da brillo, y también lo quita, a lo más granado de los restaurantes de la península.

El objetivo de esta edición para los restaurantes aragoneses con estrella era mantener el tipo, y lo lograron, ya que los cinco que la ostentan mantienen un año más sus reconocimientos. En la edición anterior, Aragón sumó un establecimiento más al firmamento Michelín con la entrada del zaragozano Cancook, que acompañaba así a La Prensa, en Zaragoza; Lillas Pastia y Tatau Bistro en Huesca, y la Hospedería El Batán en la localidad turolense de Tramacastilla. La nota triste fue la pérdida de la estrella del restaurante Las Torres, en Huesca, tras casi 20 años en el selecto club de la guía francesa. 

23 nuevas estrellas

Este miércoles por la noche, en la gala presentada por Nuria Roca en el Teatro Lope de Vega de Sevilla para conformar la Guía España & Portugal 2020, hubo 23 nuevas incorporaciones a la publicación.

Nuevas estrellas Michelín este año para los restaurantes Cinc Sentits (Barcelona), Aurt (Barcelona), Deliranto (Salou, Tarragona), Gofio (Madrid), Iván Cerdeño (Toledo), Damajuana (Jaén), La Aquarela (Argineguín, Gran Canaria), Estragón (Ibiza), La Biblioteca (Pamplona), La Salita (Valencia), Los Guayres (Gran Canaria), Magoga (Cartagena, Murcia), Mantúa (Jerez), 99 Ko Sushi Bar (Madrid), Ola Martín Berasategui (Madrid), Retama (Torrenueva, Ciudad Real), Taller (Quintanilla de Onésimo, Valladolid), Tula (Jávea, Alicante), Voro (Canyamel, Mallorca), Epur (Lisboa), Fifty Seconds (Lisboa), Mesa de Lemos (Passos de Silveiros) y Vistas (Vila Nova de Cacela, Faro).

Como nuevos restaurantes con dos estrellas, Angle (Barcelona), Bardal (Ronda, Málaga), El Poblet (Valencia), Noor (Córdoba), Skina (Marbella, Málaga) y Casa de Chá da Boa Nova (Leça da Palmeira, Douro, Portugal).

El nuevo tres estrellas Michelín es el Cenador de Amos (Villaverde de Pontones, Santander). Además, las mantienen ("un premio en sí mismo, ya que mantenerlas es como ganarlas de nuevo", según Roca) ABaC, Akelarre, Aponiente, Arzak, Azurmendi, DiverXO, El Celler de Can Roca, Lasarte, Martín Berasategui y Quique Dacosta.

Desde 1998

En Aragón, el establecimiento más veterano en la guía es el Lillas Pastia, con Carmelo Bosque al frente, que lleva en cielo gastronómico ininterrumpidamente desde 2009, aunque sabe de los sinsabores de perder el reconocimiento. Lo ganó por primera vez en 1991, cuando estaba al frente del Navas, también en Huesca. En 1995 abrió la Taberna de Lillas Pastia y la obtuvo solo tres años después. En 2007 la perdió, pero tardó poco en recuperarla. Desde 2009 luce su galardón.Es un sello de máxima calidad que implica mantener buenos locales, buen género, cocineros, servicio, plantilla... que tienen que estar ahí todos los días”, afirma Bosque, para quien la estrella “no está unida a la rentabilidad”.

En el año 2013 le llegó el reconocimiento al restaurante La Prensa. Para Marisa Barberán, su responsable de cocina, tener un galardón de la publicación gastronómica del país “te da un vértigo tremendo”. “Combina la satisfacción de saber que tu esfuerzo ha sido reconocido con la necesidad de mantener ese nivel. Y eso puede bloquearte”, confiesa.

La Guía Michelín 2014 también incluyó un nuevo nombre aragonés entre sus páginas. En esa ocasión fue a parar a Tramacastilla, Teruel, donde se ubica la Hospedería El Batán. María José Meda y Sebastián Roselló gestionan el establecimiento desde hace más de 20 años. Ya en 2012 recibieron una nominación para estas distinciones, aunque a ellos les parecía “muy difícil competir con grandes hoteles y restaurantes” desde su pequeño hotel rural. Al año siguiente, Michelín les concedió la estrella, que se incluyó en la publicación de 2014, han mantenido desde entonces y les trajo “repercusión y ganas de seguir creciendo”.

El Tatau Bistro, del chef Tonino Valiente, vio escrito su nombre en la Guía Michelín 2015, el mismo año en el que Zaragoza perdió una de las dos estrellas que atesoraba entonces, la que tenía el restaurante Bal d'Onsera. “Para un cocinero como yo, un friki del oficio, es como cumplir un sueño”, confesó Valiente tras recibir el reconocimiento. En su opinión, la estrella no le obliga a nada: “Tú eres libre de hacer lo que quieras, ya que la guía es una empresa privada que tiene sus propios criterios. Se trata de que les guste tu casa, el conjunto, la oferta”, añadía entonces.

El último en llegar al firmamento Michelín, justo hace un año, fue el zaragozano Cancook, de los cocineros Diego Millán y Ramces González. “Con talento, juventud y pasión: yes, we can... cook”, anunciaba la guía a través de las redes sociales. “Creo que les gustó el enfoque fresco y nuevo que hacemos a nuestro menú. No nos pone nerviosos tener que demostrar ahora más. Seguiremos fieles a nuestro estilo”, aseguraron tras saberse ganadores.

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