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Gastronomía

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Si evita estos siete errores, conseguirá un bizcocho perfecto y esponjoso

Excederse con la harina o introducir la masa en un horno demasiado caliente pueden arruinar esta sencilla receta que sirve de base para otros postres más elaborados.

El secreto de un buen bizcocho está en la masa, en concreto, en la temperatura a la que se mezclan sus ingredientes.
El secreto de un buen bizcocho está en la masa, en concreto, en la temperatura a la que se mezclan sus ingredientes.
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La receta del bizcocho es una de las más clásicas y sencillas para aquellos que se inician en el mundo de la repostería, los postres e, incluso, la cocina. Sin embargo, pese a esa aparente simplicidad, conseguir una elaboración esponjosa no es sencillo y no dar con esta característica puede arruinar la base que se emplea para otros postres más elaborados. Aunque hay claves para iniciarse en la repostería y no morir en el intento, en el caso de los bizcochos hay que evitar estos errores para conseguir un postre perfecto y esponjoso, perfecto para degustar solo con un buen chocolate caliente o como base de tartas, por ejemplo, de zanahoria.

Excederse con la cantidad de harina. La respostería requiere de precisión en la medida de los ingredientes. Excederse con la cantidad puede conllevar que el bizcocho crezca de forma irregular. Si ha respetado todas las medidas y aún así no ha quedado igual, hay que probar con otras recetas porque igual no todas cuentan con la medida exacta.  Mezclar los ingredientes fríos. Aunque siempre hay debate en torno a si es mejor guardar los huevos en la nevera o a temperatura ambiente, en el caso de que se escoja el frigorífico, nunca hay que mezclarlos con el azúcar nada más sacárlos. Así, la mezcla de estos dos elementos debe hacerse a temperatura ambiente para que suba más rápido el volumen.  No usar las varillas. Si se piensa en adentrarse en profundidad en el mundo de la repostería, merece la pena hacer una pequeña inversión en los instrumentos adecuados, ya que estos asegurarán el éxito del resultado. En el caso del bizcocho, para batir la mezcla de azúcar y huevo es recomendable el uso de varillas, que pueden ser manuales o eléctricas. Con esto se ayudará a la entrada de aire para que el bizcocho esté más esponjoso. Si se usa batidora de cuchillas, esta remueve tan rápido que hace que la mezcla no se esponje lo suficiente.  Mezclar rápidamente los ingredientes. Cuando llega el momento de agregar la harina y la levadura a la mezcla anterior, hay que hacerlo despacio, puesto que, de lo contrario, se originan grumos que luego cuesta disolver y pueden quedar en la elaboración final.  No untar el molde. Si a la hora de delmoldar el bizcocho este se queda pegado, se habrá olvidado de untar el molde con mantequilla y harina. Hay que hacerlo hasta en los moldes antiadherentes.  Poner el horno a demasiada temperatura. Es una de las claves en el cocinado puesto que de la temperatura depende el resultado final. Cocinar la mezcla en un horno muy caliente puede provocar que el bizcocho crezca de forma irregular, que se produzcan grietas, que quede demasiado duro en los bordes y que hasta rebose la masa por el molde. Para que no sucedan ninguna de estas catástrofes, hay que precalentar el horno 15 minutos antes de que se introduzca la masa del bizcocho y, después, hornear en torno a 180 grados.  Abrir el horno antes de tiempo. Una acción muy habitual es abrir el horno para comprobar el punto de la cocción. Error. Esto puede provocar que luego, al sacarlo, se desinfle, ya que la levadura es un producto bastante delicado y, cuando entra en contacto con el calor, no se debe interrumpir. Por ello, cuando empiece a subir el bizcocho, hay que mantener la temperatura del horno constante hasta que termine. - Ir al suplemento de gastronomía 

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