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El pequeño inversor, indefenso ante ataques como el de Gotham City a Grifols

El mercado apunta a la escasa capacidad del supervisor para prevenir pérdidas a los minoristas ante posibles escándalos.

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Logo de la compañía Grifols, en una imagen de archivo.
ALBERT GEA

Lunes 8 de enero. La misteriosa firma de inversión Gotham City empezaba a jugar sus cartas en el mercado anunciando a través de sus redes sociales la publicación de un informe con el que prometía dar jaque a una cotizada española. Al día siguiente, poco antes de la apertura de las Bolsas europeas, se confirmaba que su víctima era Grifols, a la que acusa de ocultar su verdadero endeudamiento aprovechando un supuesto entramado de relaciones cruzadas entre la empresa, varias de sus filiales y Scranton, el brazo patrimonial de la familia.

Grifols lo ha negado todo estos días. Pero mientras las autoridades competentes analizan tanto el documento como la defensa de la compañía -que para muchos ha sido extremadamente tibia- este caso ha vuelto a sacar a la luz la indefensión con la que los inversores particulares se enfrentan en muchas ocasiones a los tiburones del mercado. Es cierto que existen importantes -y efectivas- normas para proteger a los minoristas, como la regulación europea MiFID. Pero eventos como el de Grifols evidencian la escasa capacidad de los supervisores para prever, antes de que sucedan, escándalos que pueden borrar de un plumazo los ahorros de los afectados.

"La CNMV es la que tiene competencias para verificar la información y garantizar que todas las actuaciones de las empresas cotizadas sean acordes a la ley", indicaba el viernes el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Ante el derrumbe del 42% que sufrieron las acciones de Grifols el mismo martes, el supervisor decidió no suspender de negociación las mismas. "Al inversor se le protege con información, no con la suspensión", defendió la institución.

El problema es que, pese a que el mensaje es convincente, "la realidad es que en el mercado siempre hay unos -grandes fondos, los propios accionistas de referencia, o los gestores- que cuentan con más información que otros que, por lo general, son los particulares", indica Rubén García-Quismondo, socio director de Quabbala Abogados y Economistas. Por no hablar del escaso margen de maniobra del particular ante movimientos irracionales o especulativos, muchas veces sin justificación económica real.

"La CNMV no puede impedir la especulación porque es algo propio del mercado de valores, es una práctica lícita y dota de liquidez a las acciones", indican los expertos. Pero, a partir de ahí, cabe cuestionarse la ética del mercado y la actuación de quiénes lo regulan. "Si lo que dice Gotham es cierto, ¿cómo no lo vio el supervisor, encargado de comprobar que la información que recibe de las empresas es fehaciente y veraz?", se pregunta García-Quismondo. "Y, si es falso, cómo es posible que se haya provocado este caos?", añaden los analistas.

Aunque la mayoría de los particulares invierten en Bolsa a través de fondos de inversión, gestionados por profesionales, también hay un porcentaje elevado de 'free float' formado por personas que dependen de que todo el sistema funcione. Y aquí entran todos: desde los administradores de la empresa, a los auditores de sus cuentas y los supervisores, pasando también por algunos analistas que estos días se han sumado a Gotham para reclamar que ellos ya lo veían venir. Aunque no avisaron.

Más allá del caso concreto de Grifols, donde la mayoría coincide en que el problema es el abultado endeudamiento, los expertos insisten en que "si se comprueba que las cuentas de una cotizada no son lo que deberían ser, la conclusión que sacan los inversores es que es peligroso estar en el mercado, que el sistema no funciona". Ya se ha visto en otras ocasiones, como Pescanova, Bankia, Banco Popular... y eso solo en lo referido a recientes casos de cotizadas castigadas por falsear cuentas, en los que también entra el fraude de Gowex, que también destapó Gotham en pleno boom de la compañía.

Algo más lejos quedan ya otros escándalos financieros como el de Gescartera, que terminó incluso impactando a directivos de la CNMV y a altos cargos del Gobierno del PP. La lista de fiascos en los que los minoristas fueron los principales damnificados -aunque en algunos casos fueron resarcidos- es bastante amplia. Y los expertos reconocen que es imposible que el supervisor tenga capacidad de prevenir con antelación el estallido de un 'bombazo financiero', sobre todo porque las cuentas empresariales que recibe llegan auditadas. Además, es un hecho que la falta de personal también influye en la actividad del organismo.

Riesgo reputacional

"Hay otras publicaciones de Gotham a lo largo de los últimos años que han tenido menor relevancia en la cotización de las compañías. Pero en la amplia mayoría de casos, nunca han llegado a recuperar el nivel previo a dicha publicación", indica Javier Cabrera, analista de XTB. El problema no afecta solo a los pequeños inversores; familias que han visto cómo una acción de Grifols ha pasado de valer 14,24 euros a 8,87 en apenas cuatro días. La empresa también afronta un grave riesgo reputacional.

Pase lo que pase, y aunque Grifols demuestre que la información de Gotham es falsa, los expertos coinciden en que "el daño ya está hecho". Al menos a corto plazo. Para Javier Molina, analista senior de eToro, esto es un severo problema, porque "la confianza es un pilar fundamental en el mundo de la inversión y, cuando se pierde, se crea una reacción en cadena entre los inversores". "El dinero huye rápidamente en busca de seguridad, se genera incertidumbre y se retira capital para proteger los intereses, provocando pérdidas importantes en el valor de las acciones y las empresas", añaden.

Está claro. "En los mercados financieros, la confianza es a la vez un activo y un indicador de la salud de una empresa". Y en el caso de Grifols, los analistas coinciden en que aunque las normas permitan las posiciones especulativas como la protagonizada por Gotham -que ha logrado jugosas ganancias con sus posiciones cortas en el valor- no quiere decir que esas prácticas tengan que ser asumidas sin rechistar por los particulares. "Lo mismo ocurre con los posibles casos de 'contabilidad creativa' de las empresas: que se permitan no indica que sea la forma adecuada de actuar". En todo caso, el mensaje que lanzan los expertos es claro: "A los inversores hay que decirles que cuando invierten en Bolsa están entrando en un activo de riesgo, que son casos que pasan de vez en cuando y que los mecanismos de regulación pueden fallar a la hora de prever su impacto en el mercado».

Así actúan los 'verdugos' de las cotizadas

La polémica operativa que Gotham City ha empleado para hacer caja con Grifols ha sido muy criticada en los últimos días. Sin embargo, las posiciones bajistas son completamente normales en los mercados financieros, siempre que no se hagan con información falsa -o privilegiada- detrás.

Este tipo de operativa consiste básicamente en apostar por la caída de un valor. En concreto, se toman prestadas acciones de una empresa para después venderlas en el mercado como si fuesen títulos propios. Cuando esas acciones caen, se compran para devolverlas a la entidad que las prestó en un principio, generando fuertes ganancias con esa diferencia. "Las posiciones especulativas, tanto al alza como a la baja, son sanas y necesarias", explican los analistas de eToro. "Existen entidades que buscan explotar las ineficiencias del mercado y contribuyen, sin entrar en lo ético o no del negocio, a una mayor transparencia de las cotizaciones», añaden, reconociendo que otra cosa es que se haya hecho "un mal uso con objetivo perverso que, en cualquier caso, será contrastado en breve".

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