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Las facilidades para el autoconsumo en Aragón auguran un nuevo 'boom' de las placas solares

La comunidad ha eliminado trámites, en Zaragoza se acaba de presentar el primer 'barrio solar' y se puede obtener una rebaja del IBI. Hay que estudiar cada hogar para ver si resulta rentable.

Nuria Samper con la instalación de placas renovables de su unifamiliar.
Nuria Samper, con la instalación de placas solares en su vivienda en Zaragoza.
Francisco Jiménez

Las instalaciones de energía solar empiezan a sumar iniciativas en Aragón. Desde que en 2019 se eliminara el llamado "impuesto al sol", que suponía un peaje para la fotovoltaica, ha vuelto a cobrar interés esta fuente renovable. En esta nueva etapa, el protagonista es el autoconsumo  que se reguló en el Real Decreto 244/2019. El objetivo es producir lo más cerca posible de donde se necesita, poniendo la mirada en los hogares.

En Aragón hay 655 instalaciones de energía para autoconsumo, y casi un centenar pendientes de incorporarse, que generan más de 73 megavatios (MW), según los últimos datos del registro de la dirección general de Energía y Minas, dependiente de la Consejería de Industria.

El Gobierno de Aragón acaba de simplificar los trámites para instalar placas solares y el Ayuntamiento de Zaragoza ha presentado el primer proyecto piloto de 'barrio solar' al que se podrán sumar 200 viviendas del Actur, con idea de ampliarlo y extenderlo a otras zonas. En cualquier caso, antes hay que echar cuentas.

Ahorrar en el consumo y conseguir descuentos

De momento, la mayoría de instalaciones se han hecho en viviendas tipo chalet o adosados, aunque también es posible en bloques de edificios, si la cubierta lo permite, con el acuerdo de los vecinos. Nuria Samper es una zaragozana convencida de la necesidad de buscar energías limpias. Trabaja como consultora de sostenibilidad y hace un año y medio se decidió a instalar en su casa placas solares. Hizo una inversión de unos 6.000 euros, que contó con una parte de ayuda pública, para poner sobre el tejado de su unifamiliar una instalación fotovoltaica de 4 kilovatios (Kw). Tenía espacio e inclinación suficiente, con orientación sur.

Para una familia de cuatro personas como ellos le dijeron que bastaba con 3 Kw, pero quiso elegir algo más porque tiene en mente comprarse un coche eléctrico algún día y el objetivo sería poder cargarlo en casa. 

Echando cuentas, en los últimos 14 meses ha pasado de consumir 5.048 a 2.491 Kilovatios hora (Kwh). En las horas de sol le basta con los paneles solares, pero después, de noche o en días nublados, consume de la red. Esta reducción a la mitad de la energía consumida no es tanta en el importe de la factura, en la que pesan los costes fijos y todavía falta que la comercializadora de electricidad empiece a aplicarle descuentos por la energía sobrante que ella vierte en la red. El 88% de los aragoneses que cuentan con autoconsumo se acogen a la modalidad con excedentes, según los datos de Industria.

"En la siguiente factura, por cada kilovatio que vierta a la red, que no consumo, me harán descuento"

"En la siguiente factura, por cada kilovatio que vierta a la red, que no consumo, me harán descuento", espera, después del retraso de estos meses en los que ella ha "regalado" energía al sistema. Para ahorrar más en la parte de la factura que no depende del consumo, bajó la potencia contratada un 10% una vez y se plantea hacerlo otra. Todo ello influye en el plazo en el que amortizará la inversión, que era inicialmente de siete u ocho años, aunque en su caso había hecho antes un presupuesto y ahorrado para cubrirlo. 

"No he tenido ningún problema de mantenimiento", añade. Desde la compañía zaragozana Iasol que le hizo la instalación y con la que ha mantenido relación por su trabajo, calculan que, en general, para una vivienda, el presupuesto oscila de entre 6.000 y 8.000 euros, se puede recuperar la inversión de siete a nueve años. Los equipos tienen unas garantías de entre 10 y 12 años y las de las placas pueden llegar a los 25. Además, César Gimeno, uno de los fundadores de firma especializada en instalaciones fotovoltaicas, recuerda que en la capital aragonesa existe la posibilidad de acogerse a la bonificación del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), con lo que "el periodo de retorno te puede bajar hasta 5 ó 6 años". 

A propuesta del Clúster de la Energía de Aragón (Clenar) y de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) el Consistorio aprobó el año pasado que desde 2021 todos los inmuebles zaragozanos que instalasen placas con una potencia mínima de 1,2 kilovatios se beneficiaran de una rebaja del 30% en el recibo del IBI durante los próximos cinco años.

Entre los clientes de Iasol se encuentran pymes, como industrias, estaciones de servicio, granjas o bodegas, donde resulta más fácil que en la cubierta se pueda colocar una gran superficie de placas. Las previsiones de plazos de amortización y garantía son similares.

Gimeno, que también es delegado de UNEF en Aragón, explica que la ley de simplificación administrativa del Gobierno de Aragón ha incluido, a propuesta del colectivo,  "que se quita la obligatoriedad de licencia de obras para instalaciones de autoconsumo y se cambia por una declaración responsable". Algo que ya se había hecho en siete comunidades autónomas. "Era una barrera administrativa que hacía que se demorase el proyecto", señala, ya que "dependía de cada Ayuntamiento". En los grandes, podían pasar meses.

El Gobierno de Aragón habría ido más allá en las instalaciones de autoconsumo que no están conectadas a la red y que "no necesitan autorización administrativa".

Parque Solar Ejea.
Paneles del Parque Solar Ejea.
P. S. E.
"Ahora está creciendo el autoconsumo, pero al final hay que tener un dinero para invertir y no puede hacerlo todo el mundo"

Una decisión que depende de contar con la inversión económica y el espacio. "Ahora está creciendo el autoconsumo, pero al final hay que tener un dinero para invertir y no puede hacerlo todo el mundo", añade Jorge Edo, delegado en Aragón de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier). La crisis económica que ha traído la sanitaria de covid no se lo pondrá fácil a muchos presupuestos familiares. Los asociados a Anpier fueron los primeros en llegar al sector cuando se empezó a potenciar en España y los más castigados con las reformas energéticas siguientes a las instalaciones por encima del autoconsumo.

En Aragón hay 94 familias y pequeñas sociedades que invirtieron en 2008 en huertos solares, buscando rentabilidad con la energía que producían, que se vieron afectadas por los recortes de primas de las reformas energéticas de los años de crisis siguientes y el "impuesto al sol". Ahora, su derogación les ha dejado en mejor situación, pero siguen pagando los créditos que pidieron para los campos solares, que con el ajuste del 30% que sufrieron en los beneficios que esperaban, que trastocó sus cuentas, creen que podrán terminar de pagar en 2032.  

"Empieza a haber particulares en la asociación, porque muchos de los que lo hicimos en su día han ido montando autoconsumo en su casa", afirma. Edo es también miembro de la cooperativa de producción y consumo de energía verde Som Energía, con la que participa en el proyecto 'la oleada solar' con la firma zaragozana de instalación de placas solares Endef. Unas 50 personas se han apuntado para colocar autoconsumo en sus casas, de las que habría unas 30 terminadas. Se hizo una compra conjunta el año pasado en la que compitieron cinco empresas.

En su opinión, el siguiente impulso será el avance del autoconsumo compartido, regulado pero poco conocido aún, con las llamadas "comunidades energéticas". En Industria solo hay registradas cuatro. Sería el concepto del proyecto del barrio solar que ha impulsado el Ayuntamiento de Zaragoza, la fundación zaragozana Ecología y Desarrollo (Ecodes) y la eléctrica Edp en el Actur. "Colocas instalaciones entre todos, o alguien que hace de tractor, como una eléctrica, y lo que hace la gente es apuntarse. Puede haber gente que produce y gente que consume", explica. Una idea europea ligada a la de convertir al consumidor en "prosumidor", que produce y a la vez consume energía. "Que la gente consuma por cercanía, cerca de su casa", añade.

En el otro extremo, ahora también hay un 'boom' de peticiones de macroproyectos fotovoltaicos, que cree que no podrán desarrollarse todos porque recibirán más rechazo por el impacto ambiental. "Desde Anpier promulgamos plantas más pequeñas, de 5 megavatios (MW), más cerca de donde se produce y en media tensión", explica. Piensa en zonas rurales en las que se encuentran la mayoría de sus socios. "Las pueden hacer entre la gente del pueblo y pueden ser tractoras de las comunidades energéticas", plantea. Pone como ejemplo, una cooperativa que instala paneles solares y sus socios se benefician en sus casas de la energía que generan.

Las inversiones son más asequibles porque calcula que el precio de los paneles es ahora ocho veces más bajo que cuando ellos plantaron sus huertos solares en 2008.

Barrio solar del Actur: una instalación para 200 viviendas

Placas solares sobre la cubierta del Pabellón Siglo XXI de Zaragoza en el proyecto de barrio solar del Actur.
Placas solares sobre la cubierta del Pabellón Siglo XXI de Zaragoza en el proyecto de barrio solar del Actur.
Javier Belver

Desde Ecodes, que ha participado en el proyecto de autoconsumo colectivo del Actur, Cecilia Foronda coincide en la importancia de que el coste se ha reducido por el avance de la tecnología, por lo que, "además de ser renovable y ayudar a combatir el cambio climático, es un sistema rentable y competitivo que revierte en un ahorro económico para el ciudadano". El proyecto del barrio solar calcula que puede suponer un ahorro de 90 euros al año en la factura por hogar. De momento, se están recogiendo solicitudes de los vecinos interesados.

A ello une que con los últimos cambios la normativa es muy favorable para las familias. "El autoconsumo está viviendo una etapa de crecimiento sin precedentes en España en los últimos dos años", asegura. Según datos de UNEF, España alcanzó en 2019 los 459 megavatios de nueva potencia fotovoltaica para autoconsumo, el doble que el año anterior. 

Falta ahora el impulso de la opción compartida como el proyecto que acaban de presentar. Foronda prevé que este año comience el auge de modelos de autoconsumo colectivo en núcleos urbanos.

"Permite consumir energía como si estuvieran las placas en tu tejado, pero están a 500 metros de tu casa, en un edificio municipal o común"

Aunque es posible instalar las placas en los bloques de pisos, esta opción cree que no ha crecido tanto porque "te tienes que poner de acuerdo o puede que no haya espacio". De ahí que una alternativa sea compartir, como harán unos 200 vecinos con los paneles que se han instalado en la cubierta del pabellón municipal Siglo XXI. "Permite consumir energía como si estuvieran las placas en tu tejado, pero están a 500 metros de tu casa, en un edificio municipal o común", detalla. Esa es la distancia máxima que se fija en la regulación y que tanto empresas instaladoras como organizaciones como UNEF o Anpier, defienden que se pueda ampliar.

Coincide con Edo en que vivimos un "cambio de modelo energético" en el que el fin es que "los ciudadanos nos pongamos en el centro de ese modelo y seamos activos". 

Depende del consumo y a qué horas

A la hora de tomar una decisión, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), aconsejan echar cuentas para saber si es rentable optar por el autoconsumo. "Evidentemente, desde un punto de vista medioambiental la respuesta será siempre que sí, no obstante, dependerá principalmente de nuestro consumo de electricidad, no solo en cantidad, sino también en qué momento del día lo consumimos, para que económicamente sea realmente interesante", explican desde la delegación de la organización en Zaragoza. 

No interesará a una pareja que trabaja todo el día fuera de casa, su consumo de electricidad es muy pequeño y se produce en las horas en las que ya no hay sol, ponen como ejemplo. Si instalan baterías pueden almacenar la energía para cuando la necesiten, pero estas "encarecen bastante la instalación, y habrá consumo que no puedan desplazar, como el encendido de las luces". Desde los instaladores de placas solares, recuerdan que en el otro extremo estarían quienes trabajan desde casa, con el aumento del teletrabajo desde el inicio de la pandemia, que han visto incrementado el consumo de electricidad durante el día y podrán sacarle mejor partido al autoconsumo.

Si se gasta poca energía en las horas de sol, OCU apunta que sería más ventajoso un modelo colectivo porque "sería más fácil aprovechar la energía que produjesen, ya que siempre habría algún vecino de su comunidad consumiendo". Antes de tomar una decisión, para la organización, la clave es hacer "un estudio de nuestros consumos, para evaluar si realmente nuestro perfil se adapta a un sistema de producción fotovoltaica".

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