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España se queda fuera del primer gigante europeo que fabricará baterías eléctricas para la automoción

El proyecto, que lideran Francia y Alemania creará dos grandes plantas de 1.500 empleados y recibirá 3.200 millones de la UE.

Recarga de un coche eléctrico en Zaragoza.
Recarga de un coche eléctrico en Zaragoza.
Guillermo Mestre

3.200 millones de euros en ayudas públicas y cinco mil millones más de desembolso privado. Esas son las cifras astronómicas que permitirán el nacimiento del primer gigante empresarial europeo que desarrollará baterías eléctricas de gran autonomía y carga rápida para el sector de la automoción

Francia y Alemania serán los encargados de capitanear el 'megaproyecto' al que se han adherido otros cinco países más, entre los que no se encuentra España, que sumida en la indefinición política durante meses, parece que tendrá que esperar a la siguiente fase. El plan debería desarrollarse a lo largo de la próxima década, hasta 2031.

Europa pretende así no solo recuperar el terreno perdido sino competir de tú a tú con los líderes del sector, la todopoderosa China, y Estados Unidos. Un movimiento de interés estratégico -la automoción supone el 3,8% del PIB de la eurozona y es responsable del 12,5% de las exportaciones europeas; el 37,6% desde una óptica planetaria- que Bruselas desvela apenas una semana después de que Elon Musk, el presidente del fabricante norteamericano de coches eléctricos Tesla anunciara su desembarco en el continente con una factoría en Berlín. Y cuando empresarios chinos buscan emplazamiento en distintos puntos de España  para levantar una fábrica de baterías de iones de litio.

En la eclosión del proyecto europeo se han implicado diecisiete grandes compañías y pequeñas y medianas empresas de Alemania, Francia, Italia, Polonia, Suecia, Bélgica y Finlandia. Compañías que «cooperarán estrechamente entre sí y con más de 70 socios externos», destacaron ayer desde Bruselas.

Comenzará a tomar cuerpo a principios del próximo año con una planta piloto que se levantará en el suroeste de Francia, en Nersac (Nueva Aquitania). Y que sería el germen de dos colosales empresas, de al menos 1.500 trabajadores cada una, que operarán desde la propia Francia y Alemania, según informaron los ministros de Economía galo, Bruno Le Maire, y su homólogo alemán, Peter Altmaier, poco después de que el Ejecutivo comunitaria lanzase el paquete de ayudas.

«La producción de baterías en Europa es de interés estratégico para la economía y la sociedad debido a su potencial en términos de movilidad y energía limpias, la creación de empleo, la sostenibilidad y la competitividad», destacó Magrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión Europea. Bruselas apoya la iniciativa con subvenciones de hasta 3.200 millones de euros que «permitirán movilizar en torno a 5.000 millones de euros adicionales en inversión privada». Una cobertura que, defiende Bruselas, será recuperada por los contribuyentes mediante «los beneficios adicionales que se obtengan» con la iniciativa. Del montante global de ayudas, 1.250 millones irán a socios alemanes; 960 a los de capital francés; 570 millones a Italia; Polonia recibirá 240 millones; Bélgica, 80; Suecia, 50; y Finlandia, 30 millones.

Cuatro firmas, a la espera

España tendrá que esperar. Fuentes comunitarias confirmaron que cuatro empresas nacionales «prenotificaron» el interés en sumarse a esta estrategia europea la pasada semana, cuando vencía el plazo de inscripción para la segunda fase. Las firmas españolas, según el esquema con el que nace este «gran ecosistema paneuropeo de las baterías», como lo definió el también vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, estarían directamente bajo coordinación alemana.

Hoy están implicadas compañías automovilísticas como BMW, o multinacionales del sector químico como BASF. La iniciativa acometería todas las etapas de la producción de las baterías, desde la captación de los minerales y la mejora de materiales ya existentes (cátodos, ánodos o electrolitos) hasta los métodos de reutilización o reciclaje de un componente vital del motor eléctrico que supone casi el 40% de los costes de fabricación del vehículo.

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