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Economía

Agricultura

La guerra comercial entre EE. UU. y China triplica la venta de alfalfa al gigante asiático

En 2018 se han comercializado en este inmenso mercado más de 234.000 toneladas cuando un año antes se exportaron 65.000 toneladas.

Una cooperativa aragonesa dedicada a la producción de alfalfa deshidratada
Una cooperativa aragonesa dedicada a la producción de alfalfa deshidratada
Heraldo.es

La alfalfa deshidrata española, de la que más del 60% se produce en Aragón, lleva años apostando por un complicado mercado chino que no terminaba de arrancar. Hasta este año. En 2018, han llegado al gigante asiático más de 234.000 toneladas de este forraje, una cifra que triplica con creces las 65.000 toneladas que se exportaron a este país en el pasado ejercicio.

Este incremento tiene mucho que con la intensa labor de promoción realizada en aquel país por la Asociación de Productores de Alfalfa Deshidratada (AEFA) –con sede en Zaragoza–, pero el factor decisivo que ha disparado la comercialización en el gigante asiático tiene nombre de guerra comercial. Las tensiones políticas entre el Gobierno de Donald Trump y Xi Jinping ha levantado muros entre ambos países y el incremento de los aranceles a los que ahora tiene que hacer frente la alfalfa estadounidense (principal proveedor de China) ha encarecido notablemente su precio y ha llevado a sus hasta ahora fieles clientes asiáticos a buscar nuevos abastecedores.

Así se han abierto las puertas de este inmenso mercado, que cuenta ya con un censo aproximado de 6,5 millones de vacas lecheras, pero el camino lo ha allanado también la presencia del producto en ferias y los constantes encuentros tanto en China como en España para "enseñar a los potenciales clientes cómo utilizar el producto español y las ventajas de este (deshidratado) frente al forraje estadounidense (que se seca al sol)", explica el director de AEFA, Luis Machín.

Diversidad de destinos

Ahora, los productores y la organización que los representa confían y trabajan en ir consolidando las ventas en el gigante asiático para que las cifras con las que se han cerrado las exportaciones a este mercado durante este año no sean flor de un día.

Pese a todo, China no es el único destino de las ventas al exterior de alfalfa deshidratada de España (primer productor de Europa y segundo del mundo) porque el sector ha sabido diversificar su salida al mercado exterior, donde comercializa el 80% de su producción. Es cierto que Emiratos Árabes continúa siendo su primer cliente, al que se destina casi el 50% del total exportado. De hecho, de los cerca 1,3 millones de toneladas que se ha exportado durante 2018 a todo el mundo, casi un 13% más que el pasado año, alrededor de 566.000 toneladas (en cifras similares a otros años) han sido importados por este país del golfo Pérsico. Pero también son importantes las ventas realizadas en Europa (especialmente Francia, Italia o Portugal), así como las exportaciones al norte de África o a países de Oriente Próximo. Destacan este año las más de 30.000 toneladas comercializadas en Irlanda o las casi 4.000 vendidas en Noruega. Unas exportaciones "coyunturales", que "con toda seguridad desaparecerán al próximo año", ya que, señala Machín, son una ventas muy marcadas por la sequía sufrida por ambos países.

Una producción muy corta

Aunque satisfechos con las cifras, los productores están llegando al fin de la campaña con un sabor agridulce. "Podríamos haber vendido mucho más si hubiéramos tenido producción", detalla el director de AEFA, que recuerda que la cosecha de alfalfa de esta campaña apenas ha alcanzado las 1,4 millones de toneladas. "Es la producción más baja que ha tenido el sector", insiste. Un descenso de las siembras, debido al desánimo de los agricultores tras los bajos precios, la falta de lluvias al comienzo de año, las intensas granizadas de verano y una nueva riada del Ebro han mermado considerablemente el volumen de alfalfa disponible, del que apenas queda ya nada cuando todavía la campaña no ha llegado a su fin (queda menos de un mes).

Además, aunque los precios lograron mejorar las bajas cifras con las que comenzaron el año, "tampoco han sido precisamente maravillosos", dice Machín.

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