Despliega el menú
Economía

Más del 50% de la alfalfa deshidratada española se produce en Aragón

En la última campaña, que finalizó el pasado mes de marzo, España produjo 1.453.976 toneladas de esta planta forrajera. El 72% de esta producción salió fuera de las fronteras españolas.

Corte de alfalfa en una finca próxima a la localidad monegrina de Albero Bajo en Huesca.
Corte de alfalfa en una finca próxima a la localidad monegrina de Albero Bajo en Huesca.
P. Puértolas

Un cultivo resistente a las situaciones climatológicas adversas cuya demanda a nivel mundial no deja de crecer. Así es el sector de la alfalfa española, que finalizó la campaña 2017/2018 el pasado mes de marzo con una producción de 1.453.076 toneladas, de las que 829.348 se produjeron en Aragón, lo que supone más del 50% de la cifra nacional. Pese a estas cifras, "la producción en la Comunidad ha bajado alrededor de un 15% respecto a otros años por el desbordamiento del Ebro y porque se sembró menos", según señala Luis Machín, el director de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA). Estas cifras "nos obligarán a sujetar las ventas en el mercado internacional", según asegura Machín.

Desde la asociación animan al agricultor a apostar por la alfalfa, puesto que "es un cultivo resistente a las inclemencias del tiempo y demandado, cada vez más, por el mercado internacional", lo que augura un largo futuro de este sector. Además, es un sector que lucha contra la despoblación, una problemática que incide especialmente en Aragón con 194 pueblos que no alcanzan los 100 habitantes. En España, "se estima que el sector emplea a 4.000 personas, localizadas en zonas rurales", detalla Machín. Junto a Aragón, la zona de Lérida en Cataluña y Castilla y León, que se caracteriza por un cultivo mayoritario de secano, son los principales productores de alfalfa en España.

Ventajas medioambientales

Otra de las razones para apostar por el cultivo de alfalfa son las ventajas medioambientales que supone su plantación. Por un lado, contribuye a la mejora de la biodiversidad al ser usada por cerca de 140 aves para su alimentación, refugio o reproducción. Además, no requiere laboreo en el periodo de cinco años, lo que reduce la erosión y tampoco requiere de abonos nitrogenados, lo que evita la contaminación del agua. Por último, no exige un tratamiento con herbicida y hay un uso muy bajo de fitosanitarios.

Etiquetas
Comentarios