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Ambriz, ante la necesidad de reactivar a la SD Huesca

El técnico azulgrana ha probado ya con varias opciones sin que lleguen la fluidez en el juego y los resultados deseados.

Ambriz da indicaciones a los jugadores de la SD Huesca durante el encuentro con el Tenerife.
Ambriz da indicaciones a los jugadores de la SD Huesca durante el encuentro con el Tenerife.
Rafael Gobantes

Nacho Ambriz piensa y repiensa, de noche y de día. Trata de buscar la solución, de dar con la tecla que le permita a su equipo alzar el vuelo, pero todavía no ha conseguido que la melodía suene armoniosa. Su debut como máximo responsable de un banquillo en España no está siendo nada sencillo. En ocho jornadas su SD Huesca acumula cuatro derrotas, demasiadas como él mismo reconoce para un conjunto cuyo objetivo declarado es el ascenso. La última se produjo el sábado, un 1-2 con el Tenerife que volvió a poner sobre el tapete los males ya detectados en encuentros anteriores y que los últimos resultados, el 0-0 con el Fuenlabrada y el triunfo con la Real Sociedad B (2-0), habían atenuado. Ahora, la próxima prueba, la que se disputará justo en una semana, será todo un examen para calibrar el estado actual del vestuario, la visita al Real Zaragoza en la víspera del Día del Pilar (21.00).

Por regla general, los azulgranas controlan la posesión, pero no lo traducen en un dominio realmente efectivo. Pagan caros sus errores atrás y no desarrollan un juego fluido en ataque. No digieren bien los contratiempos y los relevos que entran desde el banquillo no suelen mejorar la situación. El duelo en el Reale Arena fue la excepción a esto último y el cruce con los chicharreros la confirmación. La primera parte en El Alcoraz se puede considerar correcta aunque tras el gol de Joaquín los canarios empatasen a los tres minutos en una acción en la que la zaga estuvo blanda. En la segunda, inaugurada con la inclusión tras el descanso de Mosquera y Miguel por Nwakali y Juan Carlos, la deriva negativa fue cada vez más evidente hasta el punto de que en el último cuarto de hora y ya por detrás en el marcador apenas se inquietó al portero visitante.

El conjunto da muestras de que puede dar más de sí. Por ejemplo, solo se ha quedado sin marcar en un encuentro y en cuatro ha mantenido la portería a cero. Pero también de que en estos momentos no anda sobrado de recursos. Se optó por una plantilla corta -el sábado solo se pudo convocar a 18 jugadores-, buena parte de los refuerzos llegaron tarde y cinco aún no conocían la categoría. El vestuario sigue en periodo de aclimatación y algunas piezas de puesta a punto.

Ambriz dice tener un núcleo duro de jugadores ya conformado en su cabeza y lo cierto es que Andrés, Seonae, Mateu y Escriche han sido titulares en todos los partidos, mientras que Pulido, Ferreiro y Cristian Salvador solo se han caído del once por sanción o lesión. A ellos se les puede unir Ignasi Miquel, de la partida en los últimos cuatro encuentros, los que ha estado listo para jugar. Frente a esto, también es verdad que, junto al portero suplente Miguel San Román, solo hay un futbolista que no ha formado de inicio, Lombardo. El protagonismo de otros como Nwakali, Rico, Miguel, Mosquera y Joaquín es intermitente. Buffarini ha perdido peso, lo mismo que Gaich y lo han ganando Ratiu, Juan Carlos y Pitta.

El Huesca arrancó la competición con dos victorias resueltas por 2-0 con el Eibar y el Cartagena. En ellas, Ambriz apostó por los jugadores que habían estado a sus órdenes durante toda la pretemporada y los ordenó en un 4-3-3. El equipo era intenso, dinámico y dio la sensación de estar muy cuajado, tanto que hasta al propio técnico le sorprendió.

En el primer desplazamiento, la visita a Las Palmas, se produjeron los primeros cambios en el once y también la primera derrota. Después, el hecho de poder disponer de dos delanteros movió a Ambriz a apostar por el 4-4-2. Ni con el Oviedo (1-2) ni con el Lugo (3-2) funcionó. En los últimos tres careos se ha intentado regresar a la esencia del principio, pero manteniendo sobre el césped dos atacantes con un 4-2-3-1 en el que Pitta es el punta y Escriche parte en banda, pero acaba yéndose hacia el área. El equipo, aunque ataca bien por las bandas, se atasca por los carriles centrales, donde le cuesta ser vertical. Se le ve cómodo a campo abierto y obtuso frente a un rival cerrado. Sus oponentes han aprendido la lección y pocos le juegan de tú a tú. Lo hizo el filial de la Real Sociedad y perdió.

Esa querencia por abrir el campo y por que incluso los laterales se sumen al ataque implica también que el repliegue sea rápido y que haya sincronicidad. No siempre se consigue y los centrales se ven forzados atrás a apagar demasiados fuegos.

Ambriz le da vueltas a nuevas variantes, que en gran medida pasan por la medular. Antes de su lesión Cristian Salvador, que por el momento solo ha podido jugar de central, apuntaba a estrenarse por fin en la sala de máquinas y también ha estudiado la opción de situar a Ferreiro tras el delantero. Otra posibilidad que hace tiempo baraja es el 5-2-3 aprovechando la capacidad de proyectarse de jugadores como Mateu y Ratiu.

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