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Muere José Ángel Zalba, carismático expresidente del Real Zaragoza

Este jueves será velado desde las 11.00 a las 14.00 en el estadio de La Romareda. El funeral tendrá lugar a las 17.30 en Santa Engracia. Promotor del mítico conjunto de Los Zaraguayos, su figura es capital en la historia del club aragonés.

José Ángel Zalba, en el estadio de La Romareda
José Ángel Zalba escruta el infinito en el estadio de La Romareda
Toni Galán

Llora sin consuelo el león rampante. Su fiera garra, la misma que encarnó a equipos temibles en el fútbol español como Los Zaraguayos o puso la primera piedra de la Quinta de París, hoy coge el pañuelo para tratar de calmar su llanto. José Ángel Zalba, uno de los presidentes más importantes y carismáticos en la historia del club aragonés, falleció en el mediodía de este miércoles en el hospital Miguel Servet de Zaragoza, después de haber sufrido un desvanecimiento cuando desayunaba en su domicilio zaragozano junto a su esposa, Celia, y su hijo Manuel. Contaba 80 años este apasionado del fútbol y de la vida. Será velado este jueves desde las 11.00 a las 14.00 en el antepalco del estadio de La Romareda (acceso por la puerta 3). La misa funeral tendrá lugar también este jueves a las 17.30 en Santa Engracia.

Nacido en Biota en 1942, Zalba se convirtió en el presidente más joven del fútbol español en 1971, cuando con 29 años tomó las riendas del Real Zaragoza. Recién descendido a Segunda División, Zalba en un santiamén ascendió a Primera y armó un equipo de ensueño, Los Zaraguayos, la segunda formación de leyenda en la historia del club después de Los Magníficos. Le dio toda su confianza a Carriega como entrenador. Con José Luis Violeta y Manolo González como centrales, con Javier Planas al timón, le supo arrebatar al Barça (sí, sí, al Barça) a García Castany. Además, se sacó de la chistera a Nino Arrúa. Arriba, con Ocampos primero y Lobo Diarte después, el Real Zaragoza edificó un equipo soberbio. El subcampeonato liguero de 1975 y el subcampeonato de Copa de 1976 quedaron como testigos de un rey sin corona que en los 70 jugó como nadie en España.

Pero ¿cómo fue capaz de crear una obra semejante? Quizá porque la gustaba arrimarse al que sabía. Del Real Madrid y de Santiago Bernabéu se podía aprender todo. Aprendió tanto y tan pronto, que hasta le metió media docena al maestro, al Real Madrid (6-1, 30 de abril de 1975), en la noche anterior al último Primero de Mayo con Franco vivo. Considerado uno de los primeros presidentes mediáticos del fútbol español, Zalba muy pronto se codeó con las élites nacionales, introducido por el gurú de la comunicación José María García. Producto de lujo del tardofranquismo, de esos hombres que desde su profundo amor a España apostaron sin dudar por la Transición ante un sistema periclitado, Zalba era uno de los respaldos de Adolfo Suárez en Zaragoza. Por eso dejó la presidencia del equipo del león en 1977 y pasó a ser el presidente del comité organizador del Mundial España 82, el gran escaparate de la nueva democracia española. Muy pocas personas definían con tanta precisión, sin ambages, términos como Zaragoza, Real Zaragoza, Aragón y España como Zalba. Estuvo amenazado por ETA desde 1977 hasta la extinción de la banda terrorista. Por supuesto, con hombres como Zalba, estas cuatro palabras, estos cuatro conceptos esenciales en la vida de Zalba, no morirán jamás.

Fue pieza fundamental de la Federación Española de Fútbol. Cuesta creerlo, pero comían de su mano carácteres tan disímiles como José María García y Pablo Porta. A eso se le llama seducción… Ciertamente, nunca la capital aragonesa contó con tanta influencia en la parcela deportiva en Madrid como con José Ángel Zalba.

También le apasionaban los toros. Fue ganadero, con una finca que parecía un cortijo en Biel. Y empresario de la plaza de toros de Zaragoza. Como siempre, con lo mejor, con los Lozanos. Habitual en barrera en el coso de La Misericordia en Zaragoza, y en Las Ventas de Madrid. Además de los Lozanos, muy cercano también a Victorino Martín. Y a Samuel Flores, consuegro de Adolfo Suárez. La sonrisa de Suárez… Arte, mucho arte. El inefable Antonín Castilla, otro imprescindible en su agenda, como Raúl Aranda, le llamaba don Julio... por su sonrisa, como la de Julio Iglesias. No, no era un truhán, Zalba era un señor…

Además de toros de los ‘barbis’, en los 80 Zalba se trasladó a Miami, en Estados Unidos. Reconstruyó su vida en Zaragoza con la prestigiosa abogada zaragozana Celia Elicechea. Antes habían nacido José Ángel y Marta. Se casó con Celia y nació Manuel, apadrinado por Martín Berrocal. Mi querido Manuel, en quien tantas ilusiones tenemos todos depositadas... Regresó a la presidencia del Real Zaragoza en 1988, donde condujo al club con sosiego a la nueva realidad de las Sociedades Anónimas Deportivas. Además, hasta le dio tiempo para comenzar a construir la Quinta de París. Víctor Fernández o Xavi Aguado le conocían bien, saben lo que José Ángel Zalba significó en sus vidas y en el Real Zaragoza, en la historia del último medio siglo del club aragonés. Qué faena nos has hecho, maestro...

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