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Eugeni resucita el balón parado

El nuevo centrocampista del Real Zaragoza dejó una prometedora hoja de servicios en las acciones de balón parado en su debut contra el Málaga

Un momento del partido entre el Real Zaragoza y el Málaga en La Romareda
Un momento del partido entre el Real Zaragoza y el Málaga en La Romareda
José Miguel Marco

A Eugeni Valderrama le acompañaron en su aterrizaje en el Real Zaragoza no pocas líneas de descripción sobre la que se le atribuye como la mejor arma de su fútbol: un golpeo de balón exacto, telescópico y geométrico, especialmente, eficaz y peligroso a la hora de darle vida al balón parado.

En un equipo con pocos argumentos colectivos ofensivos para atacar el gol como el Real Zaragoza, esas vías secundarias cobran relevancia competitiva, y Eugeni desplegó en su puesta en escena con su nueva camiseta contra el Málaga un repertorio de acciones con potencial de gol desde la estrategia. No solo ejecutó el penalti que le dio un gol y un punto al equipo aragonés.

También fue la principal amenaza del conjunto de Juan Ignacio Martínez desde la larga distancia, ejecutando los 11 saques de esquina del Zaragoza en el partido y tres golpes francos. Lo lanzó todo, como ya se intuía que iba a suceder mientras estuviera él en el campo en cuento se estrenara como zaragocista.

Una de las razones, si no la principal, que motivó su fichaje por el Zaragoza era esa, su capacidad en el lanzamiento de faltas y cornérs, accesos al gol que un equipo tan pobre en ataque como el de Jim no estaba explotando adecuadamente. Su único tanto puramente de pizarra fue el de Francés al Éibar, aunque un par más, de Álvaro a Las Palmas o de Petrovic en Ibiza, nacieron también en saques de esquina. El Zaragoza, en este sentido, añora varios de los goles de estrategia que le dieron tantos puntos en su reacción de la pasada temporada.

Ya contra el Málaga se observó un crecimiento de la amenaza del Zaragoza en este tipo de jugadas de balón parado gracias a la bota derecha de Eugeni Valderrama.

De los 11 córners que sacó el futbolista de Tarragona, seis de ellos se convirtieron en acciones de peligro, especialmente, dos rematados por Lluís López en la primera mitad: uno lo paró el portero y el otro se perdió en un semifallo del central zaragocista, que no acertó a embocar con todo a favor.

Pero Eugeni aún amenazó más. Una falta directa desde 30 metros o más era carne de gol y necesitó de un paradón antológico. Hubiera sido una diana sobresaliente y majestuosa de coger algo de más potencia o menos vuelo.

La otra, también muy lejana, optó por lanzarla por abajo, buscando el bote en el corazón del área que sorprendiera al guardameta malagueño. También faltó poco. Ahí se rozaron otro par de goles. Una suerte que tomó forma en un penalti ejecutado con precisión y soltura después de unos segundos de confusión con Álvaro Giménez sobre quién debía tomar la iniciativa de ese lanzamiento.

El primer acto de Eugeni Valderrama en el Zaragoza estuvo a la altura de la expectativa, en el balón parado, pero también en otras facetas del juego, pues por sus pies se aclararon las mejores acciones de pase del equipo, demostró su buen golpeo para llevar el balón al área en forma de centros y aportó en la circulación de la pelota desde la posición de interior ofensivo, más avanzado.

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