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El Real Zaragoza confirma el fichaje de Eugeni Valderrama

El club aragonés hizo oficial el fichaje del centrocampista, que será presentado este viernes en el estadio de La Romareda. 

Eugeni posa con la camiseta del Real Zaragoza junto a Miguel Torrecilla.
Eugeni posa con la camiseta del Real Zaragoza junto a Miguel Torrecilla.
Tino Gil

En cuanto el mercado se lo ha brindado -“el mercado es quien debe venir a nosotros más que ir nosotros a él”, ya advirtió hace unas semanas Miguel Torrecilla-, el Real Zaragoza no dudó en abrir la tapa de la operación y lanzarle una propuesta inmediata a Eugeni Valderrama, que este jueves se convirtió en nuevo futbolista del club aragonés y este viernes será presentado en La Romareda. Su compromiso fue rápido, por mucho que media Segunda División se lanzara a por él en cuanto se conoció que el Arouca portugués le concedía la carta de libertad.

El Real Zaragoza, por medio de Juan Ignacio Martínez, quien le conoce del Lorca, cuando Curro Torres, el técnico del equipo, lo sugirió como fichaje tras dirigirlo en el Valencia Mestalla, le echó el lazo al observar en él el perfil de centrocampista ofensivo que debe avivar el fuego de ataque del equipo y ampliarle las soluciones hacia el gol.

No es un jugador con grandes cifras anotadoras y su pico de 8 goles en el Albacete hace tres años es más un evento extraordinario que una constante en su carrera, pero sí es un futbolista generador de situaciones de gol. Su pie es pura telemetría. Ya sea en acciones de juego como en el balón parado, la bota derecha de Eugeni Valderrama siempre apunta hacia el área, por arriba y por abajo. Tiene uno de los golpeos más soberbios, esponjosos y precisos del fútbol español. Y esto incluye la Primera División. Esa es su gran virtud, y ese es el atributo que el Zaragoza busca principalmente en él.

En un equipo tan poco trabajado en ataque como el Zaragoza, con tan poco remate, pero a su vez tan sólido cuando pone el partido en ventaja, las vías secundarias al gol representan una fuerza competitiva de primer orden. El balón parado es la principal. Tener un lanzador como Eugeni amplía las opciones en esta faceta. No habrá falta o saque de esquina ya en el Real Zaragoza que admita dudas o debates sobre el lanzador: Eugeni lo sacará todo si está sobre el campo. El equipo de Jim ganará así oportunidad de gol, sobre todo de primer gol de partido, una ventaja, aspecto esencial en el plan de juego del técnico alicantino: con el marcador a favor, el Zaragoza es otra cosa.

Eugeni Valderrama comenzó a abrirse espacio en el fútbol como mediocentro posicional. Sin embargo, conforme fue subiendo escalones ya en el profesionalismo, esa posición le fue exigiendo más argumentos que la mera destilación de talento y clase. Su calidad y creatividad le permitieron despuntar como pivote hasta que al llegar a Segunda División el fútbol le reclamó más cosas. Eugeni fue evolucionando así a un mediocentro más llegador, ofensivo y mixto, con menos cargas defensivas porque su físico, su energía y su actitud competitiva no le hacían sostenible en zonas más próximas a la base de las jugadas. De este modo, principalmente de la mano de Ramis en el Albacete, se fue acercado al área rival y a tener menos compromisos defensivos dentro del campo. En función del dibujo, Eugeni opera de 8 o de 10. Es decir, como interior más adelantado en un 4-3-3 o similares o como mediapunta en un 4-2-3-1 o similares. Incluso en Albacete se le pudo ver recostado en la banda izquierda, partiendo con libertad.

Es un jugador, en ese sentido, que necesita libertad. Está cortado con un patrón del fútbol de otro tiempo. Tiene elegancia con la pelota, tacto con ella, pero juega a un ritmo bajo, de poca velocidad y escaso movimiento, y desprende el carácter frío, casi abúlico, de aquellos futbolistas que podrían haber sido mucho más de lo que fueron. Es, en cierto modo, un francotirador de hielo.

Esto explica en gran medida la irregularidad de su fútbol y por qué la inconstancia ha marcado la trashumancia de su carrera: apenas dura más de una temporada en el mismo sitio. Es en Huesca, con dos campañas seguidas, aunque la segunda prácticamente desierta en Primera, donde más raíz echó. Antes, transitó por el Nástic, el Sevilla Atlético, Lleida, Badalona, Valencia Mestalla, Lorca, Cádiz y Albacete. Allí alcanzó su cima de nivel, y el Huesca acordó con el Valencia su traspaso cuando era una de las joyas del mercado. En Huesca, en Segunda, hasta el parón de la pandemia, fue pieza indispensable, alternándose en el centro del campo de Míchel con Juan Carlos Real, principalmente. Ya en Primera, perdió el sitio. Buscó refugio en el Arouca, un recién ascendido a la primera división de Portugal cuando su cartel en Segunda permanecía intacto. Apenas ha durado seis meses allí.

Jugador más concebido para lucir en equipos de posesión, bien construidos con la pelota, queda por ver cuál es su encaje en un modelo como el de Juan Ignacio Martínez en el Zaragoza.

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