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La Alegría no llega a la delantera del Real Zaragoza

Álex Alegría, que sigue sin estrenarse como goleador, no termina de tener la presencia ofensiva que se esperaba de un atacante de su perfil. 

Álex Alegría se lamenta tras una ocasión fallada contra el Alcorcón.
Álex Alegría se lamenta tras una ocasión fallada contra el Alcorcón.
Toni Galán/Oliver Duch

Ni Haris Vuckic; ni el Toro Fernández; ni, por el momento, Álex Alegría. El extremeño, firmado en el mercado de invierno como revulsivo de urgencia en la delantera, no termina de responder a las expectativas creadas y, por ende, el Real Zaragoza sigue sin contar con un referente que marque diferencias, que haga goles, que dé los ansiados puntos que acerquen la salvación.

Por su perfil de futbolista -ariete puro, que no necesita participar demasiado en el juego para mirar a portería- y su experiencia en la Segunda División española, se le presuponía una presencia y un poderío ofensivo que, hasta la fecha, no está siendo tal. Alegría se ofrece, lo intenta, pero esas apariciones se están dando lejos de su hábitat.

Ante el Alcorcón, su remate más peligroso llegó en un córner, en una de sus grandes especialidades, pero con el balón en movimiento apenas pisó área. Fue un recurso intermitente gracias a su buen juego de espaldas, pero no la solución real que el equipo requería para superar la presión adelantada y compenetrada de los alfareros.

Por volumen de partidos, no sería justo equiparar las prestaciones a las de los citados Vuckic y Fernández, pero tampoco se puede obviar que Alegría debe ofrecer más pegada. Este lunes, ninguno de los disparos del Zaragoza fueron obra del atacante de Plasencia, que en los cinco duelos (cuatro de ellos como titular) que lleva disputados tan solo ha efectuado tres chuts a puerta.

Otro dato concluyente va asociado al número de faltas (12) que ha cometido, puesto que vuelve a poner de manifiesto que tiene que bregar más de la cuenta en posiciones alejadas del gol, algo que ya le ocurría al resto de atacantes y su entrenador, Juan Ignacio Martínez, no consigue solventar.

Juanjo Narváez, con siete goles, sigue siendo el único delantero que muestra registros que se corresponden con lo que es, y en los últimos partidos, cuando el colombiano se ha apagado, el Real Zaragoza ha vuelto a acusar una escasez anotadora de difícil gestión para cualquier técnico.

A su llegada, Jim trató de recuperar sin éxito al Toro Fernández, en una intentona a la desesperada más comprensible que el arrinconamiento de Azón. El canterano respondió a la apuesta que Iván Martínez hizo por él en el tramo más convulso de la primera vuelta y, aunque por su juventud no debe asumir la responsabilidad atacante, no se entiende que haya caído en olvido hasta el punto de tener apariciones testimoniales.

Cada vez que salta al campo, Azón aporta más que Vuckic y el Toro. Por eso cuesta comprender que, con Alegría como indiscutible en las formaciones iniciales de Jim, haya pasado a ser la tercera opción de revulsivo. 

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