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El parón de los futbolistas será igual o mayor que el de los veranos

Cuando pueda reanudarse la liga será indispensable una puesta a punto física similar a la de pretemporada. El Real Zaragoza hizo su último entrenamiento el viernes día 13, hace ya doce fechas.

El médico del Real Zaragoza, Ireneo de los Mártires, junto con los fisios, atiende a Eguaras, lastimado en la pretemporada pasada en Boltaña, en junio de 2019.
El médico del Real Zaragoza, Ireneo de los Mártires, junto con los fisios, atiende a Eguaras, lastimado en la pretemporada pasada en Boltaña, en junio de 2019.
Daniel Marzo

«Cuando la vida vuelva a la normalidad, tras el confinamiento y el estado de alarma actual y se pueda volver a competir, los futbolistas y sus equipos deberán hacer una pretemporada antes de reanudar las ligas». Es una aseveración, dicha a modo de advertencia, surgida con similares palabras en las últimas 48 horas desde el seno de la Federación Española de Fútbol (RFEF), con su presidente Luis Rubiales a la cabeza, y desde la AFE (Asociación de Fútbolistas Españoles), el sindicato mayoritario de jugadores, con David Aganzo al frente.

El colapso absoluto que la pandemia de coronavirus Covid-19 ha generado en todo el deporte profesional en el ámbito mundial ha provocado una situación de incertidumbre, en cuanto a la resolución de los torneos y a la reparación del negocio global, jamás conocida en la historia.

En el caso del fútbol español, tanto la Primera División como la Segunda han quedado suspendidas a falta de 11 jornadas para la conclusión de la liga (en ésta última, con el añadido de la fase aneja de la Promoción de ascenso, que son seis partidos más a jugar, como poco, en tres fechas añadidas). Y la intención de los dos entes que rigen el balompié español la citada RFEF y, sobre todo, la LFP (Liga de Fútbol Profesional) es que, cuando sea posible y salvando incluso obstáculos de índole jurídica (relativos a los contratos laborales de los actores deportivos), los torneos se acaben jugando, completando los 231 duelos ligueros que aún restan por dirimirse.

Javier Tebas, el presidente de la LFP, quería que fuese cuanto antes. Declaró la semana pasada, cuando la crisis sanitaria era aún incipente, que tenía previstos calendarios alternativos con hasta cinco escenarios distintos de vuelta a los estadios:desde recomenzar a finales de abril hasta hacerlo, a más tardar, el 14 de mayo, para así acabar antes del 30 de junio, el día límite para no quebrantar la vigencia contractual de los futbolistas, que fina justo en esa fecha emblemática en el fútbol de primer orden continental.

Los futbolistas y los clubes, con su solicitud –poco estridente pero cargada de intención–, están avisando de que, tras un confinamiento de los deportistas y un largo tiempo sin entrenar con normalidad en las coordenadas que exige un deporte colectivo como es el fútbol, es imposible pasar de estar un mes –o más– en casa a jugar 90 minutos, con tres puntos en liza y con la vida de las SAD en juego a través de ascensos, descensos, clasificaciones europeas y, en Primera, hasta el título de campeón, todos, cuestiones fundamentales para cada empresa.

Las rutinas de un equipo, mucho más cuando el curso estaba ya en su recta final, en el 75% por ciento del recorrido y con la crestas de preparación física y de inputs anímicos en lo más alto para abordar el esprint final, se han roto por completo. Y, con un mes asegurado de confinamiento, sin que nadie pueda salir de sus domicilios, la restitución del estado anterior de las cosas en cada vestuario va a ser imposible.

El Real Zaragoza, por ejemplo, se entrenó por última vez el viernes día 13 por la mañana en La Romareda, a puerta cerrada. Horas antes, en la tarde-noche del jueves, se había anunciado ya que la liga suspendía las dos jornadas siguientes (ante el Alcorcón, en casa, y en Lugo, fuera). Es decir, a fecha de este miércoles, los de Víctor Fernández ya acumulan 12 días de parón. Y, cuando la prórroga del estado de alarma y el confinamiento de la población termine, el 12 de abril, habrán transcurrido 30 días sin pisar el césped y trabajar conjutamente. A partir de ahí, nadie puede asegurar qué sucederá. Puede que la situación haya mejorado positivamente y la ansiada normalidad llegue enseguida o quizá haya que seguir sumando fechas de inactividad ordinaria, en grupo.

Tanto tiempo como en verano

Con estos datos ya conocidos, puede asegurarse que este parón extraordinario del fútbol español, originado por una pandemia mundial a partir de mitad de marzo y con 11 jornadas aún por disputarse, va a ser igual o mayor en días que el que se produce en los veranos, entre temporadas.

Detalles de los días de parón veraniego en las últimas siete temporadas del Real Zaragoza en Segunda División.
Detalles de los días de parón veraniego en las últimas siete temporadas del Real Zaragoza en Segunda División.
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En el cuadro adjunto se pueden apreciar las fechas de asueto que el Real Zaragoza ha tenido entre liga y liga en esta última época, los siete años consecutivos que lleva en Segunda División. Oscilan entre los únicamente 22 días del verano de 2015 y los 38 días del siguiente, el de 2016. En las tres últimas campañas, la ruptura con los hábitos de entrenamientos de los zaragocistas duró en torno a los 30 días. Lo habitual, en los equipos de Segunda, es que el espacio que une temporada con temporada oscile entre un mes y cinco semanas.

Ese tramo del calendario estival en la vida del fútbol y de las plantillas profesionales es como un mundo aparte. Ese lapso sirve de frontera con alambre de espino entre una liga y la siguiente. Rompe con nueve o diez meses de tensiones competitivas, diluye fracasos y amortigua éxitos. Futbolistas, técnicos y aficionados generan una invisible muralla que divide para siempre un año de otro... y, pese a tanta separación y fractura mental como genera en las mentes de todos los protagonistas, lo cierto es que solo transcurren alrededor de 30 días reales.

Y, sabido es, al regreso de ese parón vacacional, los jugadores vuelven fuera de forma física, con algún kilo de más. Aparecen ampollas en los pies, agujetas, sobrecargas musculares, fatigas de toda índole. Los futbolistas sufren y en los amistosos preparatorios se dosifican los minutos. Todo esto, con matices evidentes, tenderá a asomar tras este parón histórico. Por eso se pide una pretemporada.  

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