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El virus: la ruina de las apuestas

Una parte importante de los ingresos de este sector también repercute en los clubes y en La Liga

Javier Tebas y el consejero delegado de Sportium, Alberto Eljarrat, en la renovación de su convenio.
Javier Tebas y el consejero delegado de Sportium, Alberto Eljarrat, en la renovación de su convenio.
LFP

Las casas de apuestas deportivas están cerradas con llave y candado. No hay materia sobre la que apostar en el mundo desde hace más de una semana. Paralizadas las ligas mayores de fútbol en Europa;también la Champions League y la Europa League;clausurada la NBA en Estados Unidos;suspendido el calendario de ciclismo; sin Fórmula 1;sin motociclismo;con el circuito de tenis aplazado;sin golf... este sector de la economía, tan vinculado –en doble dirección– a las finanzas del propio deporte, está abocado a la ruina si la normalidad de la vida no retorna en un plazo razonable, pronto, sin excesiva demora.

Es doble esa dirección del movimiento dinerario porque, por un lado, las casas de apuestas obtienen sus réditos del desarrollo del deporte profesional; y, simultáneamente, mediante patrocinios importantes, retornan al deporte una parte de esos beneficios. Los números no están demasiado a mano. Pero son relevantes en caja. Así está montado hace lustros este estrato del dinero que emana, en el caso que concurre con el Real Zaragoza (y los otros 41 equipos que conforman LaLiga, la LFP), del día a día de las competiciones futbolísticas, de los partidos en sí.

Si las apuestas se hunden, a la LFP se le resquebraja peligrosamente un tramo de su suelo. Y, por derivación inevitable, también a los clubes y SAD que compiten en sus respectivos torneos. La estructura del deporte actual no se entiende, societariamente, sin las apuestas. No son un elemento anejo sin más. Desde ese grifo se fabrica un volumen de euros crucial para que la LFP pueda complementar el gran chorro de millones que, proveniente de la empresa tenedora de los derechos de transmisión del fútbol, sostiene y cimenta el actual statu quo de salarios, traspasos, fichajes, comisiones (entre los agentes e intermediarios) que se manejan a 2020 en España y sus alrededores.

Ahí, en las transmisiones televisivas, las apuestas copan la publicidad previa y durante los partidos. También han capilarizado en los programas de radio, antes ‘carruseles’, ahora magazines de entretenimiento al jugarse las jornadas atomizadas en varios días y muchas franjas horarias... para que apostar sea más fácil y rentable.

La propia Liga de Fútbol Profesional tiene el patrocinio directo de una casa de apuestas: Sportium. Esto es así desde 2014. Tebas firmó ese convenio por cinco años, finó el verano pasado y se renovó. Y, por decantación, otras casas de apuestas (hasta 14 distintas en este momento, en 2020), del amplio abanico existente en todo el orbe y que, naturalmente, operan en España, también tienen vínculos concretos con los clubes como patrocinio.

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Casas de apuestas que tienen convenio de patrocinio con clubes de la LFP.
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Bet365 es la casa de apuestas que más implantación tiene en Primera División. Está con el Athletic de Bilbao, Betis, Villarreal, Celta, Espanyol, Getafe, Valladolid y Éibar. Aparece en sus uniformes, en algunos casos incluso en el torso de la camiseta.

William Hill, con radicación mayoritaria en la Segunda División, es la que porta el Real Zaragoza (en su manga izquierda). También lucen el logo de la empresa británica Las Palmas, Almería, Oviedo, Elche, Albacete, Racing de Santander, Extremadura, Alcorcón, Ponferradina, Mirandés y Fuenlabrada. Por su parte, Betway tiene convenio con el Alavés, Levante y Leganés, los tres de la máxima categoría. Y la casa Marathon Bet está unida al Sevilla y el Girona, uno en Primera, el otro en la división de plata. Y Bwin está establecida en el Atlético de Madrid y el Valencia, dos de los buques insignia del fútbol español en Europa. La propia Sportium, que es la que hace de toldo común al estar hilada con la LFP, patrocina particularmente a dos clubes de Segunda:el Tenerife y el Numancia. Mientras, los dos grandes, Real Madrid y Barcelona, tienen casas de apuestas en exclusiva. Los madrileños están casados con Codere. El Barça, con 1xBet (hasta el año pasado lo hicieron con Betfair, que se ha quedado por ahora sin entrada directa en el fútbol español, pues también perdió al Sevilla en junio).

El Osasuna obtiene el patrocinio de apuestas de Kirolbet. El Granada, de Winamax. El Mallorca, de Betfred. El Deportivo de La Coruña, de Luckia. El Cádiz, de Versus Apuestas. Y el Sporting de Gijón, de Interwetten.

Solo hay un equipo en Primera que, por decisión de su afición hace un par de temporadas, renuncia a este dinero de las apuestas: la Real Sociedad, aunque antes sí tuvo este tipo de apoyo y ahora Kirolbet (de matriz vasca) coquetea con ser su casa de apuestas oficial. En Segunda, son cuatro los clubes alejados hoy de esta fuente de ingresos: Málaga, Rayo Vallecano, Lugo y Huesca. Los rayistas y los oscenses, el año pasado en Primera sí estuvieron ligados a Bet365.

Esta es otra de las razones por las que a la LFP le resulta imprescindible jugar los 231 partidos que restan. Hay que apostarlos.

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