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Víctor Fernández: "Lo más adecuado y menos absurdo es suspender la liga"

El entrenador del Real Zaragoza expuso este martes un enorme listado de razones por las que solicita que no se jueguen las dos próximas jornadas a puerta cerrada y se rectifique ese mandato por la suspensión general.

Víctor Fernández, en el uso de la palabra en la rueda de prensa que ofreció este martes por la tarde junto al presidente, Christian Lapetra, en torno al asunto de coronavirus y su afección al marchamo de la liga.

Víctor Fernández, veterano entrenador del Real Zaragoza y abanderado del club en muchos aspectos cruciales del ámbito deportivo y futbolístico en el último año y medio, habló claro en la tarde de este martes sobre el coronavirus y la decisión de La Liga (LFP) y el Consejo Superior de Deportes (CSD) de que las dos próximas jornadas de liga se jueguen a puerta cerrada (en casa contra el Alcorcón y, fuera, en Lugo), sin público. 

A Víctor, que compartió estrado con el presidente, Christian Lapetraesta postura le parece una barbaridad, algo contra natura, un perjuicio mayúsculo al Real Zaragoza y, sobre todo, un menosprecio humano y personal a los futbolistas, entrenadores, árbitros, personal diverso de los estadios (médicos, sanitarios, utilleros, jardineros) y los cámaras de televisión (únicos periodistas o próximos al gremio de la información a los que la LFP va a dejar entrar a los estadios, según su primer anuncio. 

"Lo más importante es preservar la salud de la población, eso es evidente. Pero jugando a puerta cerrada, solo se preserva la de una parte, la más numerosa, la de la gente de la grada, el público. Y no se preserva la de la parte más pequeña, pero igualmente respetable e importante: los protagonistas. O sea, los futbolistas. Y, junto a ellos, otros más secundarios como los entrenadores, árbitros, sanitarios, auxiliares y todos los que participamos en un partido", comenzó denunciando Víctor con asombro. ¿Quién dice o asegura que el coronavirus solo puede contagiarse en un graderío y no en hora y media de disputa sobre el césped? ¿Quién sería el responsable de un caso de contagio en un futbolista, en un equipo, en un protagonista del terreno de juego?

Fernández describió el marco en el que, de entrada, la LFP ha optado por jugar, pese a tanta alarma social como se vive en España (su propia decisión drástica es un hecho unilateral de los propios organismos dirigentes). "El fútbol es un negocio. Y todas las medidas que se adoptan son para proteger este macronegocio en el que estamos involucrados y comprometidos absolutamente todos. Si no fuera por las televisiones, evidentemente, no se pagarían los contratos que se pagan actualmente, ni habría salud económica en la mayoría de los clubes. Lo entendemos, esto del negocio. Pero esto no lo es todo", comenzó esgrimiento Víctor en su siguiente razonamiento. 

Un aviso serio para quienes han podido pecar de frivolidad al mandar jugar a los profesionales del fútbol español en medio de el estado de miedos y alteración general en la vida social española. "El fútbol es un deporte. Y es un deporte de contacto, de fricción. Y donde hay contacto hay un alto riesgo de contagio. No se nos puede olvidar esto. Esta es la parte, en las medidas adoptadas por las autoridades, que se ha descuidado claramente. Me parece un absurdo que dejemos abandonada a una parte, la del futbolista. En el fútbol hay agarrones, mucho contacto físico, se tose, se escupe, se hacen esfuerzos máximos, hay aglomeración de gente en determinados espacios, sobre todo en el área... hay una exposición, según lo que se advierte desde las autoridades sanitarias, bastante importante a ese contagio. Por tanto, creo que la postura del Real Zaragoza es razonable al pedir que no se juegue y se esperen acontecimientos", indicó Víctor. 

No se quedó ahí el técnico del barrio Oliver. Aún maneja más detalles que cimentan su criterio para pedir que no se juegue sin público y en mitad de una situación de alarma general en España. "El fútbol es, además, un espectáculo. Es pasión. Es sentimiento. Y jugar un partido de fútbol sin espectadores, es sinónimo de tristeza y vacío. Es faltar el respeto a los aficionados, a los abonados, a los que siempre han sostenido este mundo maravilloso. Sé que ahora no tienen la misma importancia o incidencia económica en los presupuestos de los clubes, pero es algo sagrado en lo relativo al sentimiento. El fútbol con gente es magia. Y sin esa gente, es algo carente de sentido", dijo Fernández con hondura en su pensar. 

Una vez abierto este abanico de visiones nítidas sobre el problema que atañe ahora mismo a los clubes profesionales del fútbol español, con la satisfacción de enterarse en ese momento de que la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), el sindicato de los jugadores, también solicita la suspensión global de la competición de inmediato, Víctor rubricó su tesis. 

"La postura más adecuada y menos absurda es suspender la competición, parar la liga. Y jugarla en unas condiciones normales y absolutamente naturales. No sé si habrá que esperar 15 días, 18 o 25 para que todo esto se normalice. Para que logremos abandonar este escenario de miedo en el que estamos inmersos. Es un momento de temor. Despejemos pues las dudas y dejemos que pase el tiempo. Recuperemos cuando sea la competición en su esencia natural, con gente, con público, como espectáculo. En unos días, vamos a ver si se puede recomenzar todo, siguiendo un orden natural en el calendario y que todos los equipos, para no adulterar la esencia de la competición, juguemos en las mismas condiciones. Hay fechas, si jugamos más adelante miercoles-jueves y sábado-domingo", prosiguió el técnico aragonés. 

Y terminó. "Debemos preservar la pureza de la competición. Porque, además, nadie sabe qué va a ocurrir a partir de ahora. Y qué sentido tienen estas dos jornadas a puerta cerrada. Nosotros estamos lanzados, en un buen momento de forma, en racha de resultados... y esto que sucede es una alteración de la competición", subrayó para que todos los receptores tengan claro el parecer lógico del Real Zaragoza en boca de su entrenador. Parece difícil rebatir con rigor y sentido común este amplio reparto de razones esgrimidas por Víctor en la Ciudad Deportiva. 

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