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El acierto Javi Puado

En La Coruña, el atacante volvió a marcar y exhibir un fútbol de calidad en la segunda línea. Sus primeros pasos en el Real Zaragoza hablan de él como un refuerzo, no solo como un fichaje. 

La conexión del segundo gol: Puado y Javi Ros lo celebran.
La conexión del segundo gol: Puado y Javi Ros lo celebran.
Mero Barral

Qué importa cuántos penaltis falle Luis Suárez si luego se empeña con la implacable tenacidad de un bisonte en aplicar el artículo 26 de su dorsal: hago lo que quiero, cuando quiero y donde quiero, y así fue en Riazor, en la victoria solvente, poderosa e indiscutible del Real Zaragoza contra un descompuesto y atribulado Deportivo. Luis Suárez se sacó de la manga, a su manera, un martillazo que puso el respiro definitivo a un triunfo en el que se confirmó que el artillero colombiano es más y mejor aún, más liberado, menos vigilado, más punzante, más devastador, desde que el Zaragoza le ha puesto al lado -o detrás- a Javi Puado.

Al delantero cedido por el Espanyol le han bastado tres partidos para rellenar con un juego cristalino, esforzado, resolutivo y decidido un hueco en la delantera que vació Dwamena. Es un atacante radicalmente diferente del ghanés en físico y modos, pero el fútbol es tan amplio y tan complejo que aun con todo permite que un perfil tan distinto alimente con similares atributos el juego de un equipo.

Javi Puado le ha dado gol al Zaragoza -en Riazor marcó el segundo en apenas ocho días-, pero sobre todo contenido. Su agitación, intuición y dinamismo entre líneas ejerce de complemento exacto de Luis Suárez. Si Dwamena atraía defensas por la imantación de su cuerpo, Puado los aleja con la envenenada movilidad de su juego. El resultado es parecido: espacios y oxígeno para Luis Suárez. “Puado está tremendo. Es un auxilio para Suárez. Ha entrado de pie en el vestuario. Ha sido un gran acierto su incorporación a nivel humano y futbolístico", indicó Víctor Fernández tras la victoria contra el Dépor. Su remate en Riazor, midiendo el tiempo y el espacio de un centro parabólico de Javi Ros, exhibe la amplitud de recursos de un delantero intuitivo lejos del área pero también dentro de ella. 

Un acierto. Puado es fichaje y refuerzo. No todos los fichajes mejoran lo que hay. Y el catalán lo ha hecho. Ha cubierto una necesidad y ha animado progresiones ajenas. Por efecto, su llegada ha espoleado al resto de futbolistas del sector de mediapuntas: Soro ha crecido. Álex Blanco ha aparecido y Kagawa, Pombo y Papunashvili observan que deberán estirar su rendimiento para no quedarse fuera de un equipo completísimo en su segunda línea a primera vista. Con 7 millones de euros de tope salarial, el Zaragoza tiene un frente ofensivo con Luis Suárez, Linares, Kagawa, Puado, Pombo, Papunashvili, Soro y Álex Blanco, a la espera de que Lalo Arantegui pueda cerrar la llegada en enero de Darío Poveda -autor ayer de otro gol con el Atlético de Madrid B-.

Puado y el Real Zaragoza unieron caminos en el momento en el que las posibilidades económicas del club aragonés y la realidad del mercado en el mes de octubre impidieron relevar a Dwamena con un futbolista de sus características. Su ficha, liberada, necesitaba ocuparse con otro jugador, al ser posible ofensivo, después de que las opciones de Jonathas y Darío no fructificaran. En ese punto, la dirección deportiva sacó la libreta de los informes mejor valorados, una libreta que ya estaba enfocada en cierto modo hacia enero y el próximo verano, y tocó la tecla de Javi Puado, sin minutos en el Espanyol. Lalo Arantegui llamó al jugador, le garantizó relevancia y un ecosistema de juego ideal para que despertara su fútbol, seguido desde años anteriores por los ojeadores del Real Zaragoza, y sentó así las bases del fichaje. Aun con todas las dificultades del mercado en ese momento, con esos dineros y para ese tipo de jugador de Primera, el club pudo cerrar la operación con el Espanyol.

Víctor Fernández dio el visto bueno: ya lo quiso en la cantera del Madrid y ahora le brindaban la oportunidad de tenerlo. Por eso, en cuanto pudo, con pocos días, lo puso en Vallecas. Dos semanas después, se ha revelado como la pieza que ha revitalizado la mediapunta. Puado: fichaje y refuerzo.

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