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El Zaragoza descarta el fichaje de Darío

El Atlético no da luz verde a su salida antes de enero y el club aragonés busca alternativas tras recibir la autorización de LaLiga para inscribir un recambio por la baja de Dwamena

Darío, objetivo del Zaragoza para su ataque, celebra un gol
Darío, objetivo del Zaragoza para su ataque, celebra un gol
Atletico de Madrid

Darío Poveda no será el relevo de Raphael Dwamena en la delantera del Real Zaragoza, salvo un giro radical en una situación que ha resignado al futbolista del Atlético de Madrid y al club aragonés. Todas las partes dan por descartada la operación, una vez que el club colchonero desautorizara hace seis días la salida del jugador antes del mercado de enero. Ni Darío ni la entidad aragonesa han retomado contactos desde la semana pasada, por lo que negociación se ha evaporado y solo un cambio brusco en el parecer del Atlético de Madrid que nadie espera pude reactivar este fichaje.

Según informaron la pasada semana fuentes cercanas al futbolista a heraldo.es, con la líneas generales del acuerdo ya trazadas, el Atlético no terminó de firmar la salida de Darío porque no desea debilitar su filial antes del mercado invernal. El Atlético de Madrid B es segundo clasificado en el grupo 1 de la Segunda División B y su objetivo indudable es el ascenso de categoría, de ahí que se observe a Darío como una pieza capital para el buen rendimiento del equipo. Según los términos preestablecidos en la negociación, el Real Zaragoza iba a incorporar a Darío en propiedad, su objetivo, con un contrato de larga duración, abonando una cantidad aplazada en varias temporadas que ya estaba acordada, aunque el Atlético se iba reservar derechos futuros sobre el futbolista. El delantero, por su parte, estaba convencido de jugar en La Romareda.

El Real Zaragoza, ante esta negativa, ya busca otra opción en el mercado de delanteros del fútbol español, aunque es complicado que ese punta venga de Primera División debido a los condicionantes económicos que fija el control salarial de la Liga. El Zaragoza dispone de unos 300.000 euros para gastar antes del dos de diciembre (15 días hábiles de plazo) tras recibir de la Liga la luz verde para dar de baja a Raphael Dwamena por su enfermedad de larga duración e inscribir un recambio. Sin embargo, esos 300.000 euros presentan una singular cuestión normativa.

La reglamentación del control salarial de LaLiga establece un procedimiento que ata de pies y manos al Zaragoza, pero también a la gran parte de clubes de Segunda. En caso de cubrir esos 300.000 euros, esa no sería la cifra que computase en el tope salarial del Real Zaragoza si el sueldo base del fichaje fuese superior. ¿Qué significa esto? Que si el Zaragoza recibiera la cesión -u otra fórmula- de un futbolista con un sueldo en su club de origen, por ejemplo, de un millón de euros, aunque el Zaragoza solo abonara 300.000 euros, la Liga le contabilizaría 500.000 (la mitad del máximo salario anual registrado en los contratos en poder de la Liga en las últimas dos temporadas). Solo hay una excepción. 

Un futbolista que haya jugado menos de 20 partidos la temporada previa y no más de 4 en la temporada en curso en alguna de las máximas categorías de las principales ligas: España, Inglaterra, Italia, Alemania -primeras y segundas divisiones en estos cuatro países-, más Francia, Holanda, Turquía, Argentina o Brasil, o clubes en competiciones europeas. Es decir, el Zaragoza no puede incorporar ahora ni de Primera División ni de Segunda División a un delantero con un sueldo superior a unos 600.000 euros… aunque solo pague 1 euro por él. Debido a las peculiaridades del mercado, es complicado encontrar un delantero con un salario inferior a ese en Primera, menos aún con las características que busca el Zaragoza, y, menos todavía, en disposición y condiciones de salir ahora. De ahí, que el club haya peinado en las últimas semanas los principales filiales, como en el caso de Darío. El mercado de delanteros sin equipo, tras descartarse la primera opción de Jonathas de Jesús, tampoco se contempla ya.

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