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El Real Zaragoza Juvenil gana 1-0 a los polacos del Korona Kielce en su debut europeo

El equipo aragonés, con un golazo de Borge al borde del descanso, toman ventaja en la eliminatoria que se decidirá en dos semanas en Polonia. 12.000 aficionados arroparon al equipo en La Romareda.

Estreno victorioso del Real Zaragoza en la Champions League de categoría Juvenil (la Youth League), tras derrotar por 1-0 al Korona Kielce de Polonia en La Romareda en un buen partido de fútbol al que asistieron 12.000 seguidores en una tarde excelente de otoño. El equipo aragonés fue mejor que su rival de turno durante la mayor parte del partido y desperdició un buen inicio del segundo tiempo, con hasta tres ocasiones nítidas de gol, para haber ampliado la renta y asegurarse un menor sufrimiento en el partido de vuelta. Por el contrario, en la última media hora, afectados los jóvenes jugadores por el cansancio (no están acostumbrados a jugar en un foro como La Romareda), los polacos también dispusieron de un par de claras opciones para haber arruinado la ventaja aragonesa.

El equipo zaragocista dominó de cabo a rabo la primera mitad. Los polacos siempre mostraron una actitud contemplativa, como si el 0-0 inicial fuese su máxima aspiración. Los de Iván Martínez gobernaron el balón a su antojo en todo momento, quizá abusando demasiado de la horizontalidad, de la paciencia que a veces se convierte en parsimonia. Las penetraciones de Ángel López por la izquierda fueron siempre la mejor salida hacia la ofensiva, aunque en los desmarques al espacio fue la otra banda, la diestra, la que acabó dando más réditos en ocasiones de gol hasta que, al borde del descanso, los aragoneses hallaron por ese flanco el premio de la ventaja inicial por medio del otro carrilero, Borge.

En los primeros 10 minutos, Puche y Francho probaron fortuna desde la frontal del área. El primero, en el minuto 2, disparó alto tras jugada de Castillo. El segundo, en el 9, remató duro, raso, y se encontró con la respuesta del portero Osobinski, que rechazó con muchos apuros. Fue ya la muestra clara de lo que iban a ser los primeros 45 minutos. Del Korona Kielce no hubo noticias en el área de Acín hasta el minuto 21, cuando Sowinski, el más vertical de los rojigualdas (así viste el equipo de Polonia, a modo de bandera de Aragón) disparó en el área con intención y el portero zaragocista detuvo bien junto al palo izquierdo. Un remate que sería el único de los visitantes hasta el intermedio.

Entretanto, el Real Zaragoza tocaba y tocaba en busca de espacios. Carbonell, el ariete blanquillo, el más ducho con el balón en los pies, intentó hasta tres lujos en el área, sin concreción final. No le encontraron demasiado los pasadores, de lo que se resintió el cuadro aragonés largo rato. Hasta el minuto 35 transcurrió un largo trecho de espesura. De intentos sin culminación alguna. Ahí surgió una gran ocasión doble. En un centro atrás de Borge, primero Carbonell y finalmente Sancho fallaron sendos remates en el área pequeña que olían a gol. Fue una pena, pues la jugada lo mereció. Poco más tarde, con los zaragocistas más enchufados en la línea de tres cuartos, Esteban cabeceó un centro largo al punto de penalti, pero el balón se le fue alto. Eran los amagos del gol que iba a llegar.

Lo firmó el lateral Borge tras una jugada coral del ataque blanquillo, en un pase al hueco de Castillo en el lateral del área. El ‘2’ zaragocista conectó un remate por alto perfecto, potente, que entró junto a la escuadra cercana, batiendo por fin a Osobinski y poniendo un 1-0 que hacía justicia a lo visto durante la primera fase. Incluso era corto ese tanteador. Los de Martínez tuvieron que superar la lógica etapa inicial de nervios, de hiper responsabilidad por verse en un coliseo magno como La Romareda y jugando una competición internacional, la más importante de Europa. Los polacos, nada más que fuera física y fortaleza en los choques. De medio campo hacia arriba, poco inquietaron. Destacaron Carbonell, Ángel López y Francés (futuro mundialista con la España sub-17).

El segundo tiempo, con el marcador ya a favor, arrancó con más poso por parte del Real Zaragoza. Ya no había acelerón mental en ninguna de sus jóvenes piezas. Pero, sin embargo, en el primer minuto de la reanudación llegó el primer susto en el área de Acín. Una penetración del delantero Pirog, hasta entonces inédito, acabó en una caída aparatosa del jugador del Korona ante la salida al corte de Javi Hernández. Protestaron penalti los polacos, pero el árbitro sueco Karlsson dijo que no era pena máxima, para alivio zaragocista. Quizá un árbitro de Segunda División lo hubiera pitado sin dudar. Uno europeo como el escandinavo tampoco dudó, pero para no tenerlo en cuenta.

Enseguida espabiló el Real Zaragoza. En el minuto 51, Carbonell peinó un centro de Ángel López y el balón se marchó fuera por centímetros. Un minuto después, Sancho se quedó solo, mano a mano ante Osobinski, pero su remate lo tocó el portero polaco para salvar el gol y enviar a córner con suspense. Y en el 54, en pleno acoso total zaragocista, Puche entró en el área tras una pared magnífica con Sancho y su remate seco lo volvió a mandar a saque de esquina Osobinski en un paradón. El 2-0 estaba en fábrica, pero no llegaba. Los de Kielce se salvaron de encajarlo y, durante un tramo posterior, salieron de zona con convicción, algo que no se había visto hasta entonces en todo el partido.

De este modo, el 1-1 estuvo a punto de llegar en el minuto 63, cuando Pirog, en un desajuste de los centrales, se quedó solo ante el guardameta Acín, que salvó el chasco con un paradón volcándose a su izquierda y metiendo una mano milagrosa. Los campeones de Polonia estaban vivos y el Real Zaragoza debía apretar un poco más para, no solo aumentar su ventaja, sino para incluso no perderla. El entrenador visitante hizo un doble cambio en busca de mayor profundidad, vista la reacción de los suyos. Algo había cambiado respecto de la hora de partido anterior. A los zaragocistas se les notaba algo fatigados. Martínez metió a Vela por Esteban y refrescó el rombo de la medular. El fútbol ofensivo se había atrancado y ni Carbonell, ni Puche, ni Sancho recibían balones en condiciones desde hacía largo tiempo.

Francho y Castillo eran el sostén aragonés en esos momentos de mayor igualdad. Los dos centrocampistas evitaban la mayor parte de jugadas de ataque polacas y, con pases largos, intentaban percutir con fútbol directo el área rival. Los dos blanquillos fueron los de mejor fondo físico en la calurosa tarde otoñal de La Romareda. Al resto, el oxígeno les faltaba a manos llenas. El campo se les hacía enorme. Y así se alcanzó el último cuarto de hora del choque. Con los agotados Puche y Carbonell sustituidos de tacada por Marín e Iván Azón, las últimas balas de Martínez para la recta final.

Como si de jugadores del Lugo o del Málaga se tratase, los polacos se iban cayendo de uno en uno o de dos en dos en los ataques postreros zaragocistas, cuyo juego limpio fue digno de destacar, sin querer jamás aprovechar esa ventaja numérica y parando siempre el juego. Habrá que ver cómo es el comportamiento de los polacos en la vuelta, allá en Kielce dentro de dos semanas. Aquí, los aragoneses estuvieron señores. Demasiado señores.

Entre el alboroto del final del partido, lleno de imprecisiones por la fatiga global, el Kielce rozó de nuevo el empate, que hubiera sido injusto: Sowinski chutó a placer desde la corona del área y Acín salvó con el cuerpo el tanto de la igualada.

Ya a punto de cumplirse el minuto 90, Vela se precipitó al empalmar un centro de Marín y el balón se le marchó fuera, desviado, mal. Fue la única llegada con cierto rigor del Real Zaragoza en la última media hora de juego, muestra del decadencia del juego blanquillo a causa de la falta de fuelle y pulmones. Los dos equipos pedían a gritos el pitido final tras los 5 minutos de añadido. Y este llegó sin más movimiento en el tanteador, corto para lo que el equipo zaragocista se ganó en los primeros 60 minutos, lo que obligará a afrontar la vuelta en Polonia dentro de dos semanas con mucha dosis de sufrimiento. La eliminatoria, pese a que el Zaragoza lleva la mano en la partida, está abierta de par en par.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Acín; Borge, Javi Hernández, Francés, Ángel López; Francho, Castillo (Soler, 90); Sancho (Marvin, 90), Puche (Marín, 81), Esteban (Vela, 68); y Carbonell (Iván Azón, 81).

Korona Kielce: Osobinski; Wieckowski, Pretnik, Bujak, Kloc (Cukrowski, 65); Sewerzynski (Konstantyn, 73), Piotr Lisowski (Kaczmarkski, 65); Gorski, Sowinski, Dawid Lisowski; y Pirog (Rogocinski, 86).

Árbitro: Kristoffer Karlsson (Suecia). Amonestó a Wieckowski (34) y Castillo (54).

Gol: 1-0, min. 42: Borge.

Incidencias: Tarde magnífica en Zaragoza, con 24 grados, sol y algo de viento. El césped presentó un perfecto estado. En las gradas hubo alrededor de 12.000 espectadores. Asistió al partido Víctor Fernández, entrenador del primer equipo, junto con su ayudante José Luis Loreto.

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