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La visita del Lugo, el reto de lograr la 4ª victoria seguida en casa, un factor crucial

Tras derrotar al Tenerife (2-0), Elche (1-0) y Extremadura (3-1) de forma consecutiva como local en el inicio de liga, el Real Zaragoza acomete el partido de este sábado con el aliciente de agrandar su poderío en La Romareda.

Celebración del 1-0 en el último triunfo del Real Zaragoza ante el Extremadura, por 3-1, en La Romareda.
Celebración del 1-0 en el último triunfo del Real Zaragoza ante el Extremadura, por 3-1, en La Romareda.
Toni Galán

El Real Zaragoza-Lugo de este sábado en La Romareda (18.00) no es un partido cualquiera. No debe serlo. Hay que sacar ese concepto de rutina del cerebro de todos los zaragocistas, efecto al que se ha llegado tras media docena de ligas de hojalata en las que, con un par de excepciones puntuales, las aspiraciones y la fe en volver a Primera han sido nulas durante largos periodos de tiempo. Es lo mismo que el Lugo no tenga tirón, que no aporte al cartel alicientes extras. Para el Real Zaragoza, este año, cualquier cita en casa ha de ser la final del Mundial, de su Mundial. Lo más grande. 

El sueño de Víctor Fernández a principios del verano era que su equipo, este año, fuera capaz de sacar adelante con victorias la mayoría de los partidos que se jueguen en La Romareda. El entrenador aragonés tiene un gusanillo interno, relacionado directamente con el objetivo mayor del ascenso a Primera División, que pasa por convertir el estadio zaragocista en un feudo inexpugnable... o algo parecido. Tiene el recuerdo de los viejos tiempos de gloria, los de los 90 del siglo pasado, cuando acuñó aquella frase "el que quiera ver buen fútbol, que venga a La Romareda" con la que resumía las grandes tardes de fútbol, las goleadas a los grandes, las victorias a granel en Primera, en la Copa, en Europa. 

Está íntimamente ligado el éxito del ansiado -y perentorio- regreso del Real Zaragoza a la élite con la conversión del coliseo blanquillo en un baluarte inabordable para los visitantes, sean del fuste que sean. Eso da igual. La clave es ganar cada 15 días en casa, cuando toque. Siempre. Sumar de 3 en 3 cuando la afición propia, esos más de 28.000 abonados que marcan carácter y categoría, esté apoyando con fuerza desde las viejas tribunas de La Romareda.

Y ese anhelo íntimo de Víctor, por ahora, está tomando forma. Algo inusual en los 6 años anteriores de penar por la división de plata, en los que el campo de Zaragoza ha sido, mayormente y con escasas excepciones temporales, una tómbola de la que la mayoría se llevaba premio cuando pasaba por él. 

El Real Zaragoza ha comenzado el curso con 3 triunfos en cadena ante su público: 2-0 al Tenerife, 1-0 al Elche y 3-1 al Extremadura son los marcadores de sus victorias felices con las que ha abierto boca en esta liga 2019-20. Así que la llegada del Lugo este sábado trae consigo un reto precioso para los zaragocistas: añadir la 4ª victoria seguida en La Romareda y establecer una dinámica digna de los viejos tiempos, muy viejos y llorados de emoción. No es asunto menor. Como diría Víctor Fernández, "parece una chorrada, pero no es una chorrada". Se trata de cimentar el ascenso. De hormigonar el suelo del éxito final. Este año en Zaragoza no hay partidos rutinarios, ni de trámite, ni de escasa expectación. Todos son sublimes a priori. No se pueden despreciar ni minusvalorar

Al sueño de Fernández y, por extensión, de la afición blanquilla, ha venido a ayudarle pedagógicamente el método del ascenso del vecino Osasuna el año pasado. Los navarros consolidaron su vuelta a Primera en su estadio, El Sadar, donde ganaron 19 de los 21 partidos y apenas empataron en los otros dos. Ni una derrota. Brutal estadística. Decisiva, crucial. 

Y, para radicar en la tierra propia algo semejante, siempre está a mano el recuerdo del ascenso zaragocista en la era pos Zaraguayos, en 1978, con el mítico Arsenio Iglesias como técnico. Entonces, igualmente, en una liga de 20 equipos, el Real Zaragoza derrotó en La Romareda a 17 de ellos. Solo Getafe y Córdoba lograron arrancar sendos empates. Nadie forastero conquistó el estadio municipal. A poco que se hizo en los desplazamientos, el ascenso vino solo, por decantación. Además, como campeones. Es de cajón de madera de árbol.

El Real Zaragoza ha ganado ya en 28 días de competición la mitad de los partidos que ganó en su campo durante los 10 meses del torneo del año anterior (solo lo hizo en 6 casos, pues no cabe incluir los 3 puntos sumados ante el expulsado Reus, adicionados sin jugar). Este detalle describe a la perfección lo que se está logrando hasta ahora desde el 17 de agosto y, a horas de que el Lugo pise La Romareda como rival, el calibre grueso que tiene para el Real Zaragoza la victoria ante los gallegos. Otra más. Sin parar. Sin perder jamás el hambre. Sin relajación alguna. Sin confianzas. Con ánimos siempre voraces. No hay espacio para relax o despistes. 

Los 3 puntos ante el Lugo pueden ser los del ascenso a final de mayo. Con esta máxima, cambiando el nombre del contrincante cada día de partido en La Romareda, se entenderá mejor lo que pide Víctor Fernández. Y seguro que todo el mundo, entre el zaragocismo, por riguroso orden alfabético, firma debajo. 

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