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La importancia de marcar pronto para el juego de Dwamena y Luis Suárez

Víctor Fernández minimiza el matiz temporal de adelantarse en el marcador con celeridad, pero Alcorcón fue el primer ejemplo del curso para mostrar la diferencia que viven los dos delanteros al jugar con o sin espacios abiertos.

Dwamena, Luis Suárez y Kagawa celebran el 0-1 el pasado domingo en Alcorcón, anotado por el primero de ellos en el minuto 11, en los albores del partido.
Dwamena, Luis Suárez y Kagawa celebran el 0-1 el pasado domingo en Alcorcón, anotado por el primero de ellos en el minuto 11, en los albores del partido.
Enrique Cidoncha

¿Cuánto de importante va a ser este año para el Real Zaragoza adelantarse pronto en el marcador? ¿De qué modo pueden modificarse radicalmente los guiones de los partidos si los rivales son capaces de aguantar el 0-0 largo tiempo (o incluso adelantarse ellos) o, por el contrario, se ven obligados a irse arriba mediante un gol tempranero de los zaragocistas?

Alcorcón, el fin de semana pasado, fue el primer ejemplo del curso para mostrar la diferencia que viven los dos delanteros titulares del Real Zaragoza, Dwamena y Luis Suárez, al jugar con o sin espacios abiertos por detrás de la defensa adversaria.  

Una de sus principales características, de ambos, es que son dos velocistas. Son dos gamos. Futbolistas con con clase en el despliegue ofensivo por detrás de los zagueros contrarios. Ahí, amenazan con ser letales en infinidad de ocasiones cuando los partidos desemboquen en acciones de contragolpe del Real Zaragoza, de opciones tácticas que favorezcan el juego directo a base de pases largos, incluidos los de la defensa o el portero (Cristian Álvarez ya a generado con pelotazos de 60 metros dos goles, el primero al Tenerife y el inicial de Alcorcón, uno de Suárez y otro de Dwamena).

En sentido inverso, si los partidos nacen cerrados, si se desarrollan con pocos espacios abiertos en las cercanías del área rival, tanto el ghanés como el colombiano han de adoptar otra postura, otra conducta técnica en sus movimientos en punta. Un fútbol más de '9', de arietes estáticos, de pugna cuerpo a cuerpo con centrales y laterales enemigos que modifican sus prestaciones. Algo que no es para mal. Porque ahí también tienen su repertorio: cuerpeo, atracción, choque por parte del africano; y velocidad, encare y rapidez de ejecución del sudamericano. 

Por esta doble personalidad de Dwamena y Luis Suárez sobre el terreno de juego, Víctor Fernández minimiza la importancia del matiz temporal de adelantarse en el marcador con celeridad. "Marcar pronto es importante siempre. En cualquier partido. En cualquier momento de la liga. Pero no me preocupa en exceso este tema. Tengo gran confianza en el equipo sea como sea el partido", asegura con firmeza el preparador aragonés.

Víctor sabe que, no obstante, no es lo mismo jugar un partido largo, tenso y lleno de incertidumbres, como fueron los tres primeros, que afrontar una tarde plácida después de haber ido desmontando y abatiendo al contrincante a base de goles desde los albores del duelo. Alcorcón fue el ejemplo. 

"Creo que en los dos partidos de casa (Tenerife y Elche) arrancamos bastante bien. Con ritmo y mucha fuerza. Ante el Tenerife hicimos 10 minutos muy buenos. Y contra el Elche tuvimos un cuarto de hora inicial con dos oportunidades claras para anotar, muy verticales. Pero no marcamos el 1-0. Este domingo, con el Extremadura, vamos a intentar salir igual y a ver si acertamos, como en Alcorcón. Pero, si no lo hacemos, no pasa nada. Será cuestión de paciencia, de no desesperarnos, de tener ritmo con el balón. Los partidos, si se hacen largos, lo van a ser siempre también para los rivales en La Romareda. Nuestro momento siempre llegará", analiza Fernández con enorme fe en los suyos.

Víctor tiene una gran confianza en sus dos delanteros, recién llegados este verano al Real Zaragoza. Mucho más desde que, al final de la pretemporada, apareció el fichaje estrella del japonés Kagawa, un pasador de alto nivel, un asistente de lujo para sus dos estiletes en punta. 

"El juego al espacio denota las características de cómo son nuestros dos delanteros (Dwamena y Luis Suárez). Pero también tienen los dos calidad para resolver un tipo de juego en espacios cortos. Dwamena es un punta que está muy bien dotado técnicamente. Luis Suárez, si tiene espacio y tiempo, también puede resolver ataques en estático. Son delanteros que pueden correr en largo y, asimismo, aparecen bien en los espacios últimos. Son muy peligrosos en ambos casos", prosiguió abundando Fernández en la rueda de prensa previa a la visita del Extremadura.

Y, una vez puesta en valor la pareja de delanteros elegidos por Víctor Fernández este año para soportar la responsabilidad principal de la faceta anotadora del equipo, siempre con calificaciones sobresalientes por su parte, el técnico insistió en una de sus tesis manifestadas desde el verano: el gol, en el nuevo Real Zaragoza, ha de ser cosa de muchos más que los delanteros. Es una obligación para todas las líneas.

"Es importante en nuestro plan que seamos capaces de multiplicar las apariciones en ataque de otros jugadores, además de los dos delanteros, Dwamena y Suárez. Los goles de otros nos darán más riqueza a nuestro juego y complicarán a los rivales mucho el modo de neutralizarnos", repitió otra vez más. 

Ante el Extremadura, el Real Zaragoza irá descubriendo sus aptitudes ofensivas según se dé el libreto del partido. Ante el Tenerife, en el estreno, no fue capaz de romper el 0-0 hasta el borde del descanso. Y eso generó un alto grado de sufrimiento toda la tarde (el 2-0 llegó al final del encuentro). En Ponferrada, no logró adelantarse hasta bien entrada la segunda mitad. Contra el Elche, la fractura del 0-0 vino en el minuto 87, en los estertores del partido y de penalti. Estos partidos fueron de un perfil bien alejado del último en Santo Domingo, llenos de sudor y padecimientos para salir airiosos.

En Alcorcón, tras sacar del carril a los madrileños con el 0-1 en el minuto 11 y de apuntillarlos con el 0-2 antes del intermedio, el juego del equipo y, en especial, de los delanteros, fue otro bien distinto. No es, por lo tanto, asunto secundario el del crono y su mezcla con los goles blanquillos.

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