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Víctor Fernández piensa en una nueva columna vertebral

El técnico aragonés pretende un cambio sustancial en las piezas fundamentales del equipo: centrales, centrocampistas de creación y llegada y delantero centro.

Víctor Fernández durante su última comparecencia pública, en la sala de prensa de La Romareda.
Víctor Fernández durante su última comparecencia pública, en la sala de prensa de La Romareda.
Oliver Duch

Como Álvaro Vázquez y Marc Gual son historia y propiedad de otros equipos, del Espanyol y del Sevilla, respectivamente, el debate sobre el ariete del próximo ejercicio casi deviene por su propio peso: el Real Zaragoza necesita fichar de nuevo un delantero centro puro, de área, donde el pasado curso mostró una de las debilidades más llamativas de la campaña, habida cuenta de que nunca contó con potencia de gol suficiente.

Ni con Imanol Idiakez, a pesar de jugar en repetidas ocasiones con tridente, ni con Lucas Alcaraz, ni tampoco con el propio Víctor Fernández se encontró una solución satisfactoria a este importante aspecto del juego colectivo.

Difícilmente –si no es imposible–, la dirección deportiva del club aragonés, encabezada por Lalo Arantegui, porfiará otra vez por las cesiones de estos dos futbolistas, de Vázquez y Gual.

No sólo se trata de que Vázquez perciba una ficha inasumible si no es por medio de la fórmula de una cesión y del gasto compartido con el Espanyol, sino de una cuestión de rendimiento deportivo. Uno y otro, Vázquez y Gual, han precisado de un ratio muy elevado de claras ocasiones de gol para llegar a anotar entre los dos, al término de la campaña, dieciséis goles: diez con la firma de Vázquez y seis con el sello de Marc Gual.

Las estadísticas con las que trabaja el cuerpo técnico de Víctor Fernández sitúan un punto de clara fragilidad en este aspecto: el Real Zaragoza de la pasada campaña necesitaba generar mucho ante la portería contraria para obtener algo.

En el otro polo de la arquitectura del equipo, los centrales, se ubica otra de las grandes preocupaciones del técnico aragonés. Alberto Guitián, que se incorporó a la disciplina zaragocista en el transcurso del pasado mercado de invierno, alcanza la talla futbolística que exige Víctor para este puesto crucial. Pero más allá de dicho nombre propio, aparecen las dudas.

Diogo Verdasca no es la pareja ideal para Guitián. De hecho, el Real Zaragoza ha puesto en el mercado al joven defensa luso, que para Lalo Arantegui y José María Barba, secretario técnico, llegó a ser un futbolista con capacidades polivalentes, incluso para desenvolverse en el centro del campo en ausencia de Íñigo Eguaras.

Tan acusada ha sido la falta de contundencia en el centro de la defensa que Víctor Fernández pasaba por verdaderas tribulaciones cada vez que al equipo se señalaba un córner en contra. Dicho en lenguaje tan llano como expresivo, casi prefería una pena máxima, un penalti (porque estaba Cristián Álvarez bajo los palos), que un balón lanzado desde la esquina en busca de la cabeza de algún contrario.

En cuanto toca al centro del campo, Víctor entiende que la plantilla diseñada el pasado verano acusa perfiles repetidos. A juicio del cuerpo técnico que encabeza, hay demasiados centrocampistas del mismo corte o de perfil similar: Igbekeme, Javi Ros, Guti, Zapater.... Hombres de fondo. De trabajo y kilómetros. De músculo y oxígeno.

A esta situación, Víctor Fernández le quiere dar un giro. Pretende mayor variedad de recursos en la plantilla, para que ésta sea más flexible, menos rígida en este aspecto. Desea extraerle variables tácticas de las que ahora se carece y que, en consecuencia, ofrezca mayores posibilidades de elección al entrenador. Por supuesto, el afamado rombo de Natxo González y Lalo Arantegui no significa ningún paradigma.

Entre los actuales centrocampistas, Víctor Fernández ha quedado impresionado por las capacidades de James Igbekeme, al que considera una pieza de primer interés para el próximo proyecto.

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