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Real Zaragoza

El guiño de Natxo a Lalo y Barba en tiempos de bonanza

El entrenador mostró su agradecimiento a los miembros de la dirección deportiva que lo sujetaron en el puesto en la crisis de diciembre.

José Mari Barba, Natxo González y Lalo Arantegui, juntos en la Ciudad Deportiva durante un partido del RZD Aragón, el filial del Real Zaragoza.
José Mari Barba, Natxo González y Lalo Arantegui, juntos en la Ciudad Deportiva durante un partido del RZD Aragón, el filial del Real Zaragoza.
Daniel Marzo

Natxo González las pasó canutas como entrenador del Real Zaragoza a finales de diciembre. El parón de Navidad llevó su situación a un grado extremo que terminó con una cumbre del Consejo de Administración, junto a la dirección general y la dirección deportiva, en la que se concluyó que lo más conveniente, vistos los antecedentes de los años precedentes, era seguir apostando por el proyecto inicial a la espera de una reconducción rápida de los malos resultados y sensaciones de las muchas semanas previas al parón navideño.

Ya en febrero, cuando el día 3 de ese mes el Zaragoza empató 1-1 en Alcorcón en un partido feo e insustancial futbolísticamente, lo que generó los gritos de 'Natxo vete ya' desde la grada que ocupaban los casi 700 zaragocistas desplazados al sur de Madrid, el suelo del técnico volvió a crujir. El equipo, por si faltaba algún aderezo a aquella desangelada imagen general, acabó esa jornada a tan solo 2 puntos del cuarto por la cola (la Leonesa), es decir, a tiro de piedra de la zona de descenso a Segunda B con la que venía coqueteando desde noviembre. Ahí siguió vigente el criterio establecido en la tarde del 26 de diciembre, a vueltas de las vacaciones de Navidad, a instancias de Lalo Arantegui y José Mari Barba, director deportivo y secretario técnico, respectivamente, los grandes valedores de Natxo en este proyecto en marcha.

Por eso, González está respirando hondo en este feliz momento en el que el aire se ha purificado a base de victorias, de puntos, de un ascenso imparable en la tabla hacia el vagón de los 6 mejores. Es su mejor momento de la temporada. Un alivio enorme, impensable para todos hace solo mes y medio por motivos obvios. El cambio de rumbo de las cosas ha sido tan radical que en 45 días nada se parece a lo anterior. Lo duro es blando. El anhídrido carbónico es oxígeno puro. El colchón de clavos es ahora viscoelástico. El hollín es oro molido. La tortilla, que solo tiene dos caras, se dio la vuelta de manera completa y perfecta.

Ante eso, Natxo quiso tener, en las horas previas al importante partido de Pamplona, que aún pude poner al Real Zaragoza en un puesto más preponderante en la clasificación dentro de su repunte fabuloso de la segunda vuelta, un recordatorio para sus flotadores en el 'staff' del club: Lalo y Barba. "Cuando hay que demostrar la confianza es cuando las cosas no salen. Me he sentido respaldado por la dirección deportiva. Y me alegro mucho por esa dirección deportiva, por la cabeza del club, que ahora pueden disfrutar de este momento que estamos viviendo", dijo el técnico en un guiño directo a los ejecutivos que apostaron por él en su día y confirmaron su confianza en tiempos de dudas a mitad de viaje.

Y, entretanto, con su reparado talante que ha devuelto socarronería a su discurso, Natxo describió así su trayectoria en Zaragoza desde que cogió al equipo en julio. "Yo voy quemando etapas. Pasé los Pilares. Luego, el reto era llegar a Navidad. Pasé la Navidad, Reyes… ahora a ver si llego a Semana Santa. Son los objetivos parciales que me voy marcando", contó con sorna.



 

 

 

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