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El Casademont Zaragoza, un equipo sin respuestas

En Burgos, el conjunto aragonés volvió a emitir señales muy negativas y se complica aún más la salvación.

El técnico Dragan Sakota da instrucciones a Omar Cook en el partido ante el Burgos.
El técnico Dragan Sakota da instrucciones a Omar Cook en el partido ante el Burgos.
ACB PHOTO

En Burgos, el Casademont tampoco alcanzó la altura requerida para competir. Fue un bloque indeciso, timorato, abatido, desnortado, sin carácter, con importantes problemas de índole estructural. Volvió a emitir señales muy negativas en su juego, en ataque y en defensa, y acabó claudicando por 22 puntos de distancia (78-56) ante un rival directo en la lucha por la salvación. De momento, ni la contratación del nuevo técnico, Dragan Sakota, ni la incorporación del escolta Sean Kilpatric han subsanado el enfermizo aspecto de un conjunto que, por juego y sensaciones, por su escasez de recursos, se encamina irremediablemente hacia la Liga LEB.

El desenlace compromete aún más la permanencia en la máxima categoría. El Casademont se halla incrustado en la penúltima posición de la tabla, cuando sólo restan 9 jornadas para el término de la competición regular, y además tiene perdido el basketaverage con el Burgos (-43) y con el Fuenlabrada (-33). "Nos rendimos, y estoy decepcionado por ello", confesó Dragan Sakota nada más consumarse la derrota contra los brugaleses. "Es la primera vez en mi carrera que un equipo mío se rinde de esta manera", añadió el entrenador del cuadro aragonés, contrariado con el rendimiento de sus jugadores. Sobre todo por un deficiente inicio de partido que, según recordó el técnico, condicionó el posterior desarrollo del duelo: a los 10 minutos de juego, los zaragozanos ya contaban con una desventaja de 15 puntos en el marcador (28-15), un diáfano indicador de su fragilidad anímica.

En este sentido, las actuaciones del Casademont Zaragoza presentan un denominador común: su facilidad para desencajarse ya en el primer cuarto, víctima de su indolencia defensiva, su falta de intensidad, sus continuas desatenciones y su impericia en sus acciones de ataque. Tras la disputa de 25 encuentros, solamente en siete ocasiones gobernaba el marcador a los 10 minutos de juego. En el resto de sus compromisos, los zaragozanos siempre han ido a remolque, contracorriente, obligados a un desgaste superior para poder aspirar al triunfo.

Además, en 13 encuentros de la Liga Endesa, el conjunto aragonés cerró el acto inaugural con 15 o menos puntos facturados, lo que evidencia sus dificultades ofensivas, su incapacidad para generar juego y encontrar situaciones ventajosas para anotar. Un lastre gigantesco que arrastraron los zaragozanos en los duelos en casa ante el Tenerife (12-11), el San Pablo Burgos (14-19), el Valencia Basket (13-15), el Real Madrid (15-20), el Fuenlabrada (14-25), el Breogán (14-14) y el UCAM Murcia (13-22), y también en sus desplazamientos a Tenerife (29-11), Madrid (28-7), Fuenlabrada (26-11), Manresa (17-15), Valencia (19-11) y Burgos (28-13).

De momento, los cambios acometidos por la entidad no han modificado el guión. La reacción del Casademont Zaragoza sigue sin llegar, y el margen de maniobra es cada vez más reducido. En Burgos, en el choque del pasado sábado, Sakota apostó de inicio por Cook, Bone, Waczynski, Radoncic y Deon Thompson, el mismo quinteto que comenzó el partido en Valencia, el pasado 20 de marzo, con Aleix Durán en el banquillo; e idéntico al que alineó Jaume Ponsarnau, frente al Lenovo Tenerife, en su último encuentro como entrenador de los zaragozanos.

Además, los bases siguen sin generar ventajas, con Cook y San Miguel muy alejados de su mejor versión; Bone permanece en la posición de escolta, apartado de la dirección de juego; Kilpatrick, el último fichaje de los zaragozanos, tuvo un desalentador estreno, con -5 créditos de valoración en 18 minutos; nadie dota de buenos balones al juego interior, especialmente a Tryggvi Hlinason; no existe amenaza alguna desde el perímetro, donde el Casademont es el peor conjunto en triples del campeonato; al margen de habers sido superado, de nuevo, por un rival más intenso, más enérgico, más sólido, más equilibrado, más disciplinado, más ordenado, más trabajado y más seguro de sus fuerzas. El Casademont sigue sin respuestas.   

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