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Montaña

Jonatan García: "El covid en los campos base no se ha evitado por dinero"

La aparición de alrededor de cuarenta positivos y las malas condiciones de la montaña han dado al traste con la expedición al Dhaulagiri del montañero vasco afincado en Benasque.

Jonatan García, durante su expedición al Dhaulagiri.
Jonatan García, durante su expedición al Dhaulagiri.
Jonatan García

Frustrado su segundo intento de ascensión al Dhaulagiri, la séptima cumbre más alta del planeta con 8.167 metros, Jonatan García, montañero vasco afincado en Benasque que ha subido más de cien veces el Aneto y que en su curriculum cuenta con dos ochomiles, el Annapurna y el Manaslu, aguarda confinado en la habitación de un hotel de Katmandú a poder regresar a España. Llegó a ella el miércoles después de que las malas condiciones de la montaña y la aparición de la covid-19 en el campamento base le obligasen a abandonar. Ahora, lamenta la sucesión de los acontecimientos en los últimos días y espera a que la embajada española pueda organizar un viaje de vuelta en un país, Nepal, que ha tenido que suspender los vuelos internacionales.

¿Cómo se encuentra después de todo el periplo vivido?

De salud, perfectamente, me hice dos test en el campo base y dieron negativo. Aún así opté por emprender la vuelta con la idea de poder coger el avión para el que tenía billete para el sábado (por hoy). No va a poder despegar y estoy a la espera de que la alternativa de la embajada salga adelante para no tardar demasiado en llegar a España.

Nepal ha alcanzado en los últimos días cifras récord de positivos por covid-19 y sus autoridades se han visto obligadas a prorrogar el confinamiento de parte del país, ¿qué situación se ha encontrado en Katmandú?

Es crítica, la sanidad y la higiene son muy distintas a las de España. El Katmandú de ahora no tiene nada que ver con el que dejé cuando llegué. Está todo cerrado, no hay nadie por la calle, solo pasa alguna ambulancia, algún coche de policía o algún taxi. Aunque haya bajado dando negativo debo tener mucho cuidado porque me puedo contagiar aquí y eso implicaría guardar una cuarentena de quince días que no solo tendría implicaciones de salud sino también económicas, porque te lo tienes que pagar tú todo.

Alrededor de cuarenta positivos en el campo base del Dhaulagiri, ¿qué es lo que ha pasado?

Aterricé en Katmandú con la que era mi compañera de expedición, Stefi Troguet, el 11 de marzo. Hicimos un primer trekking y las cosas se veían bien, la gente cumplía las normas y todo parecía muy controlado. Después comenzamos el camino hacia el Dhaulagiri, cinco días andando, y cuando llegamos al campo base el 7 de abril seguro que no estábamos contagiados porque no habíamos hecho nada más. Allí los pocos que estábamos nos encontrábamos tranquilos. Luego fue llegando gente de otras montañas, como el Annapurna, que habían pasado entremedias por la ciudad de Pokhara o por Katmandú sin haberse hecho ningún tipo de prueba. Empezó a haber personas que se encontraban enfermas y cinco o siete sherpas se marcharon con síntomas de covid. Ya cuando nos trajeron los test se detectaron los positivos. Hubo quien estuvo muy mal e incluso necesitó de oxígeno.

Los primeros test salieron del botiquín de la expedición del veterano Carlos Soria, que continúa allí con Sito Carcavilla y Luis Miguel Soriano.

Sí, los tenían para ellos, pero vista la situación grave de alguno de los contagiados los cedieron. Luego ya la agencia que teníamos contratada mandó noventa. Entre los positivos apareció el de Stefi Troguet.

Han surgido voces críticas respecto a cómo se han estado gestionando las expediciones en Nepal

Está claro que esto se podría haber evitado, pero no se ha hecho por dinero. En vez de tener los campos base controlados con pocas personas, se ha movido a mucha gente y no se han tomado las precauciones necesarias.

Tampoco las condiciones de la montaña han ayudado a realizar la ascensión.

En el Dhaulagiri no ha habido ni un solo día de cumbre. Dos personas probaron el día 8, pero para mí era algo suicida y tuvieron la suerte de que la montaña les perdonó. Esta semana hubo otra salida con todo el mundo menos yo y el equipo de Carlos Soria. No fuimos porque era una absurdez. Estaba claro que era una maniobra de la agencia para quemar a los clientes, que se cansaran, mandarlos a casa y que los sherpas cobrasen el bonus de intento a cumbre.

Usted había partido muy ilusionado.

Sí, era la segunda vez que iba. En la primera en 2018 me había quedado en 7.800 metros. Lo afrontaba con ganas porque me había preparado mucho, conocía la montaña hasta una cota muy alta e iba a coincidir con gente muy motivada. Pero el Dhaulagiri ha estado completamente cargado de nieve. He hecho seis salidas y he estado dos veces en el campo 2. Todas las subidas han sido con mucho cuidado, hemos visto avalanchas cerca, las podías oir por la noche, hacía mucho frío y el viento soplaba fuerte.

¿En su decisión de emprender el regreso qué ha pesado más, la imposibilidad de hacer cumbre o la covid?

Los últimos días en el campo base he intentando encontrar una razón para quedarme y no la he encontrado. La montaña no estaba bien y las condiciones meteorológicas indicaban que hasta el 25 de mayo no iba a haber una posibilidad de subir. Además conmigo, ya solo quedaban seis personas del equipo de Carlos Soria, poca gente para un pico tan complicado. Ha sido la expedición que menos he disfrutado, quería teletransportarme a mi casa y olvidarme de lo que tenía alrededor. Todo se ha ido entrelazando de una manera muy negativa.  

¿Volverá?

Si pienso en positivo, la montaña no se va a mover de su sitio. Luego está el problema del covid, que es necesario que se solucione y se controle. Nos metieron el virus en el campo base por una cuestión de dinero y me ha dolido mucho. Siento que no lo he dado todo, ha habido muchos frenos y no me han dejado poner en práctica todo lo que llevaba en mi mochila. De todos modos, ahora no pienso en el Himalaya, pienso en regresar a mi casa, en estar con la familia, con mi mujer, que lo está moviendo todo para que pueda volver. Quiero escalar en el valle de Benasque, del que estoy enamorado y donde se me quiere, y subir al Aneto.  

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