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El año en el que cambió todo, menos Nadal en Roland Garros

​El 2020 de los torneos cancelados, los partidos a puerta cerrada y el ranking congelado termina con el mismo ganador en París.

Nadal, Roland Garros.
Nadal, Roland Garros.
Julien de Rosa/EFE

Cuando Rafael Nadal levantó el ATP 500 de Acapulco en febrero, el que era su título número 85, nada hacía presagiar el terremoto que sufriría el tenis apenas unas semanas después. A medida que la pandemia se abría paso, los torneos se fueron blindando. Primero se anunciaron medidas preventivas, como guantes, mascarillas y puestos con gel hidroalcohólico, y más tarde fue la suspensión total del circuito el 12 de marzo.

Nadal hasta entonces había jugado la ATP Cup con España, donde cayó en la final contra Serbia, alcanzado los cuartos de final de Australia (derrota con Dominic Thiem) y alzado el título de Acapulco. Justo antes de la disputa de los primeros Masters 1.000 de la temporada, el tenis bajó su telón. Al principio de forma provisional durante seis semanas y luego permanente, durante cinco meses.

Nadal, ubicado en el número dos del mundo, se marchó a su casa de Manacor, donde permaneció toda la cuarentena. Sin poder entrenar, por la falta de una pista de tenis en su casa, el español trabajó en lo físico y no fue hasta la relajación de las restricciones para los deportistas que pudo marchar a su academia para empezar a tocar pista. Lo hizo con la incertidumbre de qué ocurriría en los próximos meses, puesto que uno a uno iban cayendo todos los grandes torneos, ya fueran cancelados, como el caso de Wimbledon, o suspendidos hasta nuevo aviso, como hizo Roland Garros.

Casi en un ejercicio contrarreloj, la ATP y los jugadores se movilizaron para crear burbujas que permitieran la disputa de torneos en condiciones de pandemia y, pese a las galopantes cifras de casos, el circuito volvió en agosto en Nueva York, con la disputa del Masters 1.000 de Cincinnati y el US Open, ambos en las instalaciones de Flushing Meadows, convertida en fortaleza contra la covid. Nadal, sin embargo, declinó la invitación. La congelación del ranking provocaba que no perdiera los puntos de campeón (los descontará en 2021), por lo que su ausencia solo afectaba a la carrera por ser el que más Grand Slam ha ganado en la historia.

Temporada de tierra

Sin Roger Federer, que solo jugó Australia tras suspender el año por una lesión de rodilla, y sin Nadal, el camino se abrió para un Novak Djokovic que lo tiró todo por la borda al pegarle un pelotazo a una juez de línea y ser descalificado. Mientras Dominic Thiem conquistaba su primer US Open, Nadal puso su punto de mira en la reubicada gira de tierra. Volvió a la pista en Roma, con muchas dudas y, pese a pasar por encima de un agotado Pablo Carreño (semifinalista en Nueva York), no pasó de cuartos, apartado por un gran Diego Schawrtzman.

Había dudas sobre su estado para Roland Garros, un torneo que además estaría marcado por el frío, la lluvia y el techo de la pista central. Se vendió como el más complicado para Nadal y este se encargó de aplastar los pronósticos. Tuvo un camino plácido hasta semifinales, donde se vengó de Schwartzman, y en la final, contra un Novak Djokovic camino de convertirse en el primer tenista en la Era Abierta en ganar dos veces todos los Grandes, Nadal fue el mejor Nadal. 6-0, 6-2 y 7-5 fue el marcador con el que el balear sumó su décimo tercer Roland Garros e igualó en 'majors' a Federer, reabriendo un debate que amenaza con romperse en 2021.

Nivelado el termómetro Federer, Nadal se tomó un descanso, vio desde su casa cómo Djokovic aseguraba el número uno a final de año en Viena y volvió para la temporada de pista cubierta, su superficie más dañina. Jugó París y las Finales ATP de Londres y ambas las cerró de manera amarga. Semifinales en ambos torneos y con la espinita clavada de Londres, donde tuvo muy cerca la final, exactamente a un saque de distancia.

Unas breves vacaciones precedieron a lo que ya es una realidad, los entrenamientos en su academia de cara a la temporada 2021. Como Nadal ya avisó, "hay que estar preparado para enero. Si no se juega Australia, se jugará otra cosa. Hay que trabajar". Y con ese objetivo encara Nadal otro año tenístico que va a nacer entre las garras de la pandemia y cuyos inicio, nudo y desenlace son por ahora solo especulación.

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