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Aragón recibe la Vuelta más atípica

La cuarta etapa llega a Ejea de los Caballeros sin presencia de público debido a las restricciones por la covid-19. La ronda contará este fin de semana con otras dos jornadas aragonesas.

La Vuelta a España es una carrera colosal. Por su historia, por el potencial de los ciclistas, por su repercusión mediática, por su impacto económico, por su elevada exigencia, y también por los estimables valores que transmiten sus deportistas -sacrificio, compañerismo, constancia, energía, fuerza, tesón…-. Se trata de una prueba formidable, de gran magnitud, de numerosos atractivos para los aficionados. Ni siquiera la amenaza del coronavirus ha cancelado la celebración de una ronda que, pese a todas las dificultades, pese a todas las limitaciones, sigue despertando pasiones allá por donde discurre.

El trazado de la Vuelta unió este viernes Garray -el yacimiento de Numancia, cerca de Soria-, con Ejea de los Caballeros, en la primera de sus tres etapas con acento aragonés. Sin embargo, lo hizo en un escenario atípico: la línea de meta era una zona prácticamente desierta; sin colorido, sin ruido, sin alma; sin los gritos de ánimo de los aficionados, sin el sonido de los aplausos; sin el ambiente y el entusiasmo de las grandes citas. Apenas dos decenas de espectadores, todos ellos invitados por los patrocinadores de la prueba, pudieron presenciar en la misma línea de meta el triunfo del irlandés Sam Bennett (Deceuninck Quick Step), quien cumplió con todas las previsiones y se impuso al esprint en una etapa propicia para los velocistas. Por detrás de Bennett se alineó el belga Jasper Philipsen, que fue segundo, mientras que el italiano Jakub Marecko completó el podio.

Mucho más lejos, a 50 metros de la llegada, sí se congregó casi un centenar de seguidores, aunque bajo una estrecha vigilancia, para presenciar el desenlace de la etapa. Público de todas las edades que, en su gran mayoría, se ajustó escrupulosamente a las medidas sanitarias pertinentes, como el uso permanente de mascarillas o el respeto de la distancia mínima de seguridad. Eso sí, la mayoría de los ciudadanos de Ejea presenció la etapa por la televisión, desde sus domicilios, tal y como habían solicitado las autoridades sanitarias y la organización de la prueba.

Porque la presente edición de la Vuelta viene marcada por las restricciones, por un estricto protocolo sanitario y de seguridad. La carrera, inaccesible para los aficionados, es ahora una gran burbuja formada por los equipos participantes (22 escuadras, 176 corredores y cerca de 500 auxiliares), por personal de la organización y por el resto de las personas acreditadas.

La organización aplica un riguroso control de aforos en todos los espacios acotados por la carrera. La gran novedad de la Vuelta 2020 atiende a la unidad médica Anti-covid-19, con un equipo formado por 20 facultativos, 5 ambulancias, 4 coches médicos y un hospital de campaña. Además, un total de 140 guardias civiles, 80 policías nacionales y 60 guardias civiles motorizados acompañarán a la carrera en todas las etapas. Además, la zona donde se instalan los equipos -habitualmente abierta al público para fomentar la cercanía entre los ciclistas y los aficionados-, permaneció este viernes cerrada en todo momento, bajo grandes medidas de seguridad, para garantizar la protección de los corredores. Por ello no hubo Fan Zone, ni control de firmas, ni acciones promocionales. Ni siquiera las autoridades locales y regionales accedieron por la zona de meta.

"Hace dos años vino aquí la carrera y la disfrutamos al máximo. Es una pena que ahora, debido a la pandemia del coronavirus, no podamos vivir este acontecimiento igual"

"Hace dos años vino aquí la carrera y la disfrutamos al máximo. Es una pena que ahora, debido a la pandemia del coronavirus, no podamos vivir este acontecimiento de la misma manera", explicó Bonifacio Cortés, vecino de Ejea y apasionado aficionado al ciclismo. "Sin embargo -añadió-, debemos quedarnos con la parte positiva: su paso pone a Ejea en el mapa y, además, también ayuda a fomentar el deporte entre los más pequeños", sostuvo Cortés, quien insistió en "la importancia" de que los niños "se aficionen al deporte", aunque ahora "tengan que hacerlo por la televisión".

Idéntico discurso presentó Fran Castaño, que además es el impulsor de la asociación Ciclismo es Vida: "A pesar de las circunstancias, la visita de la Vuelta a España no deja de ser una ventana al mundo. Como ejeano y como amante del ciclismo, es una satisfacción muy grande que esta evento pueda venir a mi pueblo", subrayó. Asimismo, Castaño también recordó que el paso de la Vuelta "promueve los valores del deporte" y es un "importante aliciente" para los jóvenes.

Ambiente en Ejea de los Caballeros, escenario del final de la cuarta etapa de la Vuelta a España
Ambiente en Ejea de los Caballeros, escenario del final de la cuarta etapa de la Vuelta a España
TONI GALAN

Sin retorno económico

En el Bar Las Planas, Ángel Angeló servía refrescos y cafés mientras sus clientes, al mismo tiempo que jugaban al guiñote, seguían las evoluciones de la carrera por la televisión. "No tiene nada que ver con la edición de 2018. Entonces, recuerdo tener en la terraza a más de 50 personas. Ahora, sin embargo, la ausencia de público nos ha afectado muchísimo: en estos momentos hay siete clientes en el bar", se lamentó Angeló.

Una percepción que ratificó Javier Laguarta, presidente de Ejea Hostelera. "En esta Vuelta a España, la repercusión económica directa ha sido nula para la hostelería de Ejea y para el resto de la comarca de las Cinco Villas. En este sentido, sí podemos decir que ha sido un día muy triste, porque ni los vecinos de la zona ni los establecimientos del sector hemos podido disfrutar plenamente de la carrera", confesó Laguarta. "Ojalá se nos tenga en cuenta en próximas ediciones; que cuando pase todo esto, Ejea pueda repetir como etapa de llegada en buenas condiciones", deseó.

La Vuelta de 2020 se compone de 18 etapas, y se desarrolla del 20 de octubre hasta el 8 de noviembre. Y Aragón cuenta con un importante protagonismo en la actual edición, al estar presente en tres jornadas diferentes. Este viernes, el trazado partió de Garray (Soria) pero transcurrió por las localidades zaragozanas de Tarazona, Bulbuente, Maleján, Borja, Magallón, Gallur, Tauste, El Sabinar, Valareña, Pinsoro y Sádaba, para finalizar en Ejea de los Caballeros tras 191,7 kilómetros de recorrido. La carrera enlazará este sábado Huesca con Sabiñánigo, mientras que el domingo partirá desde Biescas para finalizar en Aramón-Formigal. Sin público, sin el retorno económico de otras ediciones, la ronda sigue ofreciendo numerosos atractivos. Y sitúa, de nuevo, a la Comunidad Aragonesa en el panorama internacional: la prueba se retransmite en 190 países diferentes.

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