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Hasta luego al sueño olímpico aragonés

Varios deportistas aragoneses con Tokio 2020 en el punto de mira sufren el aplazamiento de la gran cita prevista para el próximo verano por la crisis del coronavirus. 

Toni Abadía y Carlos Mayo corriendo durante su preparación en Bronchales, Teruel.
Toni Abadía y Carlos Mayo corriendo durante su preparación en Bronchales, Teruel.
Sergio Mateo

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 han caminado en los últimos días  a duras penas por el alambre, azotados por la expansión planetaria del coronavirus y los intereses cruzados de un evento que trasciende el deporte e implica la geopolítica, los acuerdos publicitarios y comerciales, los contratos de televisión … Oficialmente, los Juegos ya están aplazados, y el núcleo de su incertidumbre se ubica ahora en qué momento de 2021 se celebran. Mientras el COI y el Gobierno de Japón acordaban su suspensión en las últimas horas; los deportistas aragoneses que tenían en su punto de mira este objetivo deportivo permanecían alerta, al tanto de la evolución de los acontecimientos.

La crisis del coronavirus les ha pillado, a todos ellos, en la fase de aproximación a los Juegos. En el caso de los deportistas individuales, ajustando el estado de forma para asaltar, en las próximas semanas, las marcas mínimas, las puntuaciones requeridas o los puestos necesarios en torneos clasificatorios. Por su parte, los aragoneses de disciplinas colectivas afrontaban ahora un periodo de entrenamientos con selecciones, partidos o torneos de preparación… Todo ha saltado por los aires: las planificaciones, las estrategias, los proyectos…

En los deportes de equipo, Aragón contaba con tres tentáculos con los que abrazar Tokio a finales de julio. En baloncesto, Cristina Ouviña era una de las fijas del combinado nacional, después de atar la plaza hace solo unas semanas en el preolímpico que inicialmente estaba previsto en China y que debió desplazarse a Europa ante la incipiente amenaza entonces del coronavirus. En fútbol, tenía muchas opciones de acceder a la convocatoria de España el defensa del Real Madrid, ahora cedido en el Granada, Jesús Vallejo. El central zaragozano pasa estos días confinado junto a su novia en la ciudad andaluza, entrenando en la azotea de su vivienda. Su presencia en el listado de futbolistas sub 23 que en junio iba a confeccionar la RFEF era muy probable en un futbolista que ejerció de capitán de la selección que ganó el pasado verano la plaza olímpica.

Por su parte, Begoña García fue la primera deportista aragonesa en clasificarse para los Juegos. La jugadora de hockey sacó su billete en octubre, con la selección española, y la primavera estaba programada como un periodo de entrenamientos colectivos, torneos y puesta a punto. Serán sus segundos Juegos Olímpicos: “Estábamos teniendo ahora concentraciones de tres o cuatro días cada dos semanas con la selección y en mayo viajábamos a Japón antes de los Juegos para probar el campo y jugar algún amistoso. En Sierra Nevada teníamos otra concentración y luego ya era el viaje a Japón a principios de julio”, describe. “Estos días teníamos también una concentración en Holanda desde el domingo al miércoles para jugar contra Nueva Zelanda, pero tampoco podemos ir”, agrega. Begoña García, habitual residente en Madrid, donde estudia, pasa la cuarentena en Marbella. “Antes de que se pusiera todo tan mal decidí venir aquí con mi novio que tiene un apartamento en la ciudad. Estamos tranquilos aunque seguimos sin salir y ahora a esperar que pase y ver qué nos van diciendo. La situación en el sur no es tan difícil como en Madrid, pero mejor prevenir que curar”, explica, a la vez que relata cómo es su rutina diaria entre cuatro paredes y alejada del ‘stick’: “Estamos viendo películas, cocinando y jugando a las cartas. También hacemos algo de estiramientos y ejercicio en casa porque hasta nuevo aviso estamos totalmente parados y nos mandan desde el club algo de físico, pero al no poder ir al gimnasio o salir a la calle estamos un poco limitados”. En el hockey masculino, el zaragozano Andrés Mir también se había ganado boleto olímpico con la selección española, con la que tenía muchas opciones de repetir tras su presencia en Londres 212 y en Río 2016.

También en los deportes individuales la pandemia del coronavirus ha desarbolado planes de entrenamiento, cancelado competiciones de clasificación y dejado en el aire el trabajo de toda la Olimpiada, ese periodo de cuatro años que sirve de trayecto de conquista, con preparaciones cuidadas al milímetro, campeonatos del mundo y continentales, torneos clasificatorios… Todo enfocado hacia la meta de los Juegos. Entre los aragoneses, Pablo Abián es el veterano. Tokio significarían sus cuarta participación en bádminton tras Pekín, Londres y Río de Janeiro. En su caso, las clasificación se determina en función del ranquin y se cerraba a fecha 1 de mayo. En esa pelea por la plaza olímpica estaba enrolado ahora el deportista de Calatayud.

Su caso es similar al de los atletas Carlos Mayo y Toni Abadía, necesitados de puntos con los que abrochar su clasificación para los 5.000 y los 10.000 metros lisos. Al igual que la montisonense Cristina Espejo en los 5.000, prueba en la que en el mes de mayo iba a buscar el asalto a los Juegos. “Como deportista me siento perjudicada y esos Juegos se debían aplazar. Aunque sea el objetivo de todos, aunque nos dé rabia a todo el mundo y aunque sea lo que nadie quiere, ahora mismo no estamos en igualdad de condiciones", aseguraba esta semana en el Diario del Altoaragón desde su clausura en León, en donde tiene fijada su residencia, cerca del Centro de Alto Rendimiento.

Precisamente, la Federación Española de Atletismo fue el primer organismo nacional en sugerir el aplazamiento de los Juegos. Desde su confinamiento de Valencia, Toni Abadía reflexiona sobre la situación. “La Federación nos ha mantenido informados en todo momento. Sabemos que esto va para largo, porque a corto y medio plazo no sabremos cómo estarán otros países”, comienza.

Sus casos representan con exactitud uno de los debates abierto en torno a la conveniencia de aplazar los Juegos sobre el agravio entre países, provocándose, en un momento críticos en las preparaciones individuales, una asimetría competitiva: mientras en España no se pude entrenar con normalidad, en otras naciones, sí. Esta cuestión iba a generar una desigualdad a la hora de afrontar los Juegos, lo que rompe con el espíritu del evento: los cuatro años de entrenamiento y competición de una Olimpiada. 

“No sería justo, menos cuando aún había puntos que sumar para las clasificaciones. En mi caso, como en el de Carlos (Mayo) teníamos pendiente sumar puntos, como los del Campeonato de España del 18 de abril, donde se reparten muchos puntos. Para estos Juegos ha cambiado el proceso. Ya no es por marca mínima, sino por un ranquin de puntos. En mi caso, con mi puesto actual, sí tendría plaza en el 5.000 (clasifican 46 al estructurarse la prueba en dos mangas de semifinales y el zaragozano es el actual número 34), pero en el 10.000 solo acceden 27 y soy el 30. Necesito puntos. Hasta tres semanas antes de los Juegos no se cierra el ranquin pero dudo de que se puedan hacer carreras internacionales hasta entonces”, relata Abadía, quien reconoce la pérdida de forma de este parón: “No he corrido nada. Nunca había estado tanto tiempo seguido sin hacerlo, porque aun en vacaciones salgo a trotar algo. Ahora había sacado alguna semana de 190 kilómetros. Hay que tomárselo con calma, y sabiendo que la prioridad es la salud de todos ahora mismo. Al final, esto acabará siendo un año de transición porque no sabemos calendarios, ni restricciones que puedan mantenerse… Es utópico pensar que se van a celebrar pruebas y eventos en los próximos meses”.

Abadía desmenuza su rutina de trabajo en cuarentena: “Hago bici estática sobre todo, y acondicionamiento físico, algo que normalmente se tiene más descuidado ya que nos centramos más en el aspecto aerónico. Mi pareja es CAF (graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte) y me está supervisando”, sonríe. Aunque admite: “Hemos pasado de 100 a 0 en una semana de forma drástica. A la hora de volver, habrá que hacerlo progresivamente. De momento, toca ser paciente y cumplir las normas. Creo que en la última semana habré estado como mucho 15 minutos en la calle: tirar la basura y comprar alguna cosa. A rajatabla”.

El kárate, deporte debutante en unos Juegos en Tokio, constituía uno de los potenciales puntales de la delegación aragonesa, con Babacar Seick bien encaminado para certificar su participación en su categoría (+85 kilos) y con Samy Ennkhaili (+67) y Raquel Roy (kata) buscando subir en el ranquin. Sin embargo, el coronavirus ha anulado pruebas y torneos previstos para este mes de marzo y en abril: en Rabat, en Madrid, en Chipre o el Europeo de Bakú, y los sistemas de clasificación deberán reajustarse.

También los Juegos Paralímpicos se han visto afectados: las nadadoras Teresa Perales y María Delgado, el tenista de mesa Jorge Cardona, el ciclista Eduardo Santas…

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