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Deportes

Baba, un gigante en el tatami y en las calles del barrio Oliver

El karateca Babacar Seck es el protagonista de un mural que se dibuja en el andador Antonio Leyva, y donde se refleja su medallero deportivo. "Uno de mis sueños es que se me reconociera en el barrio donde vivo, que se supiera quién era por lo que había conseguido en mi deporte", dice el internacional.

El karateca Babacar ante el grafiti que se muestra en el andador Antonio Leyva en el barrio Oliver
El karateca Babacar ante el grafiti que se muestra en el andador Antonio Leyva en el barrio Oliver
B.S.

Babacar Seck tiene 21 años y llegó a España hace una década. El karateca, un gigante de casi dos metros, dejó Senegal en busca de nuevas oportunidades. El padre fue el primero que recaló en Zaragoza, en un eterno viaje en patera desde su Fatick natal para labrarse un futuro como soldador. "En mi país la vida no es fácil; hay algunos que tienen suerte y otros no. Por ese motivo mi padre salió, para darnos un futuro a nosotros. Se la jugó y para mí es un héroe", resalta Baba, como le conocen sus amigos en la capital, sus compañeros del gimnasio Sankukai en Las Delicias y de la selección española. Después él hizo las maletas y se instaló en el barrio Oliver. Su madre y sus cinco hermanos completaron el traslado. 

Hace diez años, Babacar se enfundó el karategi en el Sankukai, a las órdenes de Santiago Velilla, y empezó a crecer sobre el tatami, recogiendo éxitos basados en un lema que no deja de repetir: "Trabajo, constancia y sacrificio". Y una máxima que ha querido que se vea reflejada en una original iniciativa, impactante visualmente, y que resume un noble objetivo: "Me gustaría transmitir a los niños que con esfuerzo y empeño se pueden lograr las metas que te propongas. Como he hecho yo, y me encantaría ser una referencia para ellos", explica Babacar, protagonista de un mural, enorme como él, que se levanta en el andador Antonio Leyva en el zaragozano barrio Oliver, y donde se ha quedado impreso su medallero deportivo.

"Me gustaría transmitir a los niños que con esfuerzo y empeño se pueden lograr las metas que te propongas. Me encantaría ser una referencia para ellos"

El internacional, que primero hizo un curso de vigilante de seguridad, estudia un grado de soldador en el instituto María Moliner. "Le comenté a una profesora que uno de mis sueños es que se me reconociera en el barrio donde vivo, que se supiera quién era por lo que había conseguido en mi deporte, el kárate. Y que la forma de hacerlo realidad era en dibujo, un mural con mi rostro. Que un niño o un adulto pasaran por el andador y dijeran: "Qué guay estar ahí". Que cuando lo viera mi familia se mostrara orgulloso de mí. La profesora lo vio muy favorable y realizó las gestiones para que nos dieran el permiso", desarrolla Babacar, que se encuentra en Madrid concentrado con el equipo nacional, en el que también forma parte la zaragozana Raquel Roy, multimedallista en la disciplina de kata.

El pinton Pablo Zárate, de la firma Entintarte, el pasado fin de semana en plena elaboración de la ilustración
El pintor Pablo Zárate, el pasado fin de semana en plena elaboración de la ilustración
Entintarte

El siguiente paso fue encontrar a la persona que plasmara la imagen de un joven que ha encontrado en Zaragoza la ciudad perfecta “para"madurar como persona y como deportista". Una ilustración que presentara al Babacar concentrado, listo para competir, con ambición de triunfo; pero que también reflejara a un Babacar "divertido, amigo de sus amigos, fiel, cercano y agradable", como lo describe Pablo Zárate. Baba se puso en contacto con el muralista, responsable de la empresa Entintarte, para que expresara en una pared su idea. "Al principio le mandé una foto que me gusta mucho, en la posición de guardia, para que se viera a lo que me dedico. Él me hizo un diseño y me gustó. Tardó dos días en ejecutarlo. Es un espectáculo", reconoce el medallista, que actualmente comparte un piso con su hermano mayor, Yaya, después de que su padre partiera a Suiza a trabajar y de el resto de la familia regresara a Senegal.

“Quise apuntarme al fútbol, pero mi padre me dijo que me fijara en otro deporte. Gracias a mi profesor, Santiago Velilla, soy lo que soy"

El sábado 23 de septiembre, Zárate comenzó a trazar las primeras pinceladas en la pared, de unos 2,20 metros de alto y 5 de ancho. "Hacemos todo tipo de proyectos: desde rótulos a mano, a murales de interior y exterior y realistas, como era lo que me pedía Babacar. Me sorprendió la propuesta, pero el fin era especial: que el barrio le viera como un figura ejemplo de superación, que está llegando lejos y que puede ser una buena influencia para los jóvenes. Y creo que se ha cumplido el objetivo", señala Zárate, que terminó su obra al día siguiente, rodeado de vecinos que admiraban el cuadro. Un lienzo que remató con los éxitos del internacional: doce campeonatos de España, y bronce mundial y cuatro veces medallista europeo, desde que en 2008 ingresó en la selección absoluta en el equipo de kumite (combate, categoría +84 kilos).

Babacar Seck con el muralista Pablo Zárate, autor de la obra
Babacar Seck con el muralista Pablo Zárate, autor de la obra
B. S.

El propio Babacar siguió en directo todo el proceso. "Yo sé lo que me ha costado llegar hasta aquí. Que pasara un año para aprender el idioma, para adaptarme y sentirme como un maño más. Estuve a punto de apuntarme al fútbol. Pero mi padre me dijo que me fijara en otro deporte, en el kárate, que tendría más posibilidades. Gracias a mi profesor, Santiago Velilla, soy lo que soy. Y ahora tengo un objetivo deportivo, que son los Juegos de Tokio. Trabajamos día a día, intentando corregir los fallos y poder ser elegido para el Preolímpico", completa el karateca, que en un futuro le gustaría ser entrenador "para enseñar a los niños a que sean campeones". Ahora ya tienen un mural donde fijarse en el barrio Oliver, su mayor éxito.

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