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Aragón gana peso en la Vuelta a España

La Comunidad recupera protagonismo con tres etapas que discurrirán por suelo aragonés en la 75 edición de la ronda.

Momento de la presentación de la 75 edición de la Vuelta a España
Momento de la presentación de la 75 edición de la Vuelta a España
Efe

La 75 edición de la Vuelta a España, que se presentó ayer en Madrid, vuelve a traer protagonismo a la Comunidad con tres etapas con recorrido por territorio aragonés. La primera, la sexta, se celebrará el viernes 21 de agosto, con meta en Ejea de los Caballeros, al final de la primera semana de una carrera. El final de las Cinco Villas tendrá salida en Soria, con una jornada de perfil llano y 190 kilómetros, después de etapas previas de trazado quebrado y montañoso que se esperan en Navarra y Soria (Pamplona-Lekumberri y Lodosa-Laguna Negra).

De este modo, el sábado 22 de agosto, con salida en Huesca, el pelotón afrontará una séptima etapa de media montaña de 185,5 kilómetros. Esta meta será en Sabiñánigo, ciudad ciclista por antonomasia. Lo novedoso vendrá en el trazado: el pelotón tomará dirección Ainsa y penetrará en la escénica y sinuosa carretera del Cañón de Añisclo por el valle de Vío, subiendo a Fanlo y bajando al Valle de Broto. De ahí, la etapa calcará el final de Treparriscos, por Peñalba. Un recorrido ratonero, por la tipología de las carreteras, muy tramposas. 

Al día siguientes, de la vecina Biescas, cuna de Fernando Escartín, partirá la octava jornada, una de las la etapas reinas de La Vuelta con 135,6 kilómetros de trazado. Un recorrido explosivo, al estilo de lo que se frecuenta en las últimas ediciones de las grandes vueltas.  La carrera remontará el Valle de Tena hacia Francia, subirá al Portalet, bajará hasta Laruns, ya en país vecino, y se enlazarán dos colosos con genética del Tour: el Aubisque y el final en el Tourmalet, por la vertiente de Bareges, la que ascendió este pasado julio la ronda francesa con victoria de Thibaut Pinot.

Un final de etapa en el Tourmalet y el temible Angliru son los iconos de esta 75 edición de la ronda, la más internacional de su historia con etapas en cuatro países: Francia, Países Bajos, España y Portugal, y con Aragón ganando peso con respecto a pasadas ediciones al discurrir por su territorio la séptima, octava y novena etapa de la ronda. En esta ocasión la montaña será la protagonista de esta 75 edición, con dos contrarreloj en 21 jornadas entre el 14 de agosto y el 6 de septiembre.

La ronda española, fiel a su sello de montaña y alicientes diarios que mantengan la emoción hasta el final, se lanzará por segunda vez en Países Bajos, en Utrecht, ciudad símbolo de la bicicleta por el ciclismo y por su uso en la vida cotidiana como medio de transporte. Después de la partida de Assen en 2009, la Vuelta regresa en 2020 a aquellas tierras para hacer vibrar sus carreteras. Serán tres etapas llanas, la primera una crono por equipos de 23,3 kilómetros, además en viernes, y no en el habitual sábado de partida.

La carrera entrará en España por Irún, la puerta de una ronda norteña cien por cien que apuesta por un recorrido que incluye un menú para todos los gustos: ocho etapas llanas, once de media y alta montaña, una contrarreloj por equipos, una individual, tres jornadas de descanso y un total de 42 puertos.

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