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¿Cómo nos afecta que nuestro equipo juegue un mal partido?

Plagada de penas y alegrías. Así es la rutina de los grandes futboleros que cada domingo se enfrentan, junto a once jugadores, a un nuevo marcador. 

El Real Zaragoza cae i-2 ante el Mirandés en La Romareda
El Real Zaragoza cae 1-2 ante el Mirandés en La Romareda.
T. Galán/O. Duch

El partido de este domingo en el que el Real Zaragoza perdió 1-2 contra el Mirandés volvió a traer decepción y malestar a los seguidores del equipo maño. Desde luego, los de Víctor Fernández están ahora mismo atravesando una mala racha, que tras el último encuentro quedó más que patente. En siete jornadas tan solo ha logrado seis puntos de 21 posibles y una sola victoria, aunque sigue, no obstante, en lo alto de la tabla.  Pero, ¿afectan también estos malos resultados a quienes los sufren más allá del terreno de juego?

Lo cierto es que las redes sociales, especialmente Twitter, son, cada jornada de partido, un fiel reflejo del desasosiego que se vive entre los más fanáticos del Real Zaragoza. Y no solo del Real Zaragoza. Todo el mundo aprovecha la capacidad de lanzar cualquiera que sea su opinión a la inmensa red de redes para desahogarse y criticar -o alabar si es requerido- a esos que visten unos colores que se sienten como propios. 

"Rabia" e "impotencia" eran los sentimientos que al parecer más presentes tuvieron la noche del domingo los zaragozanos. No obstante, aunque la mayoría de fervientes amantes de este deporte tiene claro que "del fútbol no se vive", pocos se atreverían a afirmar que nunca se han llevado un gran disgusto a causa de la derrota de su equipo. Así lo cuenta, por ejemplo, Óscar García, de 23 años y seguidor del Real Zaragoza desde que tiene uso de razón, que asegura que el resultado contra el Mirandés "cambió mi estado de ánimo". Es consciente, aun así, de que se trata "solo de un partido". "No es lo mismo un encuentro cualquiera, que cuando de verdad tu equipo se juega algo, eso me afecta mucho más". 

En este sentido, García recuerda, todavía algo molesto, el gran enfado que sintió cuando el conjunto blanquillo no logró volver jugar en Primera División, después de que, tras rozar el ascenso con la punta de los dedos, perdiese la final del 'play off' contra la Unión Deportiva Las Palmas. También, cuenta, sufrió lo suyo -y alguna que otra lágrima cayó- el año pasado, cuando el equipo zaragozano fue eliminado en semifinales contra el Numancia. 

Toda esta explosión de sentimientos es, en opinión del psicólogo Rubén Monreal, algo bastante habitual. "Cuando nos sentimos muy identificados con un club lo que sucede a su alrededor mueve emociones", explica Monreal. Emociones que pueden ser tanto positivas como negativas: alegría, tristeza o ilusión por ir al estadio y ver a tu equipo ganar y celebrarlo junto al resto de aficionados. 

El problema viene, como con las relaciones personales, al crearse expectativas que, a menudo, no se corresponden con la realidad, explica Monreal, especializado en la modalidad de Psicología Deportiva. "Cuando nos apasionamos o somos forofos de un equipo creemos que este nos va a proporcionar satisfacción y entusiasmo y que vamos a pasar ratos memorables", pero, por el contrario, "si el equipo no responde a nuestras expectativas nos frustramos y nos sentimos mal, y es algo que puede influir a lo largo del día". Además, si esas emociones negativas no se liberan podrían permanecer incluso hasta el día siguiente y llegar a tener un efecto en el rendimiento laboral. 

Pero no solo los fracasos influyen. De hecho, un estudio demostró, según recuerda el psicólogo, que nueve meses después de que España ganase el Mundial de Sudáfrica en 2010 los nacimientos en el país se dispararon. 

Todo depende, no obstante, de cada persona y, sobre todo, de su identificación con el equipo. La "aceptación total e incondicional" es la recomendación de Rubén Monreal para aquellos a quienes les afecten especialmente las derrotas de su equipo, ya que, recuerda, "tanto los jugadores como el cuerpo técnico necesitan sentir que los aficionados también están ahí para cuando se pierde". Después de un mal resultado, "lo más sano es hacer un 'reseteo' y ver las cosas con mente de principiante", sentencia. 

En todo caso, es necesario aprender a relativizar, ya que -y en esto García y Monreal coinciden- solo se trata, al fin y al cabo, de un partido de fútbol. 

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