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Deportes

BOXEO

Golpe directo al techo de cristal

Las mujeres han decidido ponerse los guantes para combatir por la igualdad. Aragón "vive un ‘boom’ en los gimnasios". Las razones: salud, autodefensa y afán de competir.

El boxeo es un deporte que, tradicionalmente, ha ido asociado al hombre; una disciplina sesgada culturalmente, enjuiciada con ideas preconcebidas, cerrada a la igualdad. Pero la mujer ha decidido ponerse los guantes y subir al ring; dar un golpe directo al techo de cristal que ha frenado la incorporación femenina a su práctica, a la competición; un KO a los estereotipos, a la discriminación, a la desigualdad en el cuadrilátero... "¿Mujer y boxeo? Actualmente es la mejor combinación. Vivimos un ‘boom’ en los gimnasios y nos gusta que el boxeo se hable en femenino. Porque ellas se han dado cuenta de los beneficios que tiene esta disciplina. Y están desmontado todos los tópicos que la han rodeado", aplaude Alberto Navarro, miembro de la junta directiva de la Federación Aragonesa de Boxeo.

El One Fitness de la capital aragonesa es el punto de encuentro para pulsar la salud de una modalidad "no muy querida por las instituciones». "Por desgracia, en este deporte no tenemos amparo del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento. Se ha multiplicado por cinco el número de licencias en Aragón: pasaremos de 200 entre competidores (160) y monitores. Y, ahora, hay más gente entrenando que en otros deportes de contacto. Creo que estamos haciendo las cosas bien para que se nos tenga más en cuenta", reclama Navarro, quien, además de practicar boxeo por placer, lo arbitra profesionalmente desde hace muchos años.

Buena parte del éxito "es de ellas". Una veintena de mujeres de todas las edades se da cita en la instalación y gritan alto y fuerte "¡boxeo, boxeo!". Silvia Otero se proclamó campeona de España de minimosca en 2014, es entrenadora de boxeo, madre de una revoltosa niña, Nahia, a la que le gusta jugar con los guantes de su padre, el púgil Cristian Cantalapiedra, secretaria de la Territorial –"lleva las cuentas de forma impecable, tenemos superávit", resalta con orgullo Navarro– y una de las principales animadoras a seguir el camino del ring. "Algo está cambiando en la sociedad. Antes resultaba extraño a la gente decir que practicaba boxeo. Pero la respuesta es sencilla: es uno de los deportes más completos que hay a nivel físico", apunta Otero, quien empezó a entrenar con 32 años y con 35 se hizo con el título nacional. "Esta disciplina es táctica y técnica, mover las piernas, vencer la defensa del rival... Es destreza física e inteligencia", enumera.

Luchando contra corriente, se ha acercado a nuevos públicos. Judith Miralles, licenciada de Derecho, estudiante de judicatura e investigadora de la memoria de las víctimas del Holocausto, defiende en pleno 2019 que ya no sea un territorio exclusivo de hombres. "Cuando yo empecé a entrenar con Joan Pintor solo había chicos; la única mujer era yo y no he tenido ningún sentimiento de inferioridad. Llevo ocho años y ya no hay barreras que nos paren. Yo solo veo un deporte que nos refuerza física y mentalmente. Que es muy respetuoso y, sobre todo, aporta mucha disciplina. Los comentarios contrarios al boxeo vienen del desconocimiento porque una vez que lo practicas no lo dejas. Y hay mucho compañerismo", explica Miralles, alumna de Miguel Ángel Peña en el Seúl.

Al hogar del excampeón de España también acude Clara Sanz, empresaria, que se llena de argumentos para ensalzar un deporte que "ayuda a sacar todo el potencial que llevamos dentro". "La mujer siempre ha sido mucho más vulnerable por la educación que la sociedad nos ha inculcado, por esa inferioridad con la que se nos ha presentado. Pero sabemos que podemos ser fuertes. Es una disciplina física, mental, de estrategia. Te enseña mucho para la vida, a saber cuándo conviene defender y atacar…", desarrolla Sanz.

"En estos momentos de indefensión de la mujer, el boxeo me ayuda a estar más tranquila"

A su lado, Denisa Román quiere desterrar también el estereotipo de que el boxeo es un deporte violento. "Está claro que es un deporte de contacto, que hay golpes y que tiene una parte agresiva. Pero hay unas reglas establecidas… A mí me refuerza la autoestima, el autocontrol, sé que voy a ser capaz de conseguir más cosas", explica esta monitora de gimnasia, quien formula otro alegato a favor de la práctica del boxeo entre las féminas: la seguridad: "En estos momentos, en los que mujer está en una situación de indefensión, sí que me ayuda a estar más tranquila. Creo que tener unas nociones y unas técnicas en un momento dado me pueden salvar de una situación comprometida en caso de una agresión. Me daría seguridad para reaccionar si hay un ataque, y podría esquivar el primer puñetazo y echar a correr".

La Federación Aragonesa presidida por Ricardo Lecina, amparada por el Consejo Superior de Deportes, trabaja por llevar esta disciplina, ¡olímpica para la mujer a partir de 2012!, hasta el último rincón de la Comunidad. "Con Pablo Iniesta, seleccionador de la federación, junto con otros preparadores titulados, impartimos cursos y seminarios de arbitraje y entrenamiento; organizamos veladas amateur; vigilamos que se cumpla el reglamento dentro y fuera del cuadrilátero... Estamos muy orgullosos del plan de tecnificación para menores de edad, que se inician desde los cuatro años. Lo damos una vez al mes y vemos que hay el mismo número de chicas que de chicos: son principalmente juegos, y se empiezan a hacer movimientos que están relacionados con el boxeo, pero sin golpeo a saco ni guantes», detalla Navarro.

La Pantera Vero, pionera

Hace quince años, Verónica Lacruz no podía hacer guantes porque no había chicas que se acercaran al cuadrilátero sin recelos. Pero la Pantera Vero, su nombre de guerra en honor al animal que lleva tatuado en la pierna derecha, logró noquear todos los prejuicios que han perseguido al boxeo femenino y convertirse en la primera aragonesa que peleó en un combate oficial (21 de noviembre de 2004). Vestida de rosa, emulando a su ídolo María Jesús Rosa, primera española campeona mundial, fallecida el pasado 19 de diciembre, Vero abrió el camino. "¿Qué ha cambiado en estos quince años? Todo y de forma radical. Poco a poco se han dado pasos firmes y ahora en Aragón somos un montón de mujeres luchadoras y guerreras. Tenemos superboxeadoras en España, como la gran Joana Pastrana, espejo en el que fijarse las jóvenes. Yo fui pionera y me siento muy orgullosa de la decisión que tomé porque era mi deporte", afirma Verónica, que suma más de 40 peleas en su palmarés, donde reluce la medalla de bronce en el Campeonato de España de 2012, además de presumir "de un montón de amigos y de una pequeña de doce años que sigue mis pasos".

Cuando se habla de mujer y boxeo también se plantea la cuestión de la feminidad. ¿Son menos femeninas las chicas que se ajustan los guantes? "Cada una es como es y eso depende de la personalidad que cada una tenga. Hay que huir del estereotipo de mujer brutalizada. Este deporte es una excusa más para abrir el debate y que cada una se acerque a la actividad como quiera", responde Iliana Melero, quien lleva un lustro dentro del ring y la presenta diez peleas en su currículum, una cifra que crecerá con sus próximas citas en Italia, Portugal y en los Campeonatos de España. "Es bueno que se hable de deporte femenino, de boxeo femenino, porque se están consiguiendo éxitos. Es súper importante", reclama Beatriz Pacha, que se prepara para debutar. La zaragozana reivindica su papel sobre la lona. «Siempre se habla de la debilidad de la mujer, pero somos guerreras. Y cuando una mujer me dice que el boxeo no es un deporte femenino, le reto a que lo pruebe», advierte.

"Cada una es como es. Hay que huir del estereotipo de mujer brutalizada"

Irene Puente es profesora de segundo de primaria del colegio Compañía de María y en abril es posible que su nombre se anuncie en una velada de forma oficial. "Doy este paso en defensa de la mujer competidora, lo hago por mí pero también para decir que las mujeres podemos pelear de tú a tú. Tenemos esa visión del boxeo como un deporte marginal, pero este paradigma está cambiando y, poco a poco, hay más gente lo prueba. Me pasó a mí", relata Irene que recurre a su rol de educadora para romper los miedos de una madre a que su hija conozca el boxeo: "Es un deporte olímpico, se aprende una disciplina y técnica. Mis alumnos saben que boxeo y siempre les digo que es el deporte que, cuando lo descubres, te engancha y no lo dejas", concluye.

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