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Comunicación

COMUNICACIÓN

El futuro se escribe con cinco ges... para bien y para mal

Mientras se anticipan increíbles avances, también preocupan el papel de las empresas o la vulnerabilidad del usuario

Infografía sobre el 5G
Al final de la noticia puede ver una infografía sobre el 5G
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El aumento en la velocidad de la conexión, la reducción de la latencia –el tiempo de respuesta desde que se envía una orden por internet hasta que se ejecuta– y el incremento del número de dispositivos que se pueden conectar a una red hace que la tecnología 5G abra la puerta a soñar con servicios que, con la infraestructura actual, son imposibles. Los ámbitos beneficiados son varios, como la medicina. Con la red 5G será posible realizar diagnósticos a distancia e, incluso, operaciones.

El ocio verá ampliados sus límites, especialmente en el ámbito de los videojuegos, que podrán almacenarse y jugarse desde la nube. No será necesario comprar un disco físico ni estar pendiente de las especificaciones de la consola o el ordenador, todo se realizará en el ciberespacio.

Los robots también gozarán de un empujón, ya que será posible manejarlos desde la otra punta del mundo sin desfases. Así, podrán realizar tareas peligrosas para los humanos o evitarles desplazamientos.

Uno de los ejemplos más pregonados es el de la conducción autónoma. Sin latencia, un coche independiente podrá recibir la orden de frenar a tiempo para evitar un accidente. También será posible que se comunique con otros miles de vehículos para calcular la ruta más eficiente, terminando con los atascos.

Batalla por el control

No todo son buenas noticias en la implantación de esta tecnología. Cuantos más aparatos de nuestro entorno cuenten con conexión a internet, más fácil resulta que alguien acceda de forma fraudulenta a ellos.

Por otra parte, una de las empresas que más contratos ha firmado para instalar la red 5G por el mundo está actualmente en el ojo del huracán político y mediático: Huawei. En España, Vodafone no comercializará por el momento sus teléfonos 5G, pero sí seguirá contando con la compañía china ya que, junto a la sueca Ericsson, es su proveedora de cobertura 5G. En su veto a la empresa, Donald Trump amenazó con dejar de compartir información con los países europeos que permitieran a Huawei operar con la 5G en su territorio.

Además, en plena confrontación por el control de los datos personales, la 5G puede jugar una mala pasada porque, de nuevo, cuantos más artefactos empleemos para comunicarnos, más información estaremos compartiendo. "Es fundamental entender que la tecnología no es neutral, que se desarrolla por unos intereses concretos y que hay que conocer los modelos de negocio que hay detrás de estos servicios", explica Inés Bebea, ingeniera de telecomunicaciones y fundadora de Ondula, asociación que busca realizar pedagogía sobre las tecnologías de la información. "Necesitamos una educación digital crítica", añade.

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