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Concha Velasco, una muerta muy viva en las Esquinas

La actriz protagoniza, del 4 al 20 de octubre, ‘El funeral’, «una comedia sobrenatural» dirigida por su hijo

Concha Velasco, con Jordi Rebellón, en 'El funeral'.
Concha Velasco, con Jordi Rebellón, en 'El funeral'.
Heraldo.es

El de las Esquinas es el único teatro de Zaragoza que a Concha Velasco le quedaba por pisar. Lo hará con ‘El funeral’, una "comedia sobrenatural", escrita y dirigida por su propio hijo Manuel, en la que interpreta a Lucrecia Conti, una artista fallecida, una diva («un personaje basado en muchas actrices diferentes», dijo Velasco), que vuelve de entre los muertos a su propia capilla ardiente, que se celebra en un teatro. Allí estará su familia, su representante (interpretado por Jordi Rebellón) y el propio público, que tendrá un papel muy participativo en esta obra que rompe varias veces la cuarta pared. Irene Gamell, Ana Mayo y Emmanuel Medina completan el reparto de este montaje que estará en cartel del 4 al 20 de octubre.

"La obra es muy divertida, esto no es Shakespeare, lo que no quiere decir que no sea inteligente", explicó Velasco. "Se hacen guiños al mundo del cine, de la televisión, a cosas de los jóvenes, porque mi hijo Manuel tiene 43 pero parece que tenga 18".

De este primer trabajo con su hijo, comentó: "Ha sido demasiado duro conmigo en los ensayos, no me pasaba nada. La única diferencia con otros directores que he tenido es que me llamaba madre. Pero es que yo también soy muy exigente con los directores...".

A punto de cumplir 80 años, Velasco ha sufrido algunos reveses de salud, pero sigue llena de proyectos. En lontananza tiene una nueva temporada de la serie de televisión ‘Las chicas del cable’, cuyo, personaje, curiosamente, también ha sido resucitado. Y prepara con Bambú producciones un proyecto aún muy embrionario de una serie sobre su propia vida.

Dice no tener complejos –"si acaso un poco el cuello"–, y se dice recuperada en lo personal de bajones pasados y se enorgullece de haber suspendido actuaciones solo dos veces en toda su vida. Su compromiso es total: "Al escenario salgo pensando que el público ha comprado una entrada anticipadamente, y no se le pueden contar excusas, distraerle contándole cosas, hay que darle. Tiene que tener la sensación de que es la primera vez y la última".

En este empeño tiene una aliada especial, la Virgen del Pilar, a la que reza todos los días y cuyas estampitas y fotos suyas con ella pueblan la nevera de su casa.

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