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tercera edad

Ana Lorao: la vecina más longeva de Alagón cumple 104 años

Nació el 25 de julio de 1918 en Alagón, el año de la gripe española. Este domingo, rodeada de familiares y amigos, soplaba las velas un año más: "No me imaginaba yo llegar tan lejos".

Ana Lorao, la vecina más longeva de Alagón, sopla 104 velas.
Ana Lorao, la vecina más longeva de Alagón, sopla 104 velas.
C. I.

Un año más, el municipio zaragozano de Alagón celebra el cumpleaños de su vecina más longeva. Se trata de Ana Lorao Viñuales. Nació el 25 de julio de 1918, "el año de la gripe española", destaca. Hasta la fecha, ha superado esta y la otra pandemia, la de la Covid-19. Este domingo, un año más rodeada de familiares y amigos, soplaba las velas en el restaurante Entalto haciendo alarde de su gran sentido del humor y frescura característicos.

Permanece con los ojos bien abiertos, atenta a todo lo que ocurre a su alrededor. “Me tendré que empapar de lo que pasa, ¿no?”, afirma, entre risas. Y eso que hoy ella es la protagonista. Todo el mundo quiere abrazar a la cumpleañera. "Este año te he traído flores, porque no te gustó la colonia", le dice un primo. "Ya me acuerdo, ya. Esto sí que me gusta", responde ella, mientras los ramos y las macetas se amontonan en uno de los laterales del establecimiento.

Pero sin duda, el regalo estrella de este año ha sido Ani, una pequeña Yorkshire de apenas dos meses de vida a la que no deja de abrazar durante toda la comida, regalo de Mari Carmen Calvete (64), su hija. "En mi casa siempre ha habido animales. De niña mis abuelos tenían vacas, y yo siempre he tenido perros y gatos", explica.

Aunque en el último año su estado de salud se ha visto algo afectado, Ana no pierde las ganas de vivir ni de comer, como demostraba disfrutando de su plato de paella y del posterior trozo de tarta de chocolate, con sus velas con el número 104, mientras los presentes entonaban el cumpleaños feliz. "Son muchos años ya. No me imaginaba yo llegar tan lejos. Al menos tengo buena memoria y no me duele nada", destaca.

Ana Lorau, en una imagen este domingo.
Ana Lorau, en una imagen este domingo.
C. I.

Y eso que viene de una familia de mujeres longevas, ya que tanto su hermana como su abuela superaron los 100 años. La ola de calor le está resultando dura. Y eso que nació en uno de los meses más calurosos del año. "No aguanto estas temperaturas, aunque ya he pasado mucho calor y mucho frío a lo largo de mi vida", espeta, haciendo a referencia al pasado de churrera que vivió con su familia.

Su padre murió a los 33 años -cuando ella tenía tan solo 3 meses- a causa de la gripe española. Fue entonces cuando su madre decidió comenzar a preparar churros en casa, los cuales vendían en la misma puerta de casa, en la plaza de España. "Cuando éramos mayores, mi hermana se iba a vender a la estación y yo a la fábrica de remolacha, a la entrada y salida de los trabajadores", señala.

Por eso, en el pueblo se les conoce como ‘Las churreras’, trabajo que dejó a los 32 años al casarse con el que fue, admite, el único amor de su vida. Desde entonces, se dedicó al cuidado del hogar y de su familia. Residió una temporada en Figueruelas donde su marido trabajó como administrativo en la fábrica de harina hasta su cierre, hace 46 años. En 1981, al enviudar, se mudó con su hija a Alagón. Desde entonces siempre han estado juntas.

"Me siento muy afortunada de estar disfrutando de mi madre durante tanto tiempo y de que se encuentre tan bien. Tiene mejor salud que yo", bromea su hija, de 65 años, notablemente emocionada. "Aunque este año nos ha dado algún que otro susto, hay que reconocer que tiene una cabeza envidiable, y hasta ve la tele sin gafas", afirma.

Siguiente objetivo: a por los 105

Sobre los trucos que ha seguido para llegar con tan buena salud a esta edad, afirma que no ha hecho nada fuera de lo normal, solo "comer de todo, y hacer siempre lo que me ha apetecido". Además, a sus 104 años sigue ayudando a su hija en la cocina, a limpiar las judías verdes, una de sus verduras favoritas. También tiene un consejo para la gente joven: "Que sean lo mejores que puedan, que no se traten mal, que no merece la pena".

Quienes la conocen, aseguran que siempre ha sido muy presumida, y que tiene "mucho genio", algo que ella confirma convencida: "Siempre me he llevado bien con todo el mundo y nunca me he callado nada. Si hay que decir algo, se dice y punto". Y, como broche de oro, Ana tiene clara la despedida: "¡Nos vemos al año que viene!".

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