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María Morer, de Ainzón, cumple 105 años: "No he estado enferma en mi vida"

Natural de Ainzón (Zaragoza) María Morer, una de las personas más longevas de Aragón, cumplió este jueves 105 años, presumiendo de una "magnífica salud".

María Morer, en la celebración de su 105 cumpleaños.
María Morer, en la celebración de su 105 cumpleaños.
M. J. M.

Nació cuando ya había estallado la primera Guerra Mundial y España pasaba por una gran crisis que hizo peligrar al gobierno e incluso al sistema de la Restauración. Con tan solo un año vivió la que ahora recordamos como la otra pandemia, la de la gripe española, y en plena juventud, le tocó de cerca la Guerra Civil

Acontecimientos que se estudian en los libros de Historia que para María Morer, nacida en Ainzón (Zaragoza) el 30 de junio de 1917, son solo un puñado de recuerdos. "En 105 años han pasado muchas cosas, demasiadas, y todo ha cambiado una barbaridad y muy deprisa, sobre todo en estos últimos tiempos. Pero yo he tenido y tengo una vida muy buena", dice María, quien solo recuerda un momento malo en sus más de cien años de vida. "Mi marido y mi padre fallecieron con una diferencia de tan solo quince días. Son cosas que pasan", recuerda la zaragozana.

Jubilada desde 1982

Cuando "era joven" trabajó varios años en el sector textil en su pueblo, Ainzón, que dejó para trasladarse a vivir a Zaragoza. "Allí estuvo como empleada doméstica en una casa hasta que se jubiló, al cumplir los 65. Le cogieron tanto cariño que incluso los hijos de los dueños de la vivienda en la que trabajaba vinieron este jueves para celebrar con ella su cumpleaños", cuenta María José Morer, una de los nueve sobrinos de María. 

"En 105 años han pasado muchas cosas, demasiadas, y todo ha cambiado una barbaridad y muy deprisa, sobre todo en estos últimos tiempos"

"Tuvo cuatro hermanos, entre ellos mi padre, y aunque ella era la mayor, todos fallecieron ya", dice María José, que reside en Borja. "Es una maravilla ver que está tan bien de salud, porque disfruta de todo y es feliz con lo que tiene", comenta la sobrina de María.

María Morer, en una celebración familiar en marzo de este año.
María Morer y su sobrina María José, en una celebración familiar en marzo de este año.
M. J. M.

"No he estado en un hospital más que para cuidar de mis familiares. Nunca he estado enferma, ni siquiera he cogido el covid, y solo tomo una medicación para la tensión, aunque yo creo que la tengo bien", comenta María al preguntarle por su estado de salud. Solo un "susto" ha hecho que dejara su casa, en la que vivía sola con 104 años, "con la única compañía de una chica que le ayudaba a hacer la compra y limpiar un poco" -apunta su sobrina-, para trasladarse a la residencia de Ainzón.

"El 10 de mayo se cayó y se rompió la cadera. Vivía justo detrás de mi casa y cuando vi que no había subido la persiana por la mañana imaginé que algo le había pasado. Tuvo una caída por la noche. Cuando llegué, ella se las había apañado para coger la manta de la cama y la almohada y acomodarse en el suelo hasta que llegué. Es increíble la fortaleza que tiene con su edad", dice su sobrina.

Tanta que, poco más de un mes después, operación incluida, María ya vuelve a caminar. "Siempre decía que si le pasaba cualquier cosa se iría a la residencia de su pueblo. Ahora tiene claro que como necesita 'un poco de ayuda' allí está mejor", comenta María José Morer.

María Morer, hace unos días, en la residencia de Ainzón en la que reside.
María Morer, hace unos días, en la residencia de Ainzón en la que reside.
M. J. M.

"Yo me encuentro fenomenal, me siento como si fuera una joven de 15 años. No sé el tiempo que me queda, me iré cuando tenga que ser, pero mientras tanto hay vivir de la mejor manera posible", dice María, a quien este jueves sus compañeros de la residencia le hicieron una felicitación por su 105 cumpleaños, que recibió emocionada. "Además me voy a comer con mi sobrina María José y el día 2 vendrán otros familiares y también iremos a un restaurante. Me gusta mucho salir por ahí", asegura la centenaria.

"Yo me encuentro fenomenal, me siento como si fuera una joven de 15 años. No sé el tiempo que me queda, me iré cuando tenga que ser, pero mientras tanto hay vivir de la mejor manera posible"

Tanto le gusta que para ella lo peor de la pandemia fueron "los tres meses encerrada en casa". "Incluso entonces, bajaba todos los días a comprar. Le insistíamos en que era peligroso y que tuviera cuidado, pero tenía claro que si tenía que coger el coronavirus, pues lo cogía y ya está", recuerda su sobrina. "Al final hay que vivir y aprovechar la vida", repite en varias ocasiones María. Quizá sea ese, precisamente, el secreto de su longevidad. 

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