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Los forenses alertan de que el autor del crimen del Arrabal podría volver a matar

El pasado 16 de enero, Enrique S.B., de 51 años, asfixió y rajó después el abdomen con un cuchillo al hombre con el que llevaba más de 14 años conviviendo en Zaragoza.

Los bomberos tuvieron que entrar por la terraza a la vivienda donde se produjo el crimen y facilitar el paso a la Policía.
Los bomberos tuvieron que entrar por la terraza a la vivienda donde se produjo el crimen y facilitar el paso a la Policía.
Heraldo

El vecino del Arrabal que el pasado 16 de enero asfixió y rajó el abdomen con un cuchillo al hombre con el que llevaba más de 14 años conviviendo tenía «totalmente alteradas sus capacidades de conocer y decidir». Según los forenses, el homicida, Enrique S.B., de 51 años, padece una esquizofrenia paranoide. Y cuando atacó a la víctima, José Antonio R.R., algo mayor que él, presentaba «un cuadro psíquico agudo por descompensación de su enfermedad» que le impedía calcular «el alcance y las consecuencias» de sus actos.

En las conclusiones del informe que han remitido a la juez que instruye el caso, titular del Juzgado de Instrucción número 12, los especialistas del IMLA le advierten también de la peligrosidad del encausado. «De existir otra descompensación, pudieran repetirse hechos de similares características», señalan estos médicos, refiriéndose a la posibilidad de que Enrique S. B. vuelva a agredir o incluso matar a alguien. Por ello, ponen de manifiesto la necesidad de que el paciente se someta a un riguroso control médico «aún en contra de su voluntad».

Los forenses explican que tras su detención por el crimen y su posterior ingreso en la unidad de psiquiatría del hospital Miguel Servet, el vecino del Arrabal experimentó una «franca mejoría». Y si bien en el momento de su arresto deliraba y hablaba de un «complot» del CNI contra él en el que habría estado implicado el fallecido, parece que en cuestión de dos semanas empezó a comportarse con cierta normalidad.

"Me lo fumo todo desde joven, hasta el pegamento"

El investigado, que se encuentra en la prisión de Zuera desde comienzos de febrero, sería por tanto inimputable. Y todo apunta que lo único que habrá que dirimir en el juicio será el tiempo que deberá seguir en tratamiento en un centro psiquiátrico. El informe forense confirma que Enrique S. B. arrastra problemas con las drogas desde muy joven. «Desde el colegio, todo lo que me dan me lo fumo, incluido el pegamento», confesó a los facultativos. Esta grave adicción hizo que hace cinco años le reconocieran una incapacidad del 57% por un trastorno de la personalidad y una alteración de la conducta por dependencia a sustancias psicoactivas.

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