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tribunales

Crimen de Badoo: el jurado declara culpables de asesinato a los dos acusados

Considera probado que la pareja se puso de acuerdo para citar a la víctima con el único objetivo de apoderarse de sus bienes por el medio que fuera, incluso quitándole la vida 

Crimen de Badoo: el jurado declara culpables de asesinato a los dos acusados
Crimen de Badoo: el jurado declara culpables de asesinato a los dos acusados
Heraldo.es

La deliberación ha sido larga pero, al final, no ha habido sorpresas. El jurado ha declarado culpables a Mohamed Achraf Darai, de 38 años, y a Hendangeline Candy Arrieta Landázabal, de 36, del asesinato, robo con violencia y detención ilegal de José Antonio Delgado Fresnedo, a quien captaron por la red de contactos Badoo con el único propósito de apoderarse de sus pertenencias, al precio que fuera, incluso quitándole la vida.

La fiscal Ana Díez y la acusación particular, ejercida en nombre de la familia por la penalista bilbaína Estefanía Rojo, han solicitado penas de 32 y 35 años de cárcel, respectivamente, ya que a esos delitos añaden el de estafa porque los acusados vendieron el coche de la víctima. Reclaman, además, una indemnización de 276.843 euros para los familiares (padres, hijo y dos hermanos) del informático asesinado. Exigen, además, cinco años de libertad vigilada y la prohibición de acercarse a la familia del asesinado o a Luceni durante 25 años. 

Juan José Serra, abogado del matrimonio que adquirió el vehículo y adelantó 11.000 euros en metálico, de los 21.000 que pactaron con los criminales, pidió 3 años de cárcel por estafa y la devolución de esa cantidad.

Mientras, la defensa de Achraf y Arrieta, a cargo de los letrados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcén, han tenido que adecuar sus solicitudes de pena al veredicto del jurado y han solicitado 20 años por asesinato, 2 por robo, 2 por detenición ilegal y seis meses de cárcel por estafa.

Tras once horas de deliberación, los nueve miembros del jurado han llegado a la conclusión de que el 6 de septiembre de 2019 el vecino de Guecho (Vizcaya) llegó a la estación de Luceni, donde había acordado verse con Candy Arriet. El informático vasco, de 54 años, conducía un Mercedes deportivo de alta gama, dotado con wifi, y se encontró con la acusada, a la que había conocido a través de fotografías que había subido a la plataforma de contacto.

Cuando estaba confiado, el acusado Mohamed Achraf, de forma sorpresiva, lo golpeó, redujo e inmovilizó con el afán de sustraerle los efectos personales y el vehículo. De hecho, desde ese momento Achraf se apoderó del Mercedes y ese mismo día por la noche lo aparcó en Alagón y Candy Arrieta lo puso a la venta en milanuncios.com. Al día siguiente ya se interesó por el deportivo un comprador, al que se lo enseñó en el parquin del Mercadona de Utebo, y pactó un precio de 21.000 euros, de los que adelantó 11.000 en efectivo. Esta suma se la entregó a la acusada el 8 de septiembre en la calle Bonn de Zaragoza.

Mientras todo esto ocurría con su coche, José Antonio Delgado estaba secuestrado en la nave del número 9 de la calle Plátano de Pedrola, donde vivían la pareja acusada. Allí fue atado con bridas, amenazado y golpeado cruel y salvajemente con objetos contundentes, en la cabeza y en el tórax, sin poderse defender, hasta que les dio las claves de sus tarjetas.

El jurado ha considerado probado que la víctima estuvo retenida los días 6, 7 y 8 de septiembre y que la golpearon los dos acusados o uno de ellos con la anuencia del otro. El último día, malherido y con graves lesiones internas, metieron a José Antonio Delgado en el maletero del coche del acusado y lo llevaron a la zona descampada conocida como barranco del Lobo. Allí cavaron una fosa, lo desnudaron y a continuación, estando aún vivo pero en estado agónico, lo enterraron.

La Guardia Civil encontraría su cadáver el 27 de septiembre, cruzando datos de teléfonos móviles y siguiendo el rastro por satélite que dejó la pulsera telemática que llevaba Achraf por orden judicial como medida de seguridad para mantenerlo alejado de su exmujer, a la que maltrataba.

Los investigadores, entre ellos agentes de la Ertzaintza, encontraron en la nave que servía de domicilio para los acusados pertenencias de la víctima, tales como sus gafas graduadas, un palo de golf, una bolsa de viaje marca Emporio Armani y una cadena y una alianza de oro que la acusada tiro al inodoro cuando ya estaba detenida y custodiada. 

Ahora será el magistrado-presidente del jurado, Mauricio Murillo, quien dicte la sentencia e imponga las penas a los acusados de acuerdo con el veredicto del jurado, que ha mostrado su oposición a que les sea aplicada la remisión de la pena o cualquier posibilidad de indulto. 

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