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TRIBUNALES

Crimen de Badoo: "La víctima estuvo sufriendo una lenta agonía, consciente y respiró y tragó tierra"

Los médicos forenses ilustran al jurado sobre la espantosa muerte que los asesinos dieron a José Antonio Delgado, al que citaron y engañaron por Badoo

Los acusados estuvieron buena parte del juicio tomando notas y consultando con sus abogados.
Los acusados estuvieron buena parte del juicio tomando notas y consultando con sus abogados.
Toni Galán

Los médicos forenses no han podido ser más claros ni más explícitos: José Antonio Delgado Fresnedo murió tras una lenta agonía, consciente y respirando y tragando la tierra de la fosa en la que sus asesinos lo enterraron en un paraje inhóspito de Pedrola. La cuarta sesión del juicio contra Candy Arrieta Landázabal y Mohamed Achraf Darai por el secuestro, robo y asesinato del vecino de Bilbao de 54 años, al que atrajeron hasta Luceni engañado con la promesa de un encuentro sexual por la red Badoo, estuvo dedicada a las pruebas periciales.

Las conclusiones de los médicos forenses fueron impactantes para los miembros del jurado y todos los presentes en la sala, en la que se encuentra la familia del fallecido. Pero la necesidad de entender cómo fueron las horas que Delgado estuvo en manos de sus captores y cómo lo maltrataron hizo que los profesionales de medicina legal tuvieran que exponer un informe de manera especialmente didáctica.

La autopsia determinó que fue salvajemente agredido y presentaba dos grandes áreas en las que recibió golpes intensos. Por un lado, un traumatismo craneal con tres focos contusivos, muy dolorosos, efectuados con un objeto manejable, rígido, romo y no de mucho peso similar a una herramienta. Por otro, un traumatismo torácico que le rompió cuatro costillas en el lado derecho y cinco en el izquierdo. Semejantes lesiones fueron causadas, con alta probabilidad, cuando estaba en el suelo y recibió una potente patada y posterior pisotón.

Todos los golpes los recibió mientras tenía amarradas las muñecas con bridas con tal fuerza que presentaban hendiduras porque le rompieron la piel. Sin embargo, las manos estaban intactas, no tenían lesiones, lo que indica que la víctima no las pudo utilizar en ningún momento para defenderse.

Los médicos José Manuel Arredondo y Salvador Baena han indicado que cada lesión por separado no produce la muerte. "Todas juntas sí. Causan dolor, dificultad respirar, sangran, pero la persona sigue consciente", han subrayado. A la pregunta de si saben cuánto tiempo tardó en morir, han respondido que no podían precisarlo pero que lo que sí saben es que no fue una muerte inmediata.

Han concluido que el fallecimiento de José Antonio Delgado se produjo por un fracaso respiratorio y shock hemorrágico por el gran traumatismo torácico y craneal. "Y con presencia de tierra en faringe, laringe, esófago y estómago, síntoma inequívoco de intento de supervivencia previa al enterramiento", han añadido.

En la vista oral, dirigida por el magistrado Mauricio Murillo, los miembros del jurado han escuchado a los guardias civiles que analizaron tanto los restos biológicos y extrajeron los ADN de los acusados, como los teléfonos móviles que los sitúan en los lugares clave con la víctima y la tierra, la misma del enterramiento, encontrada en su coche y la pala y el pico hallados en la nave de Pedrola en la que vivían. Igualmente, expusieron con detalle cómo el GPS del brazalete telemático por maltratador que llevaba Mohamed Achraf para controlar sus movimientos les permitió describir sus recorridos desde la nave a la fosa de enterramiento, así como en los cajeros donde sacó el dinero de la víctima.

El juicio continúa esta tarde con los informes de las partes. La fiscal, Ana Diez, ha mantenido la misma pena: 32 años por asesinato con tres agravantes (alevosía, ensañamiento y abuso superioridad), detención ilegal y estafa.

La acusación particular, a cargo de la abogada Estefanía Rojo, ha tenido que retirar su petición prisión permanente revisable al no quedar probada la participación de otra persona más y, por lo tanto, no se les considera grupo criminal al ser solo dos acusados.

El letrado Juan José Serra Peñafiel, que representa a los estafados por los acusados con la venta del coche de la víctima, pide tres años por este delito.

Mientras, la defensa de Mohamed Achraf, ejercida por Carmen Sánchez, ha solicitado la absolución o, si es encontrado culpable, calificó los hechos de homicidio y hurto. Lo mismo hizo Luis Ángel Marcén en nombre de su cliente, Candy Arrieta, pero en su caso como cómplice de los delitos de homicidio y hurto.

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