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La Fiscalía de Zaragoza advierte que no será "blanda" con el repunte de la violencia y los ataques a policías

Sus estadísticas no reflejan un alarmante repunte de los delitos, pero percibe más agresividad en la calle. Los empresarios de la noche y los vecinos confían en que el fin de las restricciones alivie el problema.

Los botellones en la plaza del Justicia durante la semana del Pilar obligaron a reforzar la presencia policial.
Los botellones en la plaza del Justicia durante la semana del Pilar obligaron a reforzar la presencia policial.
Francisco Jiménez

Una madrugada de graves disturbios y desórdenes públicos que obligaron a la Policía Nacional a cargar contra cientos de jóvenes en pleno Casco Viejo, los violentos asaltos que acabaron con varias víctimas en el hospital y los últimos ataques sufridos por agentes fuera de servicio han proyectado una imagen atípica de Zaragoza, una capital que las estadísticas siguen situando entre las más seguras del país. Pero, ¿hasta qué punto estos han sido hechos puntuales?, ¿hay motivos para la alarma o que hagan pensar en un recrudecimiento de la delincuencia en una ciudad tradicionalmente tranquila?

La Policía Nacional y la Local han renunciado a pronunciarse oficialmente sobre esta realidad, pero sí lo han hecho los sindicatos para denunciar un «aumento de la agresividad» y una «banalización de la violencia». Para evitar el «efecto llamada» y la «sensación de impunidad», apuestan por condenas más severas que permitan restaurar el «quebrado principio de autoridad». Y la Fiscalía Provincial parece haber recogido el guante, porque si bien no ha visto reflejada esta sensación de inseguridad en sus estadísticas, reconoce haber percibido también «un punto más de agresividad» y advierte que no será «blanda» a la hora de intentar poner coto a estas conductas.

Los empresarios de la noche y los vecinos de las zonas donde la mayor presencia de gente en la calle se ha traducido en conflictos tampoco ocultan su preocupación, pero confían en que el fin de las restricciones impuestas por la pandemia –sobre todo, a la hora de reducir aforos en lo bares y «empujar» al público a la calle– permita reducir tensiones y devolver la calma a la ciudad.

La Fiscalía de Zaragoza: "Se ha minimizado o frivolizado el principio de autoridad"
Felipe Zazurca, jefe de la Fiscalía Provincial de Zaragoza.
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La experiencia del fiscal jefe de la Audiencia de Zaragoza, Felipe Zazurca, le dice que los casos que ahora entran no son «ni más ni menos violentos que antes», pero matiza que los compañeros que hacen guardia en los juzgados sí que le transmiten que la gente está más agresiva. Le preocupan los últimos casos de atentados a policías registrados en la capital, como el sufrido por un inspector jefe en un bus urbano, y dice que es un tema «complejo». «Se ha frivolizado, relativizado o minimizado el principio de autoridad. Creo que no es una reflexión conservadora, es una reflexión ética».
   Zazurca no es ajeno a las críticas que por estos casos han vertido los sindicatos policiales, quejándose del tratamiento penal que se les da. Pero se muestra tajante al decir que la Fiscalía no es si será «blanda» al abordarlos. «Tengo la certeza, porque veo las calificaciones que van a juicio, de que aquí no somos blandos a la hora de calificar como atentado las agresiones a policías», segura.
   Entiende que a veces no se comprendan los acuerdos que se alcanzan con los acusados por estas agresiones (otro reproche de los policías), pero lo explica: «Lo que te facilita la institución de la conformidad es aligerar la justicia. Pero, claro, no puede ser a costa de una pena ridícula. La conformidad busca los beneficios para el reo y que la pena sea siempre proporcional con el hecho».
   Considera que hay que valorar bien durante la fase de instrucción si se trata de un delito de atentado a la autoridad o de resistencia y qué penas se piden. «Hay que delimitar cada hecho. No todas las agresiones son iguales, algunas son muy directas y dolosas y en otras cabe el delito inferior, que es la resistencia, con pena de prisión o multa».

Bares y discotecas: "Te arrancan la puerta a patadas y creen que con pagarla basta"
OCIO NOCTURNO TRAS EL FIN DE LAS RESTRICCIONES EN EL CASCO VIEJO DE ZARAGOZA / 22-10-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
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Los empresarios de ‘la noche’ reconocen el aumento de la violencia entre los clientes de sus negocios. Lo consideran un efecto colateral de las restricciones de la pandemia y apuestan por una ordenanza cívica que regule la convivencia en las calles de Zaragoza. «Uno se pone a tirar copas al suelo o a gritar a las cuatro de la mañana y no pasa nada», explica Alberto Campuzano, presidente de la asociación provincial de bares y discotecas. «Por eso –añade–, hace tiempo que apostamos por una ordenanza cívica que ponga coto a todo esto y permita multar a quien no muestra ningún respeto por los demás. Esto es algo con lo que ya cuentan otras ciudades». Para Campuzano, el confinamiento y las limitaciones posteriores han tenido un efecto directo sobre el ocio nocturno.
   «Nos hemos encontrado con una generación de chavales que se ha hecho mayor de edad durante la pandemia. Venían del botellón y las fiestas en los pisos, donde todo vale. Ahora vienen otra vez a los bares y discotecas con ganas de recuperar el tiempo perdido y se han dado cuenta de que aquí hay que respetar unas normas», explica el portavoz del sector en Zaragoza. «Hace unos días un joven arrancó una puerta de mi local a patadas –recordaba–. Al reprocharle su acción, pretendía pagar los daños y zanjar el asunto.Pero le hicimos ver que no se trata solo de dinero, sino de respetar una convivencia». Campuzano sabe que hay que tener «paciencia» y toca «reeducar» a toda esa generación. Para evitar las peleas y los altercados dentro de los pubs, invita también a sus compañeros a reforzar la seguridad y el control de acceso.«Si alguien te la lía y le vuelves a dejar entrar, ya sabes que la próxima vez puede ser algo
peor», advierte.

Los vecinos: "El ruido multiplica por 22 el límite permitido en Aragón, en Europa y en todas partes"
Stop Ruidos se concentró este viernes para protestar por el ruido en las calles tras el cierre de los bares.
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La limitación de aforos y el obligado cierre de bares a las 4.00 hicieron que las calles del Casco Histórico se convirtieran durante el Pilar en improvisados ‘botellódromos’ que los vecinos sufrieron, sobre todo en los fines de semana y la víspera del día 12. Dependiendo de la zona en concreto, unos han sentido con más intensidad que otros el problema. Javier Rodríguez, miembro de la junta de la Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo, no cree que el barrio haya tenido más conflictos o altercados durante el Pilar en comparación con las fiestas de otros años, salvo el ocurrido en la plaza del Justicia. Sin embargo, para la plataforma Stop Ruidos el cese de las restricciones les ha devuelto los problemas de antes de la pandemia con toda la intensidad.
   «El bullicio ha sido el normal de cuando hay fiestas en Zaragoza. Es cierto que como han sido los primeros Pilares desde 2019 sí que ha habido botellones en el parque de San Pablo y en las puertas de las discotecas y bares del Casco, pero creo que era lo esperado después de dos años de reclusión», dice Javier Rodríguez. El representante vecinal defiende que el barrio es tranquilo, aunque admite que hay zonas como el entorno de Pignatelli que sí son conflictivas, pero atribuye el problema a la cantidad de pisos y edificios abandonados por bancos y ocupados ilegalmente. No obstante, señala que hay dos tipos de ocupaciones, la de la gente que tiene necesidad y la criminal. «Y se distinguen perfectamente», advierte.
  Mientras, la plataforma Stop Ruidos asegura que tiene que lidiar de nuevo con todo el follón que se monta debajo de sus casas los fines de semana y fiestas. «El ruido multiplica por 22 el límite permitido en Aragón, en Europa y en todas partes», indica Antonio Pérez, miembro de la plataforma. Los vecinos, que este viernes se concentraron en la puerta de la Casa del Loco, en la calle Mayor, no se quejan de ruidos procedentes de la discoteca, sino de los que producen las decenas de personas que, tras el cierre, permanecen en la calle hasta las 6.00 o las 7.00.

Los sindicatos policiales: "Condenas mayores servirían para evitar el efecto llamada"
Concentración en repulsa por la agresión a un policía en un autobús de Zaragoza
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Los dos sindicatos mayoritarios de la Policía, Jupol y SUP, a los que pertenecen los funcionarios agredidos durante las fiestas estando fuera de servicio, coinciden al señalar que observan desde hace un tiempo un «aumento de la agresividad» y una «banalización de la violencia» hacia los agentes de Policía. «Echamos en falta una condena firme y mediática por parte del Gobierno central ante estos hechos delictivos; observamos una postura de perfil y de pasividad por parte de algunos de nuestros políticos», dice Jupol.
   Desde SUP reivindican el «restablecimiento del principio de autoridad» y mayores condenas para las agresiones a los policías con el objetivo de evitar un «efecto llamada». También para «garantizar» el buen funcionamiento de la administraciones públicas, no solo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, sino también de médicos, maestros, etc.
   «Sobre todo, es necesario restablecer el principio de autoridad entre los más jóvenes, ya que son los más críticos con las instituciones y cuerpos de seguridad». afirma el SUP, que denuncia que actualmente se registran 26 agresiones diarias a policías en España. Jupol anuncia que impulsará una reforma legislativa para endurecer las penas por agresiones a agentes para «terminar con la sensación de impunidad».

Bandas latinas y agresiones sexuales

Hay dos tipos de violencia sobre los que la Policía Nacional y la Guardia Civil nunca informan: bandas latinas y agresiones sexuales. El Ministerio del Interior impone su particular    voto de silencio a la prensa y la ciudad de Zaragoza no es una excepción. Desde la Delegación del Gobierno insisten en que son delitos «complejos» cuya difusión puede provocar una alarma innecesaria y respetan las políticas de comunicación de Madrid. Sin embargo, el vacío informativo policial en asuntos como la violencia sexual puede invitar a bajar la guardia, a despreocuparse por un problema que por callado no deja de existir.

Según el último balance de criminalidad de Interior, de enero a junio se denunciaron 200 delitos contra la libertad sexual solo en la ciudad de Zaragoza. En el mismo periodo de 2019, antes de la pandemia, la cifra fue de 140, lo que habla de un repunte de casi el 43%. Las peleas multitudinarias y agresiones machete en mano de las bandas latinas fueron también una constante en los parques de la capital en el inicio de 2021. Pero no fue hasta el mes de marzo, cuando se detuvo a los cabecillas de los DDP, cuando la Policía habló de esta realidad.

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