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tribunales

El hijo de un fallecido en la AP-2 prueba que el accidente no solo se debió a un despiste de su padre

La víctima chocó contra un camión que había sufrió una avería en Pina de Ebro y llevaba parado casi media hora en el carril derecho. 

Al ver que el camión estaba parado en el carril derecho de la autopista, el conductor buscó refugio sin suerte en arcén.
Al ver que el camión estaba parado en el carril derecho de la autopista, el conductor buscó refugio sin suerte en arcén.
José Miguel Marco

La muerte de un padre resulta irreparable. Sobre todo, cuando se presenta de forma trágica e inesperada y el hijo apenas ha tenido tiempo de disfrutar de quien le dio la vida. Sin embargo, lo que sí ha conseguido ahora un menor es demostrar que no fue solo una distracción  o la falta de atención a la conducción de su progenitor la que desencadenó la colisión que puso fin a sus días. De hecho, su demanda ha servido para evidenciar que una simple llamada al 112 podría haber evitado la tragedia. A esa conclusión ha llegado un juez de Zaragoza tras analizar las circunstancias en las que se produjo el siniestro, el 6 de julio de 2018 a escasos metros de las cabinas de la AP-2 en Pina.

La víctima, Iván González Hernández, de 33 años, circulaba en dirección Barcelona cuando se topó con un camión articulado parado en la calzada:no en el arcén, sino en el carril derecho. Según los informes periciales, el conductor del Renault Laguna tuvo 12 segundos para reaccionar y evitar la colisión. La opción natural habría sido adelantar por el carril izquierdo, pero estaba ocupado y hubo de abortar la maniobra. En un intento desesperado por salvar la vida, buscó una escapatoria en el arcén, pero el hueco entre el lateral del camión y la bionda de seguridad resultó demasiado estrecho y encontró la muerte en la cuneta.

La familia del fallecido trató de demostrar por la vía penal que el responsable del fatal accidente    fue el conductor del tráiler por no adoptar las medidas de seguridad adecuadas para advertir de un peligro tan importante como la presencia de un obstáculo de varias toneladas en plena autopista. Sin embargo, el juez de instrucción entendió que el chófer hizo lo que debía, señalizar la avería con los triángulos y los pilotos de emergencia, y que el fallecimiento de Iván González «no tuvo otra causa que su propia distracción». La Audiencia de Zaragoza avaló después el archivo de la causa, lo que abocó al hijo de la víctima a presentar una demanda civil, esta vez, contra la concesionaria de la autopista (Acesa) y la aseguradora del camión (Allianz).

Deberá pagar casi 57.000 euros

Como era previsible, las demandadas rechazaron cualquier responsabilidad. El abogado de Acesa, José Antonio Millán, demostró que ni el conductor ni su jefe –al que llamó para comunicarle lo sucedido y pedir    una grúa– avisaron al servicio de asistencia de la autopista, lo que impidió señalizar antes el camión. Por su parte, la compañía de seguros reiteró los argumentos esgrimidos por los jueces en la vía penal para eximir al conductor de cualquier culpa.

Sin embargo, el titular del Juzgado de Primera Instancia 7 de Zaragoza deja ahora claro en su sentencia que el transportista pudo hacer más.De hecho, entiende que debió llamar de forma inmediata a la Guardia Civil o al 112 para que le aconsejaran sobre cómo actuar. Podría haber advertido también del peligro, dice, colocándose en un lugar seguro y moviendo los brazos para llamar la atención del resto de conductores. Por todo ello, entiende que existió una concurrencia de culpas que achaca en un 60% al conductor y en un 40% al camionero, lo que obligará a la aseguradora a indemnizar con casi 57.000 euros más intereses al hijo de la víctima, al que representa el abogado Álvaro Parra

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