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curiosidades

Las otras Zaragozas y los 'zaragoceños' del mundo

Hay casi medio centenar de localidades con el topónimo 'Zaragoza' por todo el planeta: sólo en México existe una veintena y en Filipinas se contabilizan, al menos, otras dieciséis.

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El misterio. Una Zaragoza, probablemente de Centroamérica o Filipinas, cartografiada en el siglo XVII. Se trata de un mapa encontrado en Verona, que recrea una ciudad fortificada junto al mar, que los especialistas no han logrado identificar.
Heraldo

Vieron por Twitter la imagen de unas letras gigantes que formaban la palabra ‘Zaragoza’ y muchos trataron de reconocer la rotonda de la que se trataba. No parecía el Tercer Cinturón ni la avenida de los Pirineos. No, no era Zaragoza, al menos, no la que baña el Ebro. Se trata de una ciudad salvadoreña, en el departamento de La Libertad, que acaba de estrenar reclamo turístico con un cartel al estilo Hollywood. Por esta localidad discurre el río San Antonio y cuentan que sus tierras producen excelente maíz, arroz, frijoles… 

Esta Zaragoza es una de las casi 50 que se encuentran distribuidas por todo el planeta. Es, además, de muy reciente creación porque fue fundada en 1868, cuando la mayoría de las ciudades que comparten nombre con la capital aragonesa son de poco después de la llegada de los españoles al continente americano.

“El nombre de Zaragoza llegó a América después de la conquista, dentro ya del proceso colonizador, de la mano, en muchos casos, de los religiosos franciscanos”, escribía hace unos años el que fuera especialista en folclore aragonés Alfonso Zapater. El periodista también relataba que hubo intrépidos capitanes aragoneses que fundaron ciudades, como es el caso del zaragozano Juan de Ampiés o de Ampués, que dio vida a la venezolana ciudad de Coro, la más antigua del litoral, pero que predominó en estos bautismos de ultramar el nombre de Zaragoza y, también, se repitió con frecuencia el del Pilar.

Existen pues Zaragozas en Colombia, Paraguay, Argentina, Costa Rica y, sobre todo, en México. En el país de Speedy Gonzales se calcula que llegan a la veintena, pero en este caso hay trampa y cartón. Resulta que buena parte de estas fundaciones se bautizaron en homenaje al general Ignacio Zaragoza, un héroe mexicano (aunque nacido en Texas) al que Benito Juárez nombró ministro de la Guerra en 1861. Estos municipios tienen, en consecuencia, poca relación con la Inmortal capital aragonesa y mucha con el “Benemérito de las Américas”, que es como los libros de historia de aquel país conocen a Juárez, personalidad clave para la formación del Estado mexicano. Además, aunque posiblemente el país en el que más abunde el topónimo Zaragoza sea en México, hay que distinguir entre los municipios con empaque y las meras haciendas, ranchos o colonias. También hay un valle llamado Zaragoza, y un poblado, que está situado frente a la antigua cabecera de los mayas, en el muy turístico territorio de Quintana de Roo.

Una de las Zaragozas mexicanas más populares es la que está en el estado de Puebla y que resuena en algunas canciones de Lila Downs. En este caso sí fueron familias aragonesas las que figuraron entre sus primeros pobladores y, por ello, se venera a la Virgen del Pilar y se pueden ver ofrendas florales cada 12 de octubre. Esta tradición se ha ido extendiendo por diversos territorios de raigambre zaragozana e incluso, en Miami (Florida, Estados Unidos) también se suma a la celebración del Día de la Hispanidad con una misa presidida por una imagen bendecida en la basílica de la capital aragonesa.

Voluntarios zaragozanos en el municipio con tal nombre de Colombia.
Voluntarios zaragozanos en el municipio con tal nombre de Colombia.
IG/@alcaldizaragoza

Otra de las Zaragozas más vetustas y veteranas es la que se halla en el departamento de Antioquia, en Colombia, que fue fundada casi un siglo después del ‘descubrimiento’, en 1581, por el gobernador Gaspar de Rodas. En esta zona, dentro del pintoresco valle de Virue, se localizaron importantes yacimientos de oro, lo que hizo que con el tiempo se fuera convirtiendo en un importante puerto fluvial dado que esta Zaragoza está circundada por varios ríos. A sus habitantes, por cierto, se les llama zaragoceños.

¿Otros ejemplos a miles de kilómetros de la Aljafería y la Seo? Aunque desde el Ayuntamiento aragonés se han priorizado los hermanamientos con poblaciones europeas, el Consistorio siempre se vuelca en echar una mano a las ciudades del otro lado del charco con las que comparte nombre. Así, en el departamento guatemalteco de Chimaltenango hay una Zaragoza que los ediles españoles han visitado en más de una ocasión tras ser destruida por sucesivos terremotos desde la década de 1970. En esta ciudad, como también en la Zaragoza costarricense de Alajuela, también existen réplicas de la Virgen del Pilar y el león rampante figura en su escudo.

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Un grabado de 1840 con una Zaragoza en Nicaragua, que debió desaparecer tras un terremoto.
Heraldo

Especialmente curioso es el caso de Filipinas. Se daba por sabido y amortizado que en la isla de Luzón, en la provincia de Nueva Écija, había una Zaragoza en la que incluso había enraizado el folclore aragonés dado que allí se cantaba la llamada ‘jora de Extramuros’. No obstante, hace unos años diez estudiantes de la facultad de Económicas de la Universidad de Zaragoza trabajaron para localizar en las islas hasta 16 enclaves, pequeñas urbes en su mayoría, con el topónimo de la capital aragonesa. En este caso el vínculo más verosímil es el de la llegada en 1862 a una de las aldeas, la ubicada en la zona de Pangasinan, del zaragozano Francisco Mas, cuya labor fue tan reconocida en el municipio que, como particular reconocimiento, decidieron que el poblado pasara a llamarse Zaragoza, como la ciudad que vio nacer. Dicen que sumando todas las Zaragozas que aún hablan en tagalo se reuniría a más de medio millón de habitantes, si bien la ciudad más importante, la de Nueva Écija, apenas tiene 48.000 habitantes.

Las huellas aragonesas en la toponimia de América y en las islas de la especiería son incontables y desbordan cualquier esfuerzo por inventariarlas. Más allá de las otras Zaragozas, existen multitud de pueblos, ciudades y monumentos en los que las resonancias mañas resultan evidentes. Templos dedicados a la Virgen del Pilar se hallan por doquier y, a pesar del esfuerzo indigenista por borrar cualquier rastro de la cultura española tras los procesos de emancipación, aún persisten otras ciudades con nombres de localidades como Ebro, Lanuza, Cortes, Albalate o Herrera.

Zaragoza de El Salvador
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