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Gastronomía

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Nace el restaurante Papagayo, hermano mayor de la taberna del Tubo

El nuevo establecimiento, que abre sus puertas este jueves, 29 de abril, se ubica en la céntrica calle de Santa Cruz de Zaragoza.

De izquiera a derecha, Jorge, Raquel, Diego, Mariana y Guillermo, en la puerta del restaurante Papagayo.
De izquiera a derecha, Jorge, Raquel, Diego, Mariana y Guillermo, en la puerta del restaurante Papagayo.
Camino Ivars

Emprender en tiempos de pandemia no es fácil. Sin embargo, el sector de la hostelería sigue luchando por reinventarse cada día y, sobre todo, por no perder la esperanza a pesar de estar atravesando una de las crisis más importantes de su historia reciente. Una realidad que no ha evitado que cada mes surjan nuevos proyectos, se cumplan sueños y abran sus puertas establecimientos de todo tipo.

Esta es la historia de una familia zaragozana. Una familia que componen Raquel Cotín y sus tres hijos, Diego, Guillermo y Jorge Mort, quienes hace tres años decidieron abrir las puertas de la taberna El Papagayo, ubicada en el número 4 de la calle R. Jordán de Urriés, en el corazón del Tubo. Hoy, sentados en torno a la barra de su nuevo local, sito en el 21 de la céntrica calle de Santa Cruz, reconocen que hacía tiempo que esta idea les rondaba la cabeza. Soñaban con dar un paso más, crear un restaurante gastronómico en el que hacer lo que más les gusta: seguir sorprendiendo a sus clientes, a pesar de la pandemia.

“La idea es mantener nuestra esencia, la misma filosofía que nos ha acompañado desde nuestros inicios en la taberna, pero con platos más elaborados. Buscamos la excelencia”, asegura Guillermo, convencido y emocionado a partes iguales. 

La familia, en el restaurante Papagayo.
La familia, en el restaurante Papagayo.
Camino Ivars

Los nervios se palpan en el ambiente en un local en el que apenas quedan unos detalles para tenerlo todo listo para la apertura. Parten con una cuidada carta con sabores del mundo y una importante base de cocina tradicional diseñada por Guillermo, el chef, en la que contarán con una decena de platos y cinco aperitivos -con dos verduras de temporada, cuatro carnes y cuatro pescados-. A estas propuestas se suman los postres elaborados por Mariana Partida, uno de los nuevos fichajes de la familia.

“En este caso, también hemos apostado por una bodega muy amplia y mucho más completa. Venimos dispuestos a sorprender paladares, sin excepción”, explica Diego, a cargo de la selección de caldos, mientras Jorge se centra en la barra y la oferta en coctelería. “Al final somos un equipo, y para nosotros no hay nada más importante que trabajar en familia. Estamos como en casa y es lo que queremos seguir transmitiendo a los clientes, aunque el concepto sea distinto”, admite Raquel.

En su caso, será ella quien se quede al mando de la taberna, en la cocina, con su tradicional y exitosa oferta gastronómica de Street Food que les ha situado en el mapa del tapeo de la noche zaragozana desde sus inicios. “Allí seguiremos con los perritos, las hamburguesas y kebabs. Un local que, en los peores momentos de la pandemia, se vio obligado a sobrevivir con una sola mesa.

“Íbamos a firmar el contrato una semana antes del primer estado de alarma. Entonces se pararon todos nuestros planes, a eso se le unió la dificultad de sacar adelante el otro negocio. Han sido meses francamente complicados”, admite la madre, bajo la mirada atenta del resto de la familia. Sin embargo, esto no ha sido razón suficiente para frenar este sueño que se llevaba años cocinando entre los fogones del establecimiento de apenas 80 metros cuadrados: “Se nos estaba quedando pequeño”.

El nuevo proyecto supera los 120 metros cuadrados. Además, en este caso la barra gastronómica cobrará un gran protagonismo: “La idea es que cada rincón del establecimiento sea óptimo para vivir algo distinto, para disfrutar de nuestros vinos y nuestros platos. Queremos que la gente se vaya con un recuerdo imborrable”.

Los impulsores del restaurante Papagayo, en la barra de su nuevo local.
Los impulsores del restaurante Papagayo, en la barra de su nuevo local.
Camino Ivars

“No podíamos seguir esperando”

Y aunque reconocen que el vértigo ante este nuevo reto está ahí, también admiten que era ahora o nunca. “La historia jamás la escribieron los cobardes. Nadie sabe lo que va a pasar, no podíamos seguir esperando. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para sacarlo adelante”, añade Raquel.

Además, en este caso, les avalan unas tremendas ganas de que este proyecto no solo funcione, sino que triunfe; así como la experiencia acumulada durante estos últimos años. “De momento abriremos de martes a sábado todo el día y el domingo por la mañana, mientras que la taberna estará de jueves a domingo”, explica Diego. Por otro lado, ésta última seguirá centrada en el ‘take away’ y el envío a domicilio, alternativas que le han permitido capear la crisis sanitaria, mientras que en el restaurante cuidarán con mimo al cliente presencial: “No vamos a olvidar de dónde venimos ni lo que hemos aprendido este último año. Estamos preparados para lo que venga”. 

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